3.4.25

Por qué Trump sigue ganando: La verdad que nadie admite, es que la ira, no solo la desigualdad, impulsa a los votantes blancos de clase trabajadora; los progresistas deben afrontar verdades incómodas para contrarrestarlas... ¿Qué ha hecho exactamente la élite liberal, democrática y culturalmente comprometida de Estados Unidos para provocar una ira tan profunda -incluso un odio declarado- en amplios sectores de la clase trabajadora y la clase media-baja, predominantemente blancas, que les ha llevado hacia un político como Donald Trump? Las acusaciones de corrupción contra la élite política de Washington y otros grupos percibidos como «elitistas» se convirtieron en temas centrales de la exitosa campaña de Trump... La corrupción, en opinión del público, va más allá del simple soborno... esto puede implicar aprovechar las conexiones personales para conseguir la admisión de los hijos en escuelas públicas populares o conseguir un empleo en el sector público a pesar de no ser el candidato más cualificado... la percepción de la corrupción como favoritismo indebido puede haber sido crucial para las victorias electorales de Donald Trump... La discriminación positiva, a sus ojos, representaba un favoritismo étnico más que una selección basada en el mérito... la mayoría de los estadounidenses blancos creen que la discriminación contra ellos mismos es un problema más importante que la discriminación a la que se enfrentan los estadounidenses negros ¿Cómo se ha generalizado esta percepción? En lugar de adoptar políticas universales que beneficien a amplios sectores de la sociedad, los demócratas han cultivado inadvertidamente entre los votantes blancos de clase trabajadora la imagen de que favorecen a los grupos minoritarios, un enfoque que muchos perciben como similar a la corrupción... Pensemos, por ejemplo, en un joven negro que solicita plaza en la universidad y cuyos padres son profesores, comparado con un joven blanco criado por una madre soltera que trabaja en la limpieza... En cambio, los programas universales rara vez se enfrentan a estos problemas (Bo Rothstein, Un. Gothenburg)

 "Las críticas a Donald Trump y a las acciones de su administración desde que asumió el cargo han sido, como mínimo, intensas. La agresividad de Trump hacia Volodymyr Zelensky, sus repetidas falsedades sobre quién instigó la guerra en Ucrania, el indulto a criminales violentos condenados por atacar el Congreso en enero de 2021, las afirmaciones de que como presidente está por encima de la ley, las amenazas dirigidas a Dinamarca y Canadá, y el desmantelamiento de políticas de ayuda estadounidenses de larga data son algunas de las acciones que han suscitado duras condenas. Estas críticas, y muchas más, están totalmente justificadas y son necesarias.

Sin embargo, hay una cuestión crucial que falta en la conversación general: ¿Qué ha hecho exactamente la élite liberal, democrática y culturalmente comprometida de Estados Unidos para provocar una ira tan profunda -incluso un odio declarado- en amplios sectores de la clase trabajadora y la clase media-baja, predominantemente blancas, que les ha llevado hacia un político como Donald Trump? Resulta asombroso considerar que no hace mucho Barack Obama se aseguró un segundo mandato presidencial en 2012, lo que sugiere que algo importante debe haber ocurrido en los años intermedios para provocar este dramático cambio en la política estadounidense.

 La desigualdad y las dificultades económicas se han citado con frecuencia como explicaciones del ascenso de Trump. Sin embargo, esto no puede explicar totalmente su atractivo, ya que Obama consiguió la reelección sólo cuatro años después de la crisis financiera mundial. Del mismo modo, el racismo, aunque profundamente arraigado en la sociedad estadounidense, no es un fenómeno nuevo. La inmigración es otro factor que se cita a menudo, aunque Estados Unidos siempre ha sido una nación de inmigrantes. Aunque estos elementos han contribuido sin duda, debe haber otro factor crítico que ha permitido a Trump no sólo ganar, sino volver a ganar, incluso después de orquestar un ataque ilegal contra el Congreso estadounidense.

Para comprender plenamente este cambio, hay que volver a las elecciones presidenciales de 2016. Al principio de la campaña, la mayoría de los comentaristas informados no consideraban seriamente a Trump un candidato republicano viable. Carecía del apoyo de las principales figuras del partido, nunca había ocupado un cargo político y no tenía acceso a los importantes recursos financieros que suelen requerirse para una candidatura presidencial exitosa. Sin embargo, una persona que reconoció el potencial de Trump desde el principio fue Jim Clifton, entonces director de Gallup en Estados Unidos.

 Ya en enero de 2016, once meses antes de las elecciones, Clifton destacó un dato profundamente preocupante de las encuestas de Gallup: El 75% de los votantes de Estados Unidos estaba de acuerdo con la afirmación de que «la corrupción está generalizada en todo el gobierno de este país». Clifton describió esta percepción como una «gran nube negra» que se cierne sobre el progreso de Estados Unidos, sugiriendo que podría alimentar el ascenso de un candidato «no tradicional» como Trump. En retrospectiva, la percepción de Clifton fue notablemente acertada. Las acusaciones de corrupción contra la élite política de Washington y otros grupos percibidos como «elitistas» se convirtieron en temas centrales de la exitosa campaña de Trump en 2016, así como de su candidatura para 2024.

La corrupción, en opinión del público, va más allá del simple soborno. Muchos estadounidenses tienen una definición más amplia que incluye diversas formas de favoritismo, especialmente en el sector público. En el día a día, esto puede implicar aprovechar las conexiones personales para conseguir la admisión de los hijos en escuelas públicas populares o conseguir un empleo en el sector público a pesar de no ser el candidato más cualificado. Los estadounidenses tienen la creencia generalizada de que las decisiones públicas deben caracterizarse por la imparcialidad y la igualdad de trato.

Mi argumento es que la percepción de la corrupción como favoritismo indebido puede haber sido crucial para las victorias electorales de Donald Trump tanto en 2016 como en 2024. Esta opinión está respaldada por el aclamado libro de la socióloga Arlie Hochschild Strangers in Their Own Land: Anger and Mourning on the American Right (The New Press, 2016). Hochschild pasó cinco años con comunidades de clase trabajadora blanca en el sur de Estados Unidos y descubrió que muchas de estas personas creían que llevaban mucho tiempo esperando pacientemente en la cola del «sueño americano», esperando que mejoraran sus condiciones económicas. Sin embargo, se encontraban continuamente decepcionados, culpando de este estancamiento a diversos programas introducidos por los demócratas para apoyar específicamente a los grupos minoritarios. Según los informantes de Hochschild, las personas que reivindicaban su condición de minoría podían efectivamente «saltarse la cola». La discriminación positiva, a sus ojos, representaba un favoritismo étnico más que una selección basada en el mérito.

Las encuestas también han indicado que la mayoría de los estadounidenses blancos creen que la discriminación contra ellos mismos es un problema más importante que la discriminación a la que se enfrentan los estadounidenses negros. Aunque considero que esta percepción está desconectada de la realidad, no deja de influir en las decisiones de los votantes, ya que son las percepciones, y no las realidades objetivas, las que guían el comportamiento electoral.

¿Cómo se ha generalizado esta percepción? Un factor crítico es la gran dependencia de los demócratas, sobre todo de su facción de izquierdas, de la política de identidad. En la práctica, esto ha supuesto el establecimiento de programas específicos diseñados para beneficiar a diversos grupos minoritarios y, en ocasiones, a las mujeres. La investigación de Hochschild revela que los blancos de clase trabajadora suelen considerar estos programas como cuotas injustas para acceder a puestos de trabajo y oportunidades educativas deseables. En respuesta, muchas empresas, universidades e instituciones públicas han creado departamentos especializados dedicados a la Diversidad, la Equidad y la Inclusión (DEI). Es significativo que una de las primeras medidas de Trump al volver al cargo fuera desmantelar estas iniciativas de DEI en todo el gobierno federal estadounidense.

En lugar de adoptar políticas universales que beneficien a amplios sectores de la sociedad, los demócratas han cultivado inadvertidamente entre los votantes blancos de clase trabajadora la imagen de que favorecen a los grupos minoritarios, un enfoque que muchos perciben como similar a la corrupción. Los programas específicos suelen despertar sospechas de injusticia debido a la naturaleza compleja y subjetiva de la determinación de la elegibilidad -decidir quién reúne los requisitos para ser considerado «blanco», «negro» o algo intermedio- y la gestión de decisiones matizadas relativas al trato preferente.

Pensemos, por ejemplo, en un joven negro que solicita plaza en la universidad y cuyos padres son profesores, comparado con un joven blanco criado por una madre soltera que trabaja en la limpieza. Estos dilemas ponen de manifiesto las dificultades y los posibles problemas de legitimidad de las iniciativas específicas. En cambio, los programas universales rara vez se enfrentan a estos problemas, ya que no requieren importantes poderes discrecionales ni una gran burocracia. Además, contrariamente a la creencia común, los programas sociales universales tienden a ser altamente redistributivos. Las prestaciones proporcionadas suelen ser iguales o nominales, pero la fiscalidad sigue siendo progresiva o proporcional. En consecuencia, los que más ganan pagan más de lo que reciben, mientras que los trabajadores pobres obtienen más beneficios de los que aportan. Conocido como la paradoja de la redistribución, este fenómeno explica por qué los países que emplean programas universales suelen lograr una mayor redistribución que los que intentan explícitamente «gravar a los ricos y dar a los pobres». Además, los programas diseñados exclusivamente para los pobres suelen prestar servicios de menor calidad.

Por lo tanto, el problema fundamental de la política de identidad no radica en la movilización -históricamente, los partidos socialdemócratas europeos se basaron en gran medida en la identidad de la clase trabajadora-, sino en la aplicación. La política de identidad fomenta la división al enfrentar a un grupo contra otro, socavando la confianza general y la solidaridad social. En el fondo, la política identitaria gira en torno al interés propio del grupo en bruto: «más para nosotros». También viola los valores liberales básicos de igualdad de trato y crea un terreno fértil para las sospechas de corrupción e injusticia. Aunque las protestas generalizadas contra la brutal violencia policial en Estados Unidos estaban totalmente justificadas, enmarcar estas protestas como «Black Lives Matter» (Las vidas de los negros importan) en lugar de «All Lives Matter Equally» (Todas las vidas importan por igual) puede haber reforzado inadvertidamente las percepciones de división étnica. Hay muchos otros ejemplos de errores políticos por motivos étnicos. 

El riesgo actual es que la crítica necesaria a la administración de Trump pueda oscurecer la necesidad igualmente crucial de autorreflexión crítica por parte de los grupos políticos que sufrieron la derrota electoral. Está claro que se cometieron errores si tantos votantes blancos de clase trabajadora y clase media-baja se sintieron obligados a apoyar a una figura abiertamente antiliberal como Donald Trump. Los progresistas europeos también deben prestar atención a esta lección; no aprender de la experiencia estadounidense podría llevar a Europa por un camino igualmente problemático."

( Un. Gothenburg, Social Europe, 02/04/25, traducción DEEPL)

Roberto Iannuzzi: Lo que está ocurriendo en Gaza no quedará confinado a Gaza. Es un síntoma de un malestar más general que está erosionando la civilización occidental... la violación israelí del alto el fuego ha dado lugar a una masacre indiscriminada y sin precedentes de víctimas indefensas, un rasgo distintivo de todo el «conflicto» de Gaza que ahora está adquiriendo dimensiones cada vez más horripilantes... Dirigiéndose a una población devastada por el hambre y la destrucción, el ministro israelí de Defensa, Katz, afirmó que si se libera a los rehenes y se expulsa a Hamás, los palestinos de Gaza se podrán "reubicar en otros lugares del mundo, quienes lo deseen... La alternativa es la destrucción y la devastación totales"... En otras palabras: deportación o exterminio... Quienes se nieguen a evacuar serán tratados como combatientes y eliminados... Occidente ha señalado así que, al menos en Oriente Próximo, se siente cómodo con el uso desproporcionado de la fuerza... La perspectiva es una catástrofe humanitaria de proporciones inimaginables... Ni Estados Unidos ni Europa parecen dispuestos a plantear objeciones ante un escenario tan aterrador. Con toda probabilidad, el resto del mundo sacará sus propias conclusiones

 "Lo que está ocurriendo en Gaza no quedará confinado a Gaza. Es un síntoma de un malestar más general que está erosionando la civilización occidental.

La ruptura del alto el fuego en la Franja por parte de Israel coincide con una centralización del poder sin precedentes dentro del Estado judío, impulsada por el gobierno de Netanyahu.

El hecho de que nada de esto sea noticia de primera plana en Europa o Estados Unidos es revelador en sí mismo: un indicio de una crisis que no es meramente democrática, sino civilizatoria, en la que todo Occidente se está sumiendo (aparentemente sin ser consciente de ello).

Este adormecimiento se debe al hecho de que estos acontecimientos forman parte de un contexto global más amplio en el que el propio Occidente está experimentando una deriva antiliberal y ha desmantelado progresivamente todos los aspectos del derecho internacional que una vez defendió.

Hoy, por ejemplo, Estados Unidos habla abiertamente de la posibilidad de anexionarse territorios o Estados soberanos como Groenlandia y Canadá.

Y, paradójicamente, los aliados europeos no acusan a Washington de esas grotescas pretensiones, sino de deslealtad por querer negociar el fin del conflicto en Ucrania, que ha causado un enorme daño a Europa y podría causarle un daño aún mayor si continúa.

Lo que está ocurriendo en Gaza

En la noche del 18 de marzo, Israel rompió el alto el fuego con un feroz bombardeo que mató a más de 400 palestinos en pocas horas. El número de muertos aumentó a más de 700 al día siguiente.

Estas cifras, ignoradas en gran medida por la prensa occidental, enviaron un mensaje inequívoco a la población de Gaza.

 Incluso durante los días más violentos de las operaciones militares israelíes que precedieron al último alto el fuego, el número de víctimas diarias no superó los 250 muertos, una cifra asombrosa se mire por donde se mire.

Según la Defensa Civil Palestina, entre las más de 400 víctimas del primer día había más de 170 niños y más de 80 mujeres. En otras palabras, la inmensa mayoría no sólo eran civiles, sino mujeres y niños.

En resumen, la violación israelí del alto el fuego ha dado lugar a una masacre indiscriminada y sin precedentes de víctimas indefensas, un rasgo distintivo de todo el «conflicto» de Gaza que ahora está adquiriendo dimensiones cada vez más horripilantes.

Incluso entre los pocos objetivos alcanzados afiliados a Hamás, Israel ha atacado principalmente a personas de la administración civil de Gaza, es decir, no combatientes.

Según fuentes israelíes, el objetivo de estas acciones es destruir la estructura administrativa que permite a Hamás gobernar Gaza.

Entre otros, Hamás ha lamentado la pérdida de Isam Da'alis (coordinador del gobierno), Mahmoud Hatteh (viceministro de Justicia), Ahmad Abu Watfeh (viceministro del Interior) e Ismail Barhoum (jefe de Finanzas), el último de los cuales murió cuando Israel bombardeó el Hospital Nasser de Khan Younis, donde estaba hospitalizado.

Según las Convenciones de Ginebra, todas las partes en un conflicto armado deben respetar principios básicos como la distinción entre objetivos militares y civiles, y la proporcionalidad.

A pesar de todas las pruebas, países como el Reino Unido y Estados Unidos han llegado a la conclusión de que no se puede afirmar definitivamente que Israel haya violado el principio de proporcionalidad.

El pasado mes de mayo, un informe del Departamento de Estado solicitado por el entonces presidente Joe Biden para evaluar si Israel estaba utilizando las armas suministradas por Estados Unidos «de conformidad con el derecho internacional humanitario», concluyó que no podía llegar a una conclusión debido a la falta de transparencia de Israel sobre sus procesos de toma de decisiones.

Del mismo modo, en una carta enviada en enero por el ministro británico de Asuntos Exteriores, David Lammy, se afirmaba que era imposible realizar una evaluación debido al «opaco y controvertido entorno informativo de Gaza».

Durante la última fase del alto el fuego, Lammy se mostró más crítico con Tel Aviv, afirmando que el bloqueo de la ayuda israelí a la Franja constituía una violación del derecho internacional.

Sin embargo, fue rápidamente desmentido por un portavoz del gobierno. El Reino Unido sigue manteniendo lazos extremadamente estrechos con la industria armamentística y la cúpula militar de Israel.

La base británica de Akrotiri, en Chipre, se ha utilizado ampliamente para enviar fuerzas especiales y armas estadounidenses a Israel durante el conflicto. Y después de que Tel Aviv rompiera el alto el fuego, los aviones espía británicos reanudaron los vuelos diarios sobre Gaza.

Deportación o exterminio

El gobierno de Netanyahu rompió el alto el fuego acusando a Hamás de negarse a liberar a los rehenes. En realidad, el acuerdo de tregua se había estructurado (en tres fases) de tal manera que estaba claro desde el principio que probablemente fracasaría.

En su lugar, pretendía prolongar la primera fase para conseguir la liberación del mayor número posible de rehenes israelíes sin comprometerse a poner fin al conflicto.

En el pasado, el primer ministro Benjamin Netanyahu había declarado en repetidas ocasiones que Israel no pondría fin a la guerra a menos que Hamás fuera destruida.

El ministro de Defensa, Israel Katz, aclaró inequívocamente las dos opciones a las que se enfrentan los palestinos de Gaza. Tras el primer día de intensos bombardeos, afirmó que se trataba sólo del «primer paso».

Dirigiéndose a una población devastada por el hambre y la destrucción, Katz afirmó que si se libera a los rehenes y se expulsa a Hamás, se abrirán «otras opciones» a los palestinos de Gaza, entre ellas «reubicar en otros lugares del mundo a quienes lo deseen».

«La alternativa es la destrucción y la devastación totales», concluyó el ministro. En otras palabras: deportación o exterminio.

Apenas diez días antes, durante el alto el fuego, el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich -de regreso de Washington- había declarado que el plan de Trump para expulsar a los palestinos de Gaza estaba «tomando forma».

Según el Washington Post, el ejército israelí prepara una nueva operación terrestre en la Franja que podría durar meses.

Las fuerzas de Tel Aviv ya han recuperado el control del corredor de Netzarim, en el centro-norte del enclave, y han atacado la ciudad de Rafah, en el sur.

El periódico informa de que los dirigentes militares israelíes están planeando tácticas aún más agresivas, que incluyen el control directo de la ayuda humanitaria, la clasificación de los dirigentes civiles de Hamás como objetivos legítimos y la reubicación de la población en «burbujas humanitarias».

Quienes se nieguen a evacuar serán tratados como combatientes y eliminados, ya sea militarmente o mediante tácticas de asedio como las ya empleadas en el norte de Gaza antes de la tregua.

Esta nueva campaña, aún más violenta, se vería facilitada por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y una mayor alineación entre el Gobierno y la nueva cúpula de Defensa. Tanto el ministro Katz como el nuevo jefe del ejército, Eyal Zamir, son plenamente leales a Netanyahu.

Sus predecesores -el ministro de Defensa Yoav Gallant y el jefe del Estado Mayor Herzi Halevi- se habían opuesto a la idea de una ocupación militar total de Gaza, que implicaría gestionar tanto la población como la ayuda humanitaria.
La toma de poder de Netanyahu

La decisión de Netanyahu de reanudar las operaciones militares en Gaza obedece también a necesidades políticas internas concretas.

Al reiniciar los bombardeos, se aseguró la lealtad renovada del ministro Smotrich, que había amenazado con abandonar el gobierno si Israel seguía adelante con la segunda fase del alto el fuego.

El primer ministro también consiguió reincorporar al gabinete al otro partido de extrema derecha, Otzma Yehudit, y a su líder Itamar Ben-Gvir, que recuperó su puesto de ministro de Seguridad Nacional, a pesar de la oposición del fiscal general Gali Baharav-Miara.

El gobierno cuenta ahora con 68 de los 120 escaños de la Knesset, el parlamento israelí, lo que le ha permitido aprobar la ley presupuestaria antes de la fecha límite del 31 de marzo sin temer el chantaje de los partidos ultraortodoxos que exigen la exención del servicio militar.

La reanudación de las operaciones militares también ofreció a Netanyahu una distracción conveniente, que le permitió destituir sin excesiva resistencia al jefe del Shin Bet, Ronen Bar, tras un prolongado e intenso conflicto entre ambos.

La investigación interna del Shin Bet sobre los atentados del 7 de octubre de 2023 identificó la financiación qatarí a Gaza -30 millones de dólares al mes- como un factor clave que permitió a Hamás preparar el ataque. Esa financiación había sido respaldada públicamente por Netanyahu.

Al parecer, el Shin Bet también está investigando los presuntos vínculos entre altos colaboradores de Netanyahu y Qatar, en particular los esfuerzos para impulsar la imagen de la monarquía del Golfo antes de la Copa Mundial de la FIFA de 2022 en Doha.

Además, la agencia de inteligencia ha empezado a investigar la infiltración de extremistas kahanistas en las filas policiales bajo la supervisión de Ben-Gvir.

Naturalmente, gran parte de la opinión pública israelí culpa al Shin Bet y al propio Ronen Bar de los fallos del 7 de octubre. Sin embargo, muchos creen que Netanyahu despidió a Bar por motivos personales.

La fiscal general Baharav-Miara ha impugnado la decisión de despedir a Bar. Ahora se está librando una batalla sin cuartel entre ella y el primer ministro, que también pretende destituirla.

Al amparo de la guerra, el gobierno también ha completado el proceso legislativo de la reforma judicial que ya había sumido a Israel en una crisis política sin precedentes, mucho antes del ataque de Hamás de octubre de 2023.

La ley de reforma otorga a la dirección política -especialmente al gobierno- un poder significativamente mayor en la selección de jueces y miembros del Tribunal Supremo, a expensas de la judicatura y el colegio de abogados.

Sólo ligeramente modificada para apaciguar a la oposición, la reforma fue finalmente aprobada por el Parlamento a pesar del boicot de los partidos de la oposición.

Ante la impotencia de la oposición y la disminución de las protestas callejeras, el único obstáculo que le queda a Netanyahu para una consolidación sin precedentes de su poder personal es el Fiscal General.

Apoyo incondicional de Occidente

En su batalla sin cuartel por la supervivencia política, Netanyahu ha trazado repetidamente paralelismos interesados con el presidente estadounidense Donald Trump.

Al regresar de su visita a la Casa Blanca el 11 de febrero, Netanyahu pronunció un discurso ante su gabinete, que los iniciados bautizaron como el «discurso de la lealtad», durante el cual supuestamente declaró:

  Miren a Trump. Ha hecho tres cosas en Estados Unidos: se ha rodeado de personas que le son leales a él y solo a él; ha despedido a todas las personas que no le son leales; y está eliminando el «Estado profundo» metódica y minuciosamente.

Con esto, se cree que Netanyahu ha lanzado su propia purga política.

Mientras tanto, la administración Trump ha dado luz verde a la reanudación de las operaciones militares en Gaza, culpando directamente a Hamás del fracaso del alto el fuego.

La administración «apoya plenamente» a Israel, a las FDI y las acciones emprendidas en los últimos días, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

La Unión Europea ha ofrecido un apoyo más moderado, «deplorando» la ruptura de la tregua y condenando al mismo tiempo la «negativa» de Hamás a liberar a los rehenes.

En la práctica, sin embargo, la UE no ha hecho nada para frenar las acciones de Israel, como puso de manifiesto la visita a Israel de la responsable de política exterior de la UE, Kaja Kallas, el 24 de marzo.

Durante su visita, Kallas reiteró su «enérgica condena» de la violencia de Hamás, limitándose a señalar que «la ruptura del alto el fuego ha causado una terrible pérdida de vidas humanas».

Aunque pidió la reanudación de las negociaciones, Kallas reafirmó la solidaridad de la UE con Israel y añadió: «Estamos de acuerdo en la inmensa amenaza que supone Irán para la región y la estabilidad mundial», señalando además que «Irán es una amenaza que también apoya la guerra de Rusia en Ucrania».

Del mismo modo, ni Kallas ni otros dirigentes de la UE han tomado medidas concretas en relación con la brutal e injustificada campaña militar lanzada por Israel en Cisjordania a finales de enero, justo después de que comenzara la tregua en Gaza.

Desde la Casa Blanca también llegan señales preocupantes.

El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, que destituyó a los funcionarios del Pentágono encargados de evaluar los riesgos para la población civil, ha encargado a expertos jurídicos militares que flexibilicen las normas de enfrentamiento del ejército estadounidense.

Justo antes de que Israel rompiera el alto el fuego en Gaza, las fuerzas estadounidenses bombardearon a los rebeldes Houthi de Yemen, responsables de un bloqueo del Mar Rojo (que se había interrumpido durante la tregua de Gaza), matando a más de 50 personas, entre ellas numerosos civiles.

La operación fue acompañada de amenazas de Trump al grupo yemení: «¡EL INFIERNO LLOVERÁ SOBRE VOSOTROS COMO NUNCA ANTES HABÉIS VISTO!».

Occidente ha señalado así que, al menos en Oriente Próximo, se siente cómodo con el uso desproporcionado de la fuerza, incluso a costa de innumerables víctimas civiles -a pesar de tener solo vagos objetivos estratégicos-.

Israel sabe que tiene vía libre en Gaza, y probablemente también en Cisjordania. La perspectiva es una catástrofe humanitaria de proporciones inimaginables, con nuevos riesgos de desestabilización regional.

Ni Estados Unidos ni Europa parecen dispuestos a plantear objeciones ante un escenario tan aterrador.

Con toda probabilidad, el resto del mundo sacará sus propias conclusiones de una actitud occidental tan violenta, peligrosa y errática como débil, contradictoria e ineficaz para lograr resultados significativos."

(Roberto Iannuzzi , blog, 28/03/29, traducción DEEPL, enlaces en el original)

Wolfgang Munchau: Cuando los regímenes terminan, lo hacen por fases... Los aranceles de Trump son el fin de la globalización... los aranceles se ven mejor en términos de ciclos más largos, como es el caso de la política. A muy corto plazo, constituyen un shock de precios y producción, con algunas características del impacto económico de Covid. Los aranceles recaudarán importantes ingresos para el Gobierno estadounidense este año y el próximo, y la deslocalización industrial desempeñará un papel progresivamente más importante en los dos años siguientes... Cuando Tesla invirtió en Alemania, transcurrieron dos años entre el anuncio y el inicio real de la producción... Políticamente, estos aranceles funcionarán para Trump. Los fabricantes extranjeros ya están declarando que aumentarán sus inversiones en Estados Unidos. Los antiguos puestos de trabajo en el sector manufacturero no volverán, pero se crearán otros nuevos. Sin embargo, existe un grave riesgo de recesión en EE.UU. este año... A corto plazo, habrá un efecto negativo en la economía estadounidense, ya que los aranceles suponen un enorme impuesto para los consumidores estadounidenses... cuesta ver qué puede hacer la UE a cambio... ¿Y si la UE impusiera aranceles a los servicios estadounidenses? Un arancel sobre los servicios es difícil porque los proveedores pueden eludirlo fácilmente deslocalizándose fuera de la UE, y los ciudadanos se opondrían porque a menudo no hay alternativas... China, por ejemplo, podría responder desviando el comercio hacia la UE... Así que en lugar de coordinar nuestras represalias contra EE.UU. junto con los países del este asiático más gravemente afectados por los aranceles, como China, Corea del Sur, Japón, Taiwán y Vietnam, probablemente nos marcharemos y libraremos nuestras propias guerras comerciales por separado, permitiendo que EE.UU. nos enfrente entre nosotros... Sin embargo, si cooperáramos e intentáramos encontrar una alternativa a la arquitectura financiera estadounidense, a las garantías de seguridad o al dólar, eso sería un verdadero problema para Trump. Pero es dudoso que eso ocurra. En lugar de eso, la UE se encuentra en una posición en la que está librando guerras comerciales contra dos de sus principales socios comerciales... Europa se encuentra entre la espada y la pared. China y los demás países afectados por estos aranceles son a la vez socios necesarios para organizar una respuesta y una amenaza para la industria europea. A menos que se acepte cierto grado de reequilibrio -perder la batalla comercial para ganar la guerra comercial- es difícil ver una salida

 "Cuando los regímenes terminan, lo hacen por fases. El comunismo murió en un periodo de 10 años, empezando por la huelga de los astilleros de Gdansk en 1980. La caída del Muro de Berlín en 1989 fue el gran episodio simbólico, y el golpe de Estado de 1991 contra Mijaíl Gorbachov fue el empujón final. Ayer fue el momento Gorbachov de la globalización. El primer mandato de Trump fue Gdansk, el canario en la mina de carbón.

El Día de la Liberación, los macroeconomistas internacionales estaban ocupados desenterrando los modelos del Proyecto Miedo con los que diagnosticaron espectacularmente mal las consecuencias económicas tanto del Brexit como de las sanciones contra Rusia. Pero, en realidad, los aranceles se ven mejor en términos de ciclos más largos, como es el caso de la política. A muy corto plazo, constituyen un shock de precios y producción, con algunas características del impacto económico de Covid. Los aranceles recaudarán importantes ingresos para el Gobierno estadounidense este año y el próximo, y la deslocalización industrial desempeñará un papel progresivamente más importante en los dos años siguientes.

Cuando Tesla invirtió en Alemania, transcurrieron dos años entre el anuncio y el inicio real de la producción. Pero el anuncio inicial fue precedido de un año de evaluación y negociaciones. Las empresas con plantas ya existentes están mejor situadas para ampliar la producción rápidamente. Hacer balance al cabo de tres o cuatro años es la forma preferible de juzgar esto, y la obsesión por los efectos del primer año es la razón por la que la gente está juzgando mal las decisiones políticas relacionadas con el comercio.

 ¿Conseguirá Trump lo que quiere? En términos de deslocalización de la fabricación, la respuesta es probablemente sí. Para los mayores socios comerciales, como China y Alemania, será un choque masivo por lo que implica para la sostenibilidad de los modelos económicos actuales. Contrariamente a las predicciones, no se ha producido una revaluación compensatoria del dólar, que los modelos macroeconómicos abiertos predecirían como respuesta del mercado a los aranceles. El desenlace del esquema Ponzi de la globalización, que trajo crecientes flujos de capital a los mercados estadounidenses, es ahora claramente el factor más importante.

Políticamente, estos aranceles funcionarán para Trump. Los fabricantes extranjeros ya están declarando que aumentarán sus inversiones en Estados Unidos. Los antiguos puestos de trabajo en el sector manufacturero no volverán, pero se crearán otros nuevos. Sin embargo, existe un grave riesgo de recesión en EE.UU. este año si Trump no consigue que sus políticas fiscales se aprueben en el Congreso. Los republicanos pueden perder las elecciones de mitad de mandato. Pero si el objetivo es aumentar los ingresos externos, reducir el déficit presupuestario y deslocalizar la fabricación, esos aranceles funcionarán, siempre que se recuerde que no pueden hacerlo todo al mismo tiempo.

Los europeos, en particular, deberían desconfiar de las ilusiones. Hubo muchas proyecciones alegres de un impacto más severo para EE.UU. que para Europa. A corto plazo, habrá un efecto negativo en la economía estadounidense, ya que los aranceles suponen un enorme impuesto para los consumidores estadounidenses. 

Sin embargo, cuesta ver qué puede hacer la UE a cambio. El bloque registró un superávit comercial de 230.000 millones de dólares el año pasado y el superávit por cuenta corriente frente al resto del mundo está aumentando de nuevo, volviendo a los niveles anteriores a la crisis de la deuda soberana, cuando la zona euro se ajustó a ella deprimiendo el consumo y la inversión. Este es el elemento insostenible del modelo económico internacional posterior a la Guerra Fría, junto con la represión financiera de China. La UE podría prometer importar más productos de defensa estadounidenses, pero esto iría en contra de su estrategia de hacerse más independiente de Estados Unidos, que debería ser un objetivo estratégico más importante que la evasión arancelaria. La UE tampoco puede simplemente decidir no comprar más GNL a Estados Unidos. En cualquier caso, incluso si la UE hiciera tal promesa, los aranceles solo se levantarían después.

"¿Conseguirá Trump lo que quiere? En términos de deslocalización de la fabricación, la respuesta es probablemente sí"

 La UE podría decidir reducir sus propios aranceles, eliminar contingentes y barreras no arancelarias. Un ejemplo de barrera no arancelaria es la falta de límite de velocidad en las autopistas alemanas. Esto exige una norma de seguridad desproporcionadamente alta para los coches, una medida proteccionista destinada a proteger a la industria automovilística europea de las importaciones de coches que cuestan la mitad en otros lugares. Si la UE redujera los aranceles directos e indirectos y las cuotas sobre los productos agrícolas estadounidenses, entonces podríamos ver una vía de negociación. Pero Estados Unidos no va a levantar sus aranceles en previsión de futuras medidas de la UE. Esos tiempos ya pasaron.

¿Y si la UE impusiera aranceles a los servicios estadounidenses? Es lo más parecido a un bazooka que tiene el bloque: su déficit de servicios con EE.UU. es aproximadamente la mitad que su superávit de bienes. Pero un arancel sobre los servicios es difícil porque los proveedores pueden eludirlo fácilmente deslocalizándose fuera de la UE, y los ciudadanos se opondrían porque a menudo no hay alternativas.

En cualquier caso, una de las razones por las que sería imprudente predecir las consecuencias económicas de la decisión de ayer es que depende mucho de cómo reaccionen los demás. China, por ejemplo, podría responder desviando el comercio hacia la UE, y podríamos acabar en una guerra comercial UE-China. Ursula von der Leyen ya lo ha dicho:  «También vigilaremos de cerca qué efectos indirectos podrían tener estos aranceles, porque no podemos absorber el exceso de capacidad mundial ni aceptaremos el dumping en nuestro mercado».

 Así que en lugar de coordinar nuestras represalias contra EE.UU. junto con los países del este asiático más gravemente afectados por los aranceles, como China, Corea del Sur, Japón, Taiwán y Vietnam, probablemente nos marcharemos y libraremos nuestras propias guerras comerciales por separado, permitiendo que EE.UU. nos enfrente entre nosotros.

Sin embargo, si cooperáramos e intentáramos encontrar una alternativa a la arquitectura financiera estadounidense, a las garantías de seguridad o al dólar, eso sería un verdadero problema para Trump. Pero es dudoso que eso ocurra. En lugar de eso, la UE se encuentra en una posición en la que está librando guerras comerciales contra dos de sus principales socios comerciales: tomando represalias contra Estados Unidos -lo que inevitablemente será contraproducente- al tiempo que intenta frenar las importaciones chinas.

Los aranceles de la UE a China son, por supuesto, muy diferentes en intención, forma y contenido de los estadounidenses. Pero el efecto neto es un empeoramiento de la relación diplomática con China y una balanza comercial irreconciliable. Así pues, Europa se encuentra entre la espada y la pared. China y los demás países afectados por estos aranceles son a la vez socios necesarios para organizar una respuesta y una amenaza para la industria europea. A menos que se acepte cierto grado de reequilibrio -perder la batalla comercial para ganar la guerra comercial- es difícil ver una salida."

( , UnHerd, 03/04/25, traducción DEEPL)

Loretta Napoleoni: Los puntos clave del un agresivo plan arancelario sobre las importaciones estadounidenses, que marca el inicio de una nueva era de competencia comercial... Podrían reducirse si los países acceden a las exigencias de Estados Unidos, pero por ahora la administración se centra en su aplicación. Y si alguien reacciona, Washington promete más represalias

 "Donald Trump anunció un agresivo plan arancelario sobre las importaciones estadounidenses, que marca el inicio de una nueva era de competencia comercial. Estos son los puntos clave:

Aranceles universales y específicos:

Un arancel básico del 10% sobre todas las importaciones.

Aranceles adicionales (del 10% al 50%) para los 60 países con mayor déficit comercial con EEUU, calculados en función de las barreras comerciales impuestas a los productos estadounidenses.

Afecta de distintas maneras:

UE: 20% (por «prácticas comerciales desleales»).

China: 54% (34% + derechos existentes), el más afectado.

Reino Unido: sólo un 10%, señal positiva para un futuro acuerdo.

Japón: 24%, a pesar de ser un aliado militar.

Sudeste asiático y otros: hasta el 50% (por ejemplo, Camboya 49%, Vietnam 46%).

Exenciones y excepciones:

México y Canadá evitan aranceles adicionales, pero se mantienen los vinculados al acuerdo de 2020.

Automóviles, semiconductores, medicamentos y algunas materias primas (por ejemplo, oro y energía) están exentos, pero pueden ser objeto de futuras investigaciones.

Emergencia nacional y plazos ajustados:

Justificados por «preocupaciones por la seguridad económica y nacional», los primeros aranceles se activarán ya el 5 de abril (base del 10%) y el 9 de abril (aranceles diferenciados).

Objetivos declarados:

Reducir el déficit comercial estadounidense.

Relanzar la fabricación estadounidense empujando a las empresas a producir en casa.

Castigar" las prácticas comerciales consideradas desleales.

Generar ingresos (billones en 10 años) para compensar los recortes fiscales.

 ¿Cuánto durarán?

Podrían reducirse si los países acceden a las exigencias de Estados Unidos, pero por ahora la administración se centra en su aplicación. Y si alguien reacciona, Washington promete más represalias.

¿Por qué es importante?

Esta medida corre el riesgo de alimentar la inflación y desencadenar guerras comerciales, pero para Trump es la clave para «restaurar la grandeza estadounidense». El mundo está en alerta: ¿quién pagará el precio más alto?"

( Loretta Napoleoni  , L'Antidiplomatico, 03/04/25, traducción DEEPL)

Estados Unidos está bombardeando Yemen porque Yemen está actuando, como exige el derecho internacional, para detener el genocidio y el asedio ilegal en Palestina. Esto no es una opinión editorial. Es una afirmación de hecho y de derecho... el derecho internacional es claro. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha determinado, y la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) ha afirmado, que todos los Estados están obligados a cortar todo apoyo militar y económico tanto a la ocupación por el régimen israelí de Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén, como a su ataque genocida contra la población de la Gaza ocupada... estas obligaciones vinculan a todos los Estados. Yemen ha actuado concretamente para cumplirlas, imponiendo un bloqueo a los barcos destinados a reabastecer al régimen israelí en el puerto de Eilat, en el Mar Rojo, y explícitamente en respuesta al asedio y genocidio impuestos por Israel en Palestina... Los yemeníes han desempeñado el papel de defensores de los derechos humanos y de interventores humanitarios en esta situación... Estados Unidos incumple las conclusiones jurídicas de la Corte Internacional de Justicia y es culpable de dos crímenes internacionales: el crimen supremo de agresión y el crimen de complicidad en genocidio... El derecho internacional está claramente de parte de Yemen (Craig Mokhiber, ex-alto funcionario de las Naciones Unidas)

 "Estados Unidos está bombardeando Yemen porque Yemen está actuando, como exige el derecho internacional, para detener el genocidio y el asedio ilegal en Palestina.

Esto no es una opinión editorial. Es una afirmación de hecho y de derecho.

Ninguno de estos hechos ha aparecido en los reportajes o comentarios de las corporaciones mediáticas occidentales, y mucho menos en las declaraciones de gobiernos perpetradores como Estados Unidos.

Porque perpetrar un genocidio a la vista de todos requiere ocultar la verdad y oscurecer la ley.

Pero el derecho internacional es claro. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha determinado, y la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) ha afirmado, que todos los Estados están obligados a cortar todo apoyo militar y económico tanto a la ocupación por el régimen israelí de Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén, como a su ataque genocida contra la población de la Gaza ocupada.

Estas conclusiones jurídicas están enraizadas en las normas de más alto nivel del derecho internacional (las denominadas obligaciones de jus cogens y erga omnes), incluida la prohibición del genocidio, de la agresión, de la adquisición de territorio por la fuerza y de los actos que violan el derecho a la autodeterminación.

Y estas obligaciones vinculan a todos los Estados. Yemen ha actuado concretamente para cumplirlas, imponiendo un bloqueo a los barcos destinados a reabastecer al régimen israelí en el puerto de Eilat, en el Mar Rojo, y explícitamente en respuesta al asedio y genocidio impuestos por Israel en Palestina. 

En resumen, Yemen está siendo bombardeado sin piedad por Estados Unidos para garantizar la impunidad israelí por la comisión continuada de sus crímenes internacionales en Palestina.

Al hacerlo, el propio Estados Unidos incumple las conclusiones jurídicas de la Corte Internacional de Justicia y es culpable de dos crímenes internacionales: el crimen supremo de agresión y el crimen de complicidad en genocidio.  

Los yemeníes, por su parte, han desempeñado el papel de defensores de los derechos humanos y de interventores humanitarios en esta situación.

Está claro que la narrativa del tipo bueno y el tipo malo del gobierno estadounidense y sus serviles corporaciones mediáticas es una inversión directa de la verdad.
Un llamamiento internacional a la acción

Las campanas de alarma internacionales sobre el genocidio en Palestina comenzaron a sonar en octubre de 2023 y se hicieron cada vez más fuertes a medida que avanzaba el genocidio.

Los 193 Estados del mundo respondieron de diversas maneras.

Algunos, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y otros Estados occidentales, se unieron a Israel en la perpetración activa del genocidio.

Otros, también Estados occidentales en su mayoría, optaron por la complicidad en el genocidio suministrando a la máquina genocida combustible, piezas de repuesto, cobertura diplomática y otras necesidades.

Un gran número de Estados de todas las regiones optaron simplemente por el silencio y la pasividad, lo que supone también un incumplimiento de sus obligaciones jurídicas internacionales de actuar afirmativamente para prevenir y detener el genocidio y hacer cumplir el derecho internacional humanitario. 

Un cuarto grupo de Estados se ha opuesto al régimen israelí en declaraciones públicas y en acciones diplomáticas en el Consejo de Seguridad y en la Asamblea General de las Naciones Unidas, o sumándose a las causas contra los autores en la CIJ y en la Corte Penal Internacional (CPI), pero no ha hecho nada para cortar el apoyo material al régimen infractor ni para defender al pueblo palestino de la embestida de los soldados y colonos israelíes.

Pero hay otro grupo, el más pequeño de todos, que ha tomado medidas concretas para cumplir activamente sus obligaciones en virtud del derecho internacional.

Los más destacados han sido Sudáfrica, que llevó a Israel a juicio por genocidio ante la CIJ, y, muy significativamente, Yemen.

Yemen (es decir, la capital y la mayor parte de la población que están bajo el control de facto de Ansar Allah, mientras que el sur está controlado por un grupo rival reconocido por la ONU), anunció en respuesta al genocidio de Israel en Palestina que bloquearía el transporte marítimo en el Mar Rojo que se dirigía a reabastecer al régimen israelí mientras éste continuara con el asedio y el genocidio en Gaza.

Utiliza el punto de estrangulamiento de Bab al-Mandab (que significa, apropiadamente, «Puerta de las Lágrimas»), el estrecho entre Yemen y Yibuti en la apertura del Mar Rojo. 

Yemen inició este bloqueo parcial selectivo en noviembre de 2023 con el abordaje de un barco israelí y luego lo mantuvo hasta el anuncio del último alto el fuego en Gaza, reanudándolo sólo cuando Israel rompió el alto el fuego y reinstauró el asedio ilegal a Gaza.

De hecho, los yemeníes demostraron la intención puramente humanitaria del bloqueo al detenerlo por completo durante el alto el fuego de enero en Gaza, y sólo anunciar su reanudación cuando Israel volvió a imponer el asedio y el ataque a gran escala contra Gaza en marzo.

Por supuesto, los barcos que abastecían al régimen podían evitar el bloqueo navegando alrededor de África, pero eso suponía un aumento considerable de los costes de transporte. Algunos barcos con destino a Israel intentaron romper el bloqueo y fueron advertidos, abordados, requisados o atacados militarmente por las fuerzas armadas yemeníes (Houthi), al igual que los barcos militares occidentales que atacaban a los yemeníes o se enfrentaban al bloqueo.

Y el bloqueo funcionó, ahogando más del 80% del transporte marítimo al régimen israelí, llevando en última instancia a la quiebra al puerto israelí de Eilat, y reduciendo el suministro a través de Ashdod (a través del Canal de Suez), obstruyendo así significativamente el reabastecimiento del régimen. 

A su vez, Estados Unidos inició una campaña de bombardeos masivos para atacar Yemen, el país más pobre de la región, un país que ha estado bombardeando durante más de dos décadas, violando el derecho internacional al hacerlo, masacrando a civiles en el proceso, exacerbando la hambruna, la crisis médica, el desplazamiento interno, poniendo en riesgo a los soldados estadounidenses, gastando miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses en el proceso, y mintiendo a su propio pueblo sobre lo que está sucediendo. La ley está de parte de Yemen, que ha violado el derecho internacional al hacerlo, masacrando a civiles en el proceso, exacerbando la hambruna, la crisis médica, el desplazamiento interno, poniendo en peligro a los soldados estadounidenses, arriesgando una guerra regional más amplia, gastando miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses en el proceso y mintiendo a su propio pueblo sobre lo que está ocurriendo, todo ello con el único propósito de ayudar al genocidio de Israel en Palestina.
La ley está de parte de Yemen

El derecho internacional está claramente de parte de Yemen.

En primer lugar, los ataques de Estados Unidos contra Yemen constituyen un crimen de agresión según el derecho internacional.

No entran dentro de los estrechos requisitos de la legítima defensa en virtud de la Carta de la ONU, no han sido autorizados en virtud de la Carta, y ni siquiera se afirma que sean en defensa de normas de jus cogens, sino que pretenden «proteger el comercio».

En segundo lugar, tanto la CIJ como la Asamblea General de la ONU han determinado que todos los países están legalmente obligados a cesar cualquier apoyo al régimen de ocupación israelí, a prohibir cualquier producto procedente de los asentamientos, a cortar todas las relaciones militares, diplomáticas, económicas, comerciales, financieras, de inversión y comerciales con la ocupación israelí. 

También afirmaron que todos los Estados deben respetar las órdenes provisionales de la CIJ en el caso del genocidio de Israel, y respetar sus obligaciones como terceros Estados en virtud de la Convención sobre el Genocidio de actuar para prevenir y castigar el genocidio.

Esto incluye la obligación de todos los terceros Estados de utilizar todos los medios a su alcance para influir en el Estado que pueda cometer genocidio y asegurarse de que sus propias acciones no ayuden o instiguen tales actos.

Como ya se ha señalado, estas normas son jus cogens (normas imperativas de máximo nivel que no admiten excepción) y erga omnes (es decir, vinculan a todos los Estados, incluidos Yemen y Estados Unidos).

Además, tanto Yemen como Estados Unidos están obligados en virtud de los Convenios de Ginebra de 1949 a hacer todo lo que esté en su mano «para garantizar el respeto» de sus disposiciones por otras partes, incluido Israel.

Aunque Yemen ha actuado para cumplir estas obligaciones, Estados Unidos lo ha atacado por hacerlo.
Eludir la obstrucción estadounidense al derecho internacional

Así, reconociendo que los Estados están obligados a actuar tanto individual como colectivamente para detener el genocidio de Israel y que se están produciendo graves violaciones del derecho internacional (suministro a un régimen que perpetra genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos) en las zonas que controla o cerca de ellas, Yemen ha actuado para detener estas violaciones.

 Por supuesto, los defensores de los ataques estadounidenses cuestionarán el derecho de Yemen a intervenir alegando que (1) Ansar Allah en Yemen no está reconocida como autoridad estatal y (2) el Consejo de Seguridad no ha autorizado a Yemen a utilizar la fuerza.  

De hecho, Yemen es un país dividido, con fuerzas rivales que controlan diversas secciones. Aunque el país ha estado dividido durante la mayor parte de su historia poscolonial, la crisis actual en Yemen comenzó con las protestas de la Primavera Árabe en 2011. Al igual que en Siria, estas protestas fueron aplastadas y posteriormente se transformaron en una guerra civil que ha estado causando estragos desde al menos 2015.

Los efectos devastadores del conflicto se han visto gravemente exacerbados por los brutales ataques y bloqueos de Estados Unidos y Arabia Saudí, creando una situación en la que, antes de que el genocidio palestino se disparara en 2023, Yemen fue declarado el peor desastre humanitario del planeta por las agencias internacionales.  

Como resultado, el sur del país está dominado por el Consejo de Liderazgo Presidencial reconocido por la ONU, que también cuenta con el apoyo de Occidente y de las monarquías del Golfo.

Sin embargo, el Consejo Político Supremo de Ansar Allah controla la capital y ciudad más grande, Sanaa, todo el territorio septentrional de Yemen, el 80% de la población del país y la estratégica región de Bab al-Mandab.

Como tal, de los dos, el Yemen controlado por los houthis es, de facto, la entidad más poderosa. Y es la entidad adyacente a la Bab al-Mandab y con capacidad real para aplicar el bloqueo humanitario.

 Esta «capacidad de influir» sugiere una mayor responsabilidad de actuar, especialmente en caso de genocidio, como ha reconocido la CIJ. Así pues, dado que existe tanto un deber (reforzado) de actuar como una capacidad de actuar, no puede decirse razonablemente que el hecho de que el país esté dividido sea determinante en un caso en el que lo que está en juego incluye el genocidio.

E incluso si se negara la condición de Estado del Yemen controlado por Ansar Allah, también se reconoce a los actores no estatales, incluidos los grupos armados, las obligaciones que les impone el derecho internacional, entre ellas las normas del derecho internacional humanitario.

En cuanto a la falta de autorización del Consejo de Seguridad, el CSNU ha sido totalmente inhabilitado por Estados Unidos, como parte en el conflicto, y como resultado, es totalmente inoperante a los efectos de la situación en Palestina. (Sólo un ejemplo más de cómo Estados Unidos está destruyendo el orden jurídico internacional en nombre de este régimen extranjero opresor).

Pero como el CSNU recibe su mandato de la Carta de las Naciones Unidas, un tratado que a su vez forma parte del derecho internacional, está sujeto al derecho internacional, no por encima de él. Y tanto la prohibición del genocidio como el derecho de autodeterminación son normas de jus cogens y erga omnes. Son los más altos principios jurídicos internacionales, normas perentorias, universales e inderogables. El Consejo de Seguridad no puede sustituir estas normas de derecho internacional. 

Y si la acción del CSNU no puede sustituir a las normas de ius cogens, la inacción o las omisiones del CSNU no pueden sustituir (o borrar) las normas de ius cogens, cuya fuerza es permanente en todas las circunstancias.

En pocas palabras, las normas de ius cogens y erga omnes del derecho internacional no se derivan de la autoridad del Consejo de Seguridad, no pueden ser anuladas por ésta ni dependen de ella.

Además, en este caso, la comunidad internacional de Estados ha expresado sus intenciones al adoptar la resolución de la AGNU sobre la aplicación de las conclusiones de la CIJ en Palestina.

Y no se trataba de una resolución ordinaria, sino de una adoptada (1) con una mayoría abrumadora y (2) bajo los poderes reforzados de una sesión especial de emergencia convocada en virtud de la denominada resolución «Unidos por la paz», diseñada para superar la obstrucción del veto en circunstancias extraordinarias como éstas.

Huelga decir que Yemen también tiene derecho a la autodefensa frente a los ataques armados estadounidenses, al igual que todos los países en virtud del artículo 51 de la Carta de la ONU. Y los ataques de Estados Unidos contra Yemen se vienen produciendo desde hace décadas.

Además, para algunas de sus acciones, Yemen podría argumentar que está aplicando la ley marítima en sus aguas territoriales, lo que generalmente no requiere autorización del CSNU. De hecho, la Guardia Costera de Estados Unidos intercepta, aborda e incauta barcos, incluso en aguas internacionales, por meras sospechas de delitos mucho menores, incluido el presunto contrabando de drogas. ¿Y qué función de aplicación de la ley marítima podría ser más importante que detener un genocidio?

Y, de hecho, incluso si esto se cuestionara en virtud de las normas del derecho del mar (el tratado internacional que, por cierto, Yemen ha ratificado, pero que Estados Unidos se niega a firmar o ratificar), los yemeníes están actuando bajo la autoridad del derecho internacional, tal y como lo pronunció la CIJ, reforzado por la resolución de aplicación de la AGNU y codificado en los tratados de los que Yemen es parte (incluida la Convención sobre el Derecho del Mar, la Convención sobre el Genocidio y los Convenios de Ginebra).
Anarquía o Estado de derecho

Por supuesto, si Estados Unidos no está de acuerdo, su recurso legal es solicitar una decisión sobre la disputa en un caso contencioso en la CIJ o, alternativamente, convencer a la AGNU para que solicite una opinión consultiva de la CIJ sobre la cuestión. Pero no tiene derecho legal a librar una guerra contra Yemen. 

Y lo que está claro en la ley es que todos los Estados, incluidos Yemen y Estados Unidos, tienen el deber de respetar las sentencias de la CIJ y sus interpretaciones autorizadas del derecho internacional. A este respecto, la CIJ ya ha emitido varias conclusiones claras sobre el derecho que vincula a todos los terceros Estados, primero en la opinión consultiva sobre el muro del apartheid de Israel, después en una serie de medidas provisionales ordenadas en el caso de genocidio contra Israel y, por último, en su opinión consultiva en la que constata el apartheid israelí y la ocupación ilegal en Palestina.

Suministrar, facilitar el suministro o no actuar para poner fin al suministro de la ocupación de Palestina por el régimen israelí o de su genocidio en Palestina son violaciones graves del derecho internacional.

Yemen está cumpliendo con estas obligaciones. Estados Unidos las está violando."

( Craig Mokhiber, ex-alto funcionario de las Naciones Unidas. Dejó la ONU en octubre de 2023, tras redactar una carta ampliamente difundida en la que advertía sobre el genocidio en Gaza, Brave New Europe, 02/0425, traducción DEEPL)

Esteban Hernández: Un antiguo asesor de Putin da la clave: qué busca Trump con los aranceles... los imperios han solucionado muy a menudo sus problemas internos mediante la acción exterior... lo que se está viviendo en los EEUU es una sustitución de élites... Los señores de la tecnología y de sectores de las finanzas quieren apartar a los tecnócratas... EEUU está intentando afianzar su poder exterior y solventar la amenaza a su hegemonía, pero también solucionar su división interna mediante la expansión. Los aranceles forman parte de esa intención... los desequilibrios comerciales desfavorables ofrecen una paradójica ventaja al país que los sufre, si cuenta con el poder suficiente: son otros Estados los que temen perder un mercado que les resulta muy provechoso... Un buen número de gobiernos preferirá ofrecer cesiones a las empresas estadounidenses en sus territorios que renunciar a sus exportaciones... Esta nueva postura de la administración Trump operará con una eficacia más dudosa respecto de China, porque ambas economías están muy vinculadas, y la respuesta china puede causar daño a los estadounidenses, pero sí puede funcionar respecto de Europa... La UE podría responder implantando aranceles y aumentando impuestos a sectores estadounidenses como el financiero y el tecnológico, pero nada hace pensar que se vaya a utilizar ese instrumento... Y esto es especialmente importante porque las grandes posibilidades de expansión de EEUU se sitúan en el terreno financiero y, sobre todo, en el tecnológico... Ayer se entró en la fase inicial, con el anuncio de la cuantía de los mismos. Después llegará la fase de la negociación

 "Pocos meses antes de la invasión de Ucrania, Vladislav Surkov, quien fuera uno de los hombres más influyentes en el círculo de Putin durante más de una década, publicó un artículo revelador. En él, aseguraba que toda sociedad está sujeta a las leyes de la entropía. Por estable que sea, acaba generando caos en su interior. Llega el momento en que gestionarlo ya no es posible, por lo que la única manera de resolver el problema es exportarlo. Los grandes imperios de la historia se regeneraron desplazando el caos fuera de sus fronteras. Así ocurrió en el imperio romano, y sucede ahora con Rusia y con EEUU. Giuliano da Empoli, el autor de El mago del Kremlin, recoge esta reflexión en un estupendo libro, L’heure des prédateurs, que acaba de publicar Gallimard y que será traducido al español por Seix Barral.

Aunque sus ideas puedan formularse de una manera más precisa, no le falta razón a Surkov: los imperios han solucionado muy a menudo sus problemas internos mediante la acción exterior. Los romanos trataron de tapar sus grietas internas mediante la expansión guerrera de forma sistemática, el imperio británico podía sostenerse por su expansión comercial permanente y la Alemania nazi emprendió el camino de la conquista bélica.

Este momento de la historia tiene ecos de aquellos instantes: EEUU está intentando afianzar su poder exterior y solventar la amenaza a su hegemonía, pero también solucionar su división interna mediante la expansión. Los aranceles forman parte de esa intención.

Un arma contra Europa

Como oportunamente recordaba Varoufakis, esto ya lo hemos vivido en tiempos recientes, con la reacción de Nixon a un momento que los estadounidenses entendían complicado. Trump juega la baza de los aranceles del mismo modo que la Reserva Federal de Volcker utilizó los tipos de interés: “como un arma que inflige más daño a los capitalistas europeos y asiáticos que a los estadounidenses”.

El desequilibrio comercial desfavorable da ventaja a EEUU: son otros países los que temen perder un mercado que les resulta provechoso

El shock de Trump se mueve en una doble dirección. Ha insistido de manera muy expresa en que es la hora de que EEUU recupere sus capacidades productivas y que esa industria que perdió, y cuya ausencia somete al país a debilidades estratégicas significativas, comience a regresar a tierras estadounidenses. Sin embargo, ha puesto mucho menos acento en un elemento esencial, como es el lado expansivo: EEUU está intentando ganar terreno en sectores muy concretos y tiene todo el empeño en lograr su objetivo. Uno de ellos está ahora sometido a discusión, como es el del armamento: es obvio que su industria de defensa puede verse beneficiada por la inversión europea; Trump ha insistido en que los europeos deben comprar más gas a su país; y se ha quejado permanentemente de las regulaciones que el viejo continente impone a sus tecnológicas.

En ese escenario, los desequilibrios comerciales desfavorables ofrecen una paradójica ventaja al país que los sufre, si cuenta con el poder suficiente: son otros Estados los que temen perder un mercado que les resulta muy provechoso. En la hora de las negociaciones, EEUU se sienta a la mesa con muchas bazas a favor. Un buen número de gobiernos preferirá ofrecer cesiones a las empresas estadounidenses en sus territorios que renunciar a sus exportaciones. Con los matices que se quiera según los sectores, y dependiendo de la fortaleza de los países, en general la administración Trump inicia esta nueva época con gran ventaja negociadora.

Esto es importante, porque cuando los economistas hacen pronósticos (basados incluso en ridículos experimentos), suelen olvidar la variable del poder, que no es menor a la hora de conseguir que los demás hagan lo que deseas. Estados Unidos cuenta con el mayor ejército del mundo, con la moneda de reserva, el dólar, con grandes cantidades de capital que fluyen hacia su esfera financiera, con energía de sobra y con un potente sector tecnológico. Este giro hacia una nueva época le puede salir mal a la administración Trump, pero su punto de partida es mucho más sólido que el del resto; mucho tienen que torcerse las cosas.

El nuevo reparto

El orden internacional está cambiando, impulsado por la ruptura estadounidense, que pretende dibujar un nuevo reparto que le sea más favorable y que resulte menos provechoso para los países que estaban integrados en el antiguo orden global, como los europeos. Exactamente igual que hizo Nixon. Esta nueva postura de la administración Trump operará con una eficacia más dudosa respecto de China, porque ambas economías están muy vinculadas, y la respuesta china puede causar daño a los estadounidenses, pero sí puede funcionar respecto de Europa.

Estados Unidos vive una sustitución de élites: los señores de la tecnología quieren apartar del poder a los tecnócratas

La UE afirma contar con un “plan sólido” para hacer frente a los aranceles de Trump pero, como asegura Von der Leyen, preferiría negociar que competir. De momento, no hay grandes señales de que la respuesta que Europa tiene prevista cuente con la entidad suficiente. Cuando hay desequilibrios comerciales favorables, la otra parte tiene las de ganar. La UE podría responder implantando aranceles y aumentando impuestos a sectores estadounidenses como el financiero y el tecnológico, como subrayaba Letta, pero nada hace pensar que se vaya a utilizar ese instrumento. Como contaba ‘La Matinal Europea’, la UE podría estar dando marcha atrás en la Digital Services Act (DSA) y las multas de la Comisión contra Apple y Meta podrían rebajarse. La comisaria de Competencia, Teresa Ribera, visitará EEUU y, tras su regreso, la próxima semana, se conocerá la decisión. En todo caso, todo apunta a que la regulación digital podría aflojarse para satisfacer las exigencias estadounidenses.

Y esto es especialmente importante porque las grandes posibilidades de expansión de EEUU se sitúan en el terreno financiero y, sobre todo, en el tecnológico. La intención de las big tech, pero también de las empresas ligadas al venture capital, es la de estar presentes en muchas más áreas, incluida la gestión de servicios públicos. No es asunto menor, dada la influencia y los recursos que pueden proporcionar esos nuevos ámbitos de negocio. Pero, sobre todo, porque lo que se está viviendo en los EEUU es una sustitución de élites: las que provienen de la tecnología están intentando ocupar los lugares que antes detentaban expertos de la economía, del derecho, de la comunicación y de la consultoría. Los señores de la tecnología y de sectores de las finanzas quieren apartar a los tecnócratas.

En esa doble vertiente, de repliegue y de expansión, se mueven los aranceles estadounidenses. Ayer se entró en la fase inicial, con el anuncio de la cuantía de los mismos. Después llegará la fase de la negociación. México y Canadá dan una pista: tras el anuncio inicial, hubo un diálogo con Washington, tras el cual EEUU suspendió los aranceles en algunos sectores y para algunos bienes a cambio de determinadas ventajas. Esto puede ocurrir con otros países a partir de ahora. Ya conocemos la primera parte, que supone un golpe grande al comercio global. Veremos cómo se desarrolla la segunda.

En todo caso, la dirección prioritaria en la que se utilicen los aranceles impondrá una derivada política importante. Si, al final del camino, que tardará en llegar, se opta mayoritariamente por el repliegue, es posible que las tensiones internas disminuyan en EEUU, ya que una amplia recuperación de los empleos mejor pagados contribuirá a afianzar el apoyo electoral de la administración republicana. Si, por el contrario, triunfa el plan expansivo, que pretende mucho más abrir mercados para sectores estadounidenses que recuperar industria, las tensiones aumentarán, en la esfera interna y en las relaciones internacionales."

(Esteban Hernández, El Confidencial, 03/04/25)

Varoufakis: Los comentaristas deberían saber que no se puede pretender que el shock que Trump está dando ahora no tiene «precedentes»... El shock de Nixon fue más devastador que el de hoy, especialmente para los europeos. Y precisamente debido a la devastación económica causada, sus arquitectos lograron su principal objetivo a largo plazo: garantizar que la hegemonía estadounidense creciera... lo que es bueno para los gobernantes de Estados Unidos no es necesariamente bueno para la mayoría de los estadounidenses o, de hecho, para el mundo... Nixon y Volcker desmantelaron el régimen de tipos de cambio, completado con subidas de tipos de interés mucho más devastadoras de lo que pueden ser hoy los aranceles de Trump... Trump no es el primero en dañar a propósito a los aliados de Estados Unidos para renovar y prolongar la hegemonía estadounidense. Ni el primero que estaba dispuesto a perjudicar a Wall Street a corto plazo en el proceso de fortalecer la acumulación de capital estadounidense a largo plazo. Nixon había hecho todo eso medio siglo antes... El choque de Nixon dio origen a los favoritos de la clase dirigente liberal actual: el neoliberalismo, la financiarización y la globalización. «La ironía es que el mundo por el que hoy se lamenta el establishment liberal occidental nació como resultado del shock de Nixon»... El shodk de Trump un arma que inflige más dolor a los capitalistas europeos y asiáticos que a los estadounidenses. Su resultado dependerá de si tiene poder de permanencia, para lo que probablemente necesitará apoyo bipartidista... Sin embargo, que la globalización retroceda no significa que la autarquía sea posible. El Shock Trump nos empuja hacia un planeta dividido en dos partes, una de ellas formada por países vasallos que han cedido al Plan Trump y una segunda en la que se permite que el experimento de los BRICS siga su curso... nuestra generación tiene la maldición de encontrarse en la cúspide de una transformación histórica... Si Nixon remodeló el mundo una vez, dejándolo más desagradable y desequilibrado, Trump puede sin duda hacerlo de nuevo

 "«Mi filosofía, señor Presidente, es que todos los extranjeros quieren jodernos y es nuestro trabajo joderlos primero». Con estas palabras, el Secretario del Tesoro estadounidense convenció al Presidente para que diera una sacudida colosal a la economía mundial. En palabras de uno de los hombres del Presidente, el objetivo era desencadenar «una desintegración controlada de la economía mundial».

No, esas palabras no fueron pronunciadas por miembros del equipo del presidente Trump antes de su derroche arancelario del «Día de la Liberación». Aunque el «los extranjeros nos quieren joder» ciertamente tiene un sonido trumpiano, fue pronunciado en el verano de 1971 por el entonces secretario del Tesoro John Connally, quien logró convencer a su presidente para que desencadenara el infame Shock de Nixon un par de días después.

Los comentaristas deberían saber que no se puede pretender que el shock que Trump está dando ahora no tiene «precedentes» y que está destinado a fracasar como todos los ataques «temerarios» al orden imperante. El shock de Nixon fue más devastador que el de hoy, especialmente para los europeos. Y precisamente debido a la devastación económica causada, sus arquitectos lograron su principal objetivo a largo plazo: garantizar que la hegemonía estadounidense creciera junto con los déficits gemelos (comercial y presupuestario del gobierno) de Estados Unidos.

 El éxito del shock de Nixon no garantiza en modo alguno el éxito de la versión de Trump, pero nos recuerda que lo que es bueno para los gobernantes de Estados Unidos no es necesariamente bueno para la mayoría de los estadounidenses o, de hecho, para el mundo. Uno de los asesores más inteligentes de Nixon, que ayudó a convencer a Connally de la necesidad de un shock, articuló este punto con brillante claridad:

«Es tentador considerar al mercado como un árbitro imparcial. Pero sopesando los requisitos de un sistema internacional estable y la conveniencia de conservar la libertad de acción para la política nacional, varios países, entre ellos Estados Unidos, optaron por esto último.»
Luego, con una frase adicional, socavó todos los supuestos sobre los que Europa Occidental y Japón habían erigido sus milagros económicos de posguerra: «Una desintegración controlada de la economía mundial es un objetivo legítimo para los años ochenta».

Y 10 meses después de pronunciar esta conferencia, el hombre en cuestión, Paul Volcker, ascendió a la Presidencia de la Reserva Federal. Pronto, los tipos de interés estadounidenses se duplicaron, luego se triplicaron. La desintegración controlada de la economía mundial, que había comenzado cuando el presidente Nixon fue convencido por Connally y Volcker para desmantelar el régimen de tipos de cambio hasta entonces estable, se completaba ahora con subidas de los tipos de interés mucho más devastadoras de lo que pueden ser hoy los aranceles de Trump.

 «La ironía es que el mundo por el que hoy se lamenta el establishment liberal occidental surgió como resultado del shock de Nixon».

La pregunta fundamental del equipo de Nixon era: ¿cómo podía Estados Unidos seguir siendo hegemónico una vez que se convirtiera en un país deficitario? ¿Había alguna alternativa a apretarse el cinturón que supusiera el riesgo de una recesión y redujera el poderío militar de Estados Unidos? La única alternativa, supusieron, era hacer justo lo contrario de apretarse el cinturón: aumentar el déficit comercial estadounidense y hacer que los capitalistas extranjeros pagaran por ello. (Esta fue la estrategia «Que se jodan antes de que nos jodan» que Connally convenció a Nixon de adoptar).

Su audaz estrategia para hacer que los extranjeros pagaran los déficits gemelos de EEUU se basaba en crear circuitos de capital mediante los cuales los dólares extranjeros pudieran repatriarse y luego reciclarse. Eso significaba liberar a Wall Street de todas las restricciones que le imponían el New Deal, la Economía de Guerra y el sistema de Bretton Woods. Tras cuatro décadas controlando a los banqueros para que no provocaran otro 1929, el equipo de Nixon los liberó. Pero hacerlo requería una nueva teoría económica envuelta en una ideología política adecuada.

Bajo la cobertura ideológica y pseudocientífica del neoliberalismo, los banqueros se encontraron con miles de millones de dólares extranjeros con los que jugar en un entorno desregulado: la financiarización. Cuanto más dependía este nuevo sistema mundial de los déficits estadounidenses que generaban la demanda necesaria para las exportaciones europeas y asiáticas, mayor era el volumen de comercio necesario para estabilizar este sistema globalizado desequilibrado a propósito. Y así nació la globalización.

Muchos se refieren a este mundo -en el que creció la Generación X- como la era neoliberal, otros lo asocian con la globalización, algunos lo identifican con la financiarización. Todo es lo mismo: el mundo que engendró el Shock de Nixon y que el crack financiero de 2008 sacudió hasta sus cimientos. Tras los rescates de 2009, aunque la hegemonía estadounidense continuó sin cesar, perdió gran parte de su dinamismo. Hoy en día, el Shock de Nixon se ha agotado, al menos desde la perspectiva de los trumpistas que quieren dar a la hegemonía estadounidense un segundo (¿o tercer?) soplo. Este es todo el punto del Shock Trump y su plan maestro, incluyendo movimientos tácticos como alistar cripto a su causa.

 Pero hay diferencias entre las dos crisis. Aunque ambas pretendían devaluar sustancialmente el dólar, al tiempo que reforzaban su estatus de moneda de reserva mundial, los medios eran diferentes. El choque de Nixon se basó en dejar que los mercados monetarios devaluaran los tipos de cambio del dólar, añadiendo más dolor a los aliados de Estados Unidos a través de la explosión del precio del petróleo, que perjudicó a Europa y Japón significativamente más que a los productores estadounidenses. Trump podría estar tomando una (pequeña) hoja del libro de Nixon con respecto a los precios del petróleo, pero está tratando de hacer que sus aranceles hagan por él lo que la Reserva Federal dirigida por Volcker utilizó para las tasas de interés: como un arma que inflige más dolor a los capitalistas europeos y asiáticos que a los estadounidenses.

El resultado del choque de Trump dependerá de si tiene poder de permanencia, para lo que probablemente necesitará apoyo bipartidista. Después de todo, el equivalente de Nixon funcionó porque el presidente Carter nombró a Volcker para la Reserva Federal y le permitió continuar el proyecto de Nixon sin obstáculos; antes de que el presidente Reagan lo turboalimentara aún más con la ayuda de Alan Greenspan, a quien nombró en 1987 para suceder a Volcker. ¿Sigue siendo capaz el sistema político estadounidense de alcanzar ese grado de bipartidismo? Parece improbable, pero, de nuevo, ¿quién habría imaginado que Biden abrazaría los aranceles de Trump a China e intensificaría la Nueva Guerra Fría que inició su predecesor?

 A todas las generaciones les gusta pensar que están en la cúspide de una transformación histórica. Pero la nuestra tiene la maldición de encontrarse en esa cúspide. Así que, en lugar de centrarnos demasiado en el carácter del hombre que ocupa la Casa Blanca, haríamos bien en recordar que el Shock Nixon fue mucho más importante que Nixon. Si Nixon remodeló el mundo una vez, dejándolo más desagradable y desequilibrado, Trump puede sin duda hacerlo de nuevo."                   ( , blog, 03/04/25, traducción DEEPL)

POLITICO: Trump castiga a la "patética" Europa con aranceles del 20 %... La ofensiva arancelaria de Trump supuso una bofetada en la cara de la Unión Europea, que trató de sentar a su administración a la mesa de negociaciones en vísperas del anuncio del miércoles... Los nuevos aranceles «recíprocos» no se sumarán a los aranceles sectoriales que Trump ya ha anunciado para los automóviles, el acero y el aluminio, y que se esperan para la madera, el cobre, los productos farmacéuticos, los semiconductores y potencialmente los minerales críticos... "Sabes, piensas en la Unión Europea, muy amigable. Nos estafan. Es tan triste de ver. Es tan patético... Vamos a cobrarles el 20 por ciento», dijo el presidente estadounidense... La Unión Europea se suma a China, Japón, Taiwán y Corea en la lista de países menos favorecidos del presidente estadounidense Donald Trump en materia comercial.

 "El presidente Donald Trump incluyó a la Unión Europea en la peor categoría de los socios comerciales de Estados Unidos el miércoles, golpeando al bloque con un arancel del 20 por ciento sobre todas las importaciones.

El anuncio del «Día de la Liberación» de Trump coloca al bloque de 27 naciones en el cajón de los pecados comerciales junto con grandes economías como China, Japón, Taiwán y Corea. La medida arroja barreras comerciales estadounidenses que no han sido tan altas desde la Gran Depresión de la década de 1930.

Trump dijo que declaraba una emergencia nacional para imponer un arancel del 10% a las importaciones de todos los países. Aparte de eso, impuso aranceles adicionales individualizados a aproximadamente 60 países que, según él, son los peores infractores comerciales.

«Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado, saqueado, violado y expoliado por naciones cercanas y lejanas, amigas y enemigas por igual», dijo Trump en la Rosaleda de la Casa Blanca.

«Ahora vamos a cargar contra la Unión Europea. Son muy duros. Comerciantes muy, muy duros. Sabes, piensas en la Unión Europea, muy amigable. Nos estafan. Es tan triste de ver. Es tan patético», dijo Trump.

«Vamos a cobrarles el 20 por ciento», dijo el presidente estadounidense.

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que el arancel del 10 por ciento entraría en vigor la madrugada del 5 de abril y el arancel adicional a los peores infractores el 9 de abril.
En interés de nadie

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue la primera líder del gobierno de la UE en responder al golpe arancelario de Trump, calificándolo de «equivocado y no en el interés de ninguna de las partes.»

 «Haremos todo lo posible para trabajar en un acuerdo con Estados Unidos con el objetivo de evitar una guerra comercial que inevitablemente debilitaría a Occidente en favor de otros actores globales», dijo Meloni, que hasta ahora ha disfrutado de relaciones amistosas con Trump, en un post de Facebook.

La administración Trump estima en un 39% los aranceles que cobra la Unión Europea a Estados Unidos, y reduce esta cifra a la mitad para llegar al 20%, en lo que Trump calificó de aranceles «amablemente recíprocos».

La administración Trump se ofendió especialmente por lo que considera barreras no arancelarias de la UE, como el impuesto sobre el valor añadido y sus normativas tecnológicas. Las incluyó en sus cálculos, aunque los europeos rechazan de plano su opinión de que discriminen a las empresas estadounidenses.

De hecho, más del 70% de las importaciones a la UE están exentas de aranceles. Además, según la Organización Mundial del Comercio, los aranceles de la UE, ponderados en función del comercio, apenas alcanzan una media del 2,7%.

La ofensiva arancelaria de Trump supuso una bofetada en la cara de la Unión Europea, que trató de sentar a su administración a la mesa de negociaciones en vísperas del anuncio del miércoles. El jefe de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, viajó dos veces a Washington para reunirse con sus homólogos estadounidenses, sin resultado.

La Comisión Europea dijo anteriormente que respondería de un solo golpe a los aranceles recíprocos de Trump y a los aranceles sobre los automóviles, además de su respuesta a los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio ya en vigor. 

La Presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, respondió en las primeras horas del jueves, diciendo que el bloque estaba «preparado para responder.»

«No parece haber orden en el desorden. No hay un camino claro a través de la complejidad y el caos que se está creando, ya que todos los socios comerciales de Estados Unidos se verán afectados», dijo von der Leyen en una declaración televisada.

Los nuevos aranceles «recíprocos» no se sumarán a los aranceles sectoriales que Trump ya ha anunciado para los automóviles, el acero y el aluminio, y que se esperan para la madera, el cobre, los productos farmacéuticos, los semiconductores y potencialmente los minerales críticos, dijeron funcionarios de la Casa Blanca."

 ( Camille Gijs and Douglas Busvine , POLITICO, 02/04/25, traducción Deepl, enlaces en el original)

El narcotráfico corroe Grenoble... un chico de 17 años encapuchado y con un fusil de asalto lanzó una granada dentro de un bar del barrio de Villeneuve, una de las zonas controladas por los narcotraficantes. Le pagaron por “matar gente”, dijo él mismo. Falló... pasquines con menús de droga que reparten los narcos en los barrios. “Los dejan en los buzones de las casas”. Diseños cuidados, lista de precios y sustancias, tarjetas troqueladas con el nombre y logo de las organizaciones: Arlequín, Mistral… Algunos tienen cartas de fidelidad, cada 10 compras, 50 euros de descuento. Otros incluso organizan una tómbola con los clientes e incluyen en el folleto un código QR para participar: puede tocarte desde un iPad a una televisión de 50 pulgadas"... conocida ya por muchos como la pequeña Marsella por su nivel de criminalidad, tiene como alcalde desde hace 10 años al ecologista Éric Piolle, favorable a la legalización de las drogas

 "Jean-Pierre Maldera, histórico capo de la mafia italiana en Grenoble (Francia), conducía el pasado 13 de marzo su BMW serie 1 plateado por una de las autopistas que circundan la capital de la región de los Alpes cuando un vehículo se colocó junto a él. Los ocupantes sacaron un Kaláshnikov por la ventanilla y abrieron fuego, hiriéndolo en un codo. Malder, de 71 años, viejo patrón del proxenetismo y el tráfico de drogas de la ciudad alpina, salió como pudo del coche para intentar huir. Pero los asaltantes dieron media vuelta y volvieron en sentido contrario para atropellarlo y acabar con su vida. También, de algún modo, para enterrar definitivamente el pasado de una ciudad siempre ligada a viejas organizaciones criminales, pero cuyo relevo generacional ha dado pie a una situación extrema que nadie parece tener medios para combatir.

“No estoy de acuerdo. Aquí no pasa nada distinto que en otras ciudades francesas”, protesta Maud Tavel, concejala de Tranquilidad Urbana, una suerte de eufemismo de “seguridad”, en su despacho del Ayuntamiento de Grenoble.

Justo delante del Consistorio, el pasado 14 de enero, un agente municipal fue asesinado a plena luz del día. Intentó detener un coche que había tenido un accidente y se daba a la fuga. El conductor del Audi RS3, uno de los preferidos de los narcos, le disparó dos veces con un arma de nueve milímetros. Solo un mes después, el 19 de febrero, un complejo de biblioteca y centro deportivo de 1.000 metros cuadrados inaugurado en diciembre en el barrio de Mistral fue incendiado: un mensaje al Ayuntamiento y a las últimas detenciones. Y el colofón: el pasado 21 de febrero, un chico de 17 años encapuchado y con un fusil de asalto lanzó una granada dentro de un bar del barrio de Villeneuve, una de las zonas controladas por los narcotraficantes. Le pagaron por “matar gente”, dijo él mismo. Falló. Pero dejó 15 heridos, seis muy graves. Los impactos, señalaron los sanitarios que les atendieron, parecían provocados en una guerra.

El narcotráfico ha inundado Francia, determinó la comisión del Senado que en 2024 se dedicó a estudiar un problema alarmante. Pero es difícil encontrar ejemplos tan violentos y constantes en otros municipios, como pretende el Ayuntamiento. “Absolutamente cada día hay disparos. Es una situación fuera de control. Parece Bagdad. Algunas veces hay muertos, y otras no. Depende de la suerte. Pero no hay otras ciudades así, ni siquiera Marsella, que tiene mucha más población y no es comparable”, señala el policía Stéphane Giansello, secretario adjunto del sindicato Alliance en Grenoble (unos 157.000 habitantes y un área metropolitana de 450.000). El agente saca del cajón un montón de pasquines con menús de droga que reparten los narcos en los barrios. “Los dejan en los buzones de las casas”. Diseños cuidados, lista de precios y sustancias, tarjetas troqueladas con el nombre y logo de las organizaciones: Arlequín, Mistral… Algunos tienen cartas de fidelidad, cada 10 compras, 50 euros de descuento. Otros incluso organizan una tómbola con los clientes e incluyen en el folleto un código QR para participar: puede tocarte desde un iPad a una televisión de 50 pulgadas. Otro tipo de nieve inunda Grenoble.

 La policía pide más medios. Pero, sobre todo, una legislación que termine con la impunidad de estas bandas. Y el Parlamento, impulsado por los miembros del Gobierno más a la derecha ―el ministro del Interior, Bruno Retailleau, y el titular de Justicia, Gérald Darmanin―, ultima un nuevo arsenal jurídico que, teóricamente, reducirá el tiempo de espera de los juicios, aumentará las condenas y creará cárceles especiales para los reclusos más peligrosos, tal y como se hace en Italia con la mafia. “Suena muy bien, pero veremos en qué se traduce. Aquí estamos en una zona geográfica muy particular: cerca de Bélgica, de Suiza, no lejos del sur. El eje transalpino es muy útil para los delincuentes. Siempre hemos tenido mafia. Pero esto es distinto”, insiste Giansello.

Grenoble, cuna de Stendhal, es hoy una ciudad estudiantil, rica, progresista y cuya calidad de vida en la periferia residencial y en el llamado hipercentro sigue siendo alta (entre las diez mejores del mundo, según Oxford Economics). Los tranvías atraviesan en silencio la urbe, llena de carriles bici y zonas verdes. Pero también es un ejemplo perfecto de esa Francia de dos velocidades que se manifiesta de forma severa en las periferias. Un país donde la educación cada vez ejerce menos de ascensor social ―el 80 % de los hijos de padres con estudios superiores también acceden a esa educación, mientras que solo el 25% de los hijos de padres sin título lo logran― y cuya fractura, entre pobres y ricos, es cada vez más evidente.

 Encajonada Grenoble entre los Alpes franceses, es un cruce de caminos particular. Pero su desarrollo urbanístico, lleno de cités [barrios de protección oficial de los años setenta] construidas tras el proceso de descolonización de Argelia en 1968, y de algunos barrios surgidos de una cierta idea de utopía colectivista, tiene mucho peso. En particular, la vieja Villa Olímpica y la Villeneuve, construidas antes y después de los Juegos de Invierno de ese mismo año. Lugares cuya estructura laberíntica y hoy degradada, casi medio siglo después, se ha convertido en un lugar perfecto para los narcotraficantes. “Ha habido una ausencia de presencia de los poderes públicos y las autoridades estatales y municipales desde hace varias décadas. Pero no le echaría la culpa al urbanismo, sino más bien a una crisis económica en barrios de obreros poco cualificados. La solución no es derribarlo todo, sino un proceso mucho más lento”, señala Grégory Busquet, sociólogo, urbanista y profesor de la Universidad de Grenoble.

La Villa Olímpica de Grenoble fue también el escenario de uno de los puntos de inflexión del relato de esta ciudad. En la noche del 16 al 17 de julio de 2010, Karim Boudouda murió tras una persecución en el laberinto de este barrio popular y un intercambio de disparos con la policía. Esto dio lugar a tres días de disturbios, un refuerzo policial en consecuencia y un discurso sobre seguridad del entonces presidente, Nicolas Sarkozy, conocido hoy como el “discurso de Grenoble” en el que, entre otras cosas, culpó de la delincuencia al fracaso en la integración de los inmigrantes. Un vínculo entre crimen e inmigración jamás manifestado de forma tan directa por un mandatario de la República, que cinco años antes, siendo ministro del Interior, había llamado “chusma” a los habitantes de una banlieue parisina en revuelta.

Grenoble, conocida ya por muchos como la pequeña Marsella por su nivel de criminalidad, tiene como alcalde desde hace 10 años al ecologista Éric Piolle, favorable a la legalización de las drogas y, como la concejala que recibe a este periódico, convencido de que las cuestiones de seguridad no son competencia del Ayuntamiento (de ahí que la concejalía se llame “tranquilidad urbana”). En el diario Libération, el alcalde aseguró que es necesario “resistir al torbellino mediático” y restó importancia a la situación. “Tiros hay en todas partes”, eludió el regidor, que, desde su elección en 2014, se ha negado a armar a la policía municipal y se opone firmemente al despliegue de cámaras de videovigilancia. El rifirrafe con los sindicatos policiales, de tendencia conservadora, es constante. “Cuando oigo que somos la pequeña Marsella, respondo que en realidad Marsella es una gran Grenoble. Toda una ciudad gangrenada por el tráfico de drogas, políticos laxos que no quieren afrontar la cuestión de seguridad, armar a su policía municipal y apoyar a la nacional, y todo va empeorando”, denuncia Yannik Biancheri, secretario del mismo sindicato policial. La edil responde que el consistorio se centra en asuntos de prevención y sociales.

Durante la última década, los delitos han aumentado en la ciudad, pasando de 14.016 en 2016 a 18.255 en 2019. Si bien la criminalidad disminuyó drásticamente en 2020 debido al confinamiento por el coronavirus, volvió a aumentar hasta alcanzar 16.371 delitos en 2023, para una población de cerca de 157.000 habitantes. Las cifras sobre el tráfico de estupefacientes en el departamento de Isère, del que forma parte, son más reveladoras. Especialmente el aumento de esta actividad, con un 72% más en 2024, según el informe de delincuencia del Ministerio del Interior. Un millar de personas fueron procesadas por este delito el año pasado.

El pasado lunes, dos jóvenes resultaron heridos por disparos en los barrios de L’Arlequin y Mistral, dos zonas relativamente periféricas. Pero los puntos de venta se encuentran también en barrios centrales como Saint Bruno o en pleno centro histórico. En la calle de Alma, por ejemplo, a 100 metros de la catedral y de la comisaría de policía, cuatro tipos controlan la plazuela, donde un goteo de compradores trapichea con el jefe del lugar, sentado en una sillita de playa. “Ayer por la noche vino la policía. Corrieron, y no encontraron nada”, denuncia Marie, vecina de esta calle. A la mañana siguiente ya volvían a estar ahí."

( Daniel Verdú , El País, 23/03/25)

2.4.25

Ellen Mayock: Os preguntaréis, ¿por qué escribe esta profesora estadounidense para este periódico? Y os responderé, pues, porque hace una semana vi que estoy en una lista de la división criminal del Departamento de Justicia... porque es posible que mis compatriotas y yo, en algún momento, tengamos que buscar asilo en otros países y porque, quizás, debido a que por más de un siglo vosotros habéis bregado con estas mismas cuestiones políticas, culturales y vitales, tal vez podáis entender este grito calladito desde un rincón pequeñito del país de la no democracia... en una pequeña universidad en la región de los Apalaches, este semestre estoy enseñando un curso titulado “Representaciones de la Guerra Civil española”... el enfoque está en las cuestiones de guerra, partidos políticos, violencia, exilio, represión, censura y memoria histórica asociados con el golpe de Estado franquista... Sin embargo, cada conversación sobre la España del pasado y del presente tiene un subtexto de los Estados Unidos de este minuto... Piensan en el hambre tan perspicazmente descrita por Carmen Laforet en Nada, y en la de las zonas rurales que mayoritariamente votaron por este presidente... en las condiciones carcelarias de las presas de La voz dormida, y en las 'hieleras' de la detención de inmigrantes... ¡Vaya momento más propicio para que las/les/los estudiantes de este país lleguen a comprender cuestiones de autoritarismo, cristonacionalismo, militarismo, violencia, censura, antieducación y corrupción! Pero hacerlo todo completamente patente y visible, es un peligro no solo para mí, sino también para mis familiares, amistades y compañeros en la resistencia

 "Os mando muchos saludos desde la tierra de la antidemocracia, los Estados Unidos de América, donde, en una pequeña universidad en la región de los Apalaches, este semestre estoy enseñando un curso titulado “Representaciones de la Guerra Civil española”. El enfoque de la clase está en España, claro, y en las cuestiones de guerra, partidos políticos, violencia, exilio, represión, censura y memoria histórica asociados con el golpe de Estado franquista de hace casi un siglo. Sin embargo, cada conversación sobre la España del pasado y del presente tiene un subtexto de los Estados Unidos de este minuto. 

En el día en que el gobierno de nuestro país aprueba una orden para desmantelar el Departamento de Educación, mis estudiantes me preguntan: ¿por qué los carteles de izquierdas de la Guerra Civil española insisten tanto en la educación? Otro día me preguntan con respecto a la censura del franquismo, ¿no tenían algo como nuestra Primera Enmienda para protegerse? Y la gran ironía es que yo no les pueda decir muy abiertamente que nosotros ya no tenemos nada “como nuestra Primera Enmienda” y que nuestra Segunda Enmienda (el derecho a llevar armas) ya rige sobre todas las demás. 

Piensan en el hambre tan perspicazmente descrita por Carmen Laforet en Nada: es tan vívida que, aun en un campus de mucha abundancia, casi pueden entender el hambre, pero sin comprender que nuestro gobierno está maquinando como para fomentarlo, precisamente en las zonas rurales que mayoritariamente votaron por este presidente. Se horrorizan antes las condiciones carcelarias de las presas de La voz dormida, pero no estoy segura de que consideren con mucha atención las llamadas hieleras de los lugares de detención para los inmigrantes de este momento en este país. También captan la belleza del “idioma de los muertos”, de Alberto Méndez, pero sin darse cuenta de que podemos convertirnos todas/es/os aquí en “girasoles ciegos”.

De día, estoy en clase con estas/es/os estudiantes y de tarde/noche, participo con mi grupo de activismo local para resistir una avalancha de acciones (ninguna basada en la ley) emprendidas por nuestro llamado presidente y sus amigos broligarcas: la detención de docenas de miles de habitantes en el país, entre las cuales el altamente visible caso de Mahmoud Khalil, y la eliminación de apoyo legal para niños migrantes; los recortes de miles de puestos gubernamentales sin la aprobación necesaria del Congreso; los recortes de USAID con sus graves consecuencias por todo el globo; el abandono de toda política de antidiscriminación y el abrazo de la persecución de la gente que aboga por tales políticas; el abuso de otras gobernadoras del país (ej. Janet Mills, Gobernadora de Maine); y un largo etcétera. 

Yo vivo en un puntito azul en medio de una gran zona roja (aquí en EEUU, una zona roja no es de izquierdas, sino de republicanos, y los republicanos en el poder no creen en la república, sino en su propio beneficio multimillonario). En nuestra zona rural de Virginia, las tasas de pobreza son altas y las tasas de entusiasmo por nuestro llamado presidente lo son también. Acabo de oír unas estadísticas que nos indican que las zonas que más sufrirán los recortes y los aranceles de este gobierno son los pequeños pueblos rurales de muchos habitantes conservadores. Un pueblo que está al lado del nuestro, el apropiadamente nombrado pueblo de Buena Vista, Virginia, es uno de los citados que va a experimentar graves problemas económicos dentro de poco. Ya veremos si los habitantes del pueblo quieren o pueden relacionar el bajón económico con las políticas de su presidente tan amado. Al mismo tiempo, en el grupo de resistencia, insistimos en amar (en vez de armar) a nuestros vecinos mientras, en el reducido microcosmos de nuestra experiencia de este régimen, también seguimos protestando e intentando hablar de verdad sobre las múltiples injusticias cotidianas.

¡Vaya momento más propicio para que las/les/los estudiantes de este país lleguen a comprender cuestiones de autoritarismo, cristonacionalismo, militarismo, violencia, censura, antieducación y corrupción! Pero, imaginaos, hacerlo todo completamente patente y visible –en la superficie y no debajo de ella– es un peligro no solo para mí, sino también para mis familiares, amistades y compañeros en la resistencia. 

Entonces, en clase, hablamos de todos estos temas en el contexto de España (y, claro, de Europa) y dejo que los textos hablen de manera clara por sí mismos, y que los fantasmas de la memoria histórica vuelen y susurren por el aula. No solo hemos leído textos de autores españoles tan importantes como Federico García Lorca, Miguel Hernández, Carmen Laforet, Jaime Gil de Biedma, Dulce Chacón, Alberto Méndez y Julia Otxoa, sino también hemos considerado a George Orwell, Ken Loach, Pablo Neruda y César Vallejo. Casi todos los días hay ocasión como para repetirles el verso de Neruda, “Venid a ver la sangre por las calles”, pero nunca estoy segura de si están aplicando esta advertencia a su propio entorno. 

Hemos hablado de Gernika y del cuadro de Guernica, y hemos reconocido la implicación de los petroleros texanos en el apoyo de las fuerzas aéreas de los nazis. Cada noche, al volver a leer los textos para el día siguiente, sollozo con su belleza y su punzante relevancia en este momento, casi un siglo más tarde. Y cada día, me levanto al alba para ir a trabajar y enseñar estos hermosos textos en una clase donde permean los aires de represión de antaño. 

Os preguntaréis, ¿por qué escribe esta profesora estadounidense para este periódico? Y os responderé, pues, porque hace una semana vi que estoy en una lista de la división criminal del Departamento de Justicia de mi país, porque creo que escribir en español me protegerá un par de días más que escribir en inglés, porque es posible que mis compatriotas y yo, en algún momento, tengamos que buscar asilo en otros países y porque, quizás, debido a que por más de un siglo vosotros habéis bregado con estas mismas cuestiones políticas, culturales y vitales, tal vez podáis entender este grito calladito desde un rincón pequeñito del país de la no democracia."                  (Ellen Mayock , CTXT, 01/04/25)

Por qué resiste Hamás... A medida que aumentan las exigencias de rendición respaldadas por Estados Unidos, y las negociaciones de alto el fuego se derrumban bajo el peso del sabotaje y la traición regional, Hamás se mantiene firme, eligiendo la resistencia al exilio, incluso mientras Gaza arde y los estados árabes se alinean para sellar su destino... una reciente propuesta de Estados Unidos exigía la rendición del movimiento de resistencia palestino, e incluía un paso seguro para los combatientes de Hamás y sus familias, garantías financieras y promesas de protección contra el asesinato, fue desestimada con una respuesta tajante: «Que hagan lo que quieran»... El Cairo cree que Abu Dabi está aún más ansioso que Tel Aviv por llevar a cabo el plan de desplazamiento de Trump y está dispuesto a financiarlo... Dado que Egipto se niega a abrir sus fronteras al desplazamiento masivo, los planes alternativos entre Estados Unidos e Israel implican evacuar a los habitantes de Gaza por mar a Chipre y luego a terceros países... así el rechazo de Hamás no tiene que ver con la supervivencia o la continuidad política, sino con la salvaguarda de la idea y la práctica misma de la resistencia... la rendición no evitaría el desplazamiento masivo, sino que lo aceleraría. El colapso de Gaza enviaría ondas de choque a través de la Cisjordania ocupada, Jerusalén Este y los territorios de 1948, anunciando el acto final de la causa palestina... Hamás ha decidido continuar la lucha sin importar el costo. «Si vamos a ser eliminados, que sea en una batalla honorable, no en el exilio» (The Craddle)

"Por qué Hamás se resiste a todas las exigencias extranjeras de rendición

A medida que aumentan las exigencias de rendición respaldadas por Estados Unidos y las negociaciones de alto el fuego se derrumban bajo el peso del sabotaje y la traición regional, Hamás se mantiene firme, eligiendo la resistencia al exilio, incluso mientras Gaza arde y los estados árabes se alinean para sellar su destino.

El corresponsal de The Cradle en Palestina 1 de abril de 2025

The Cradle ha sabido por fuentes cercanas a Hamás que una reciente propuesta de Estados Unidos, entregada al líder político de Hamás Khalil al-Hayya, que actualmente reside en Doha, ha sido rotundamente rechazada. La oferta, que exigía la rendición del movimiento de resistencia palestino y la salida de sus líderes de la Franja de Gaza, fue desestimada con una respuesta tajante: «Que hagan lo que quieran».

Un día después, el 30 de marzo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió públicamente intensificar la guerra en Gaza, aumentando tanto el asedio como el bombardeo de la franja. Al amanecer, mientras los palestinos se preparaban para el Eid al-Fitr, una fiesta que marca el final del Ramadán, Gaza sufrió uno de los bombardeos más intensos de la guerra. Las explosiones retumbaron por toda la franja, sacudiendo las casas y enviando ondas de choque hasta la ocupada Beersheba y el Néguev.

Según se informa, la propuesta estadounidense incluía un paso seguro para los combatientes de Hamás y sus familias, garantías financieras y promesas de protección contra el asesinato. Cuando Hamás rechazó la oferta, Washington notificó a Tel Aviv, lo que llevó a Netanyahu a redoblar sus objetivos de guerra: Hamás debe desarmarse o ser conducido al exilio permanente, de acuerdo con la doctrina de desplazamiento del presidente estadounidense Donald Trump. En el mejor de los casos, Netanyahu parece decidido a conseguir ambos resultados.

Falsos amaneceres y promesas incumplidas

A pesar de las afirmaciones de los medios de comunicación israelíes sobre los avances en las conversaciones de tregua desde el 27 de marzo y las especulaciones sobre un alto el fuego coincidiendo con el Eid, la realidad estuvo marcada por nuevas masacres llevadas a cabo por el ejército de ocupación. No se materializó ninguna tregua a corto o largo plazo.

No obstante, debido a la presión sostenida de Egipto, un acuerdo sigue siendo posible, por pequeño que sea. El impulso árabe para un final en Gaza, impulsado por los Emiratos Árabes Unidos y respaldado por Arabia Saudí y Jordania, aunque en parte impugnado por Egipto, tiene su origen en el deseo de barrer el expediente por el bien de la normalización regional con Tel Aviv.

Netanyahu, sin embargo, sigue saboteando todas las iniciativas. Solo acepta lo que sirve a su único objetivo: mantener el poder. La guerra continuará de todos modos, incluso cuando una encuesta del Canal 12 israelí revela que el 69 % de los israelíes apoya un acuerdo integral para traer a casa a todos los prisioneros y poner fin a la guerra, y el 70 % dice que ya no confía en el gobierno de Netanyahu.

La última propuesta de Egipto incluía la liberación de cinco prisioneros israelíes vivos a cambio de prisioneros palestinos y un alto el fuego de 40 días. El alto el fuego permitiría evacuar a los civiles heridos a través de Rafah y que la ayuda humanitaria volviera a entrar en Gaza. Hamás aceptó, pero pidió 50 días y que se liberara a un prisionero palestino cada 10 días. El estado de ocupación se negó.

Fuentes informan a The Cradle que las demandas israelíes eran incoherentes y perjudiciales. En diferentes etapas, Tel Aviv insistió en 10 prisioneros vivos, luego en 11 (algunos vivos, otros muertos) antes de proponer un alto el fuego de 40 días, lo que dejó a los mediadores desorientados y las negociaciones estancadas.

En un gesto anterior al acuerdo de rendición rechazado, Hamás compartió información, a través de intermediarios cataríes y egipcios, sobre el estado del prisionero estadounidense-israelí Alexander Idan. Sin embargo, el enviado de Washington a la región, Steve Witkoff, no dio ninguna indicación de que Estados Unidos presionaría a Israel para que aceptara cualquier propuesta compatible con Hamás. En cambio, el mensaje que se percibió en Doha, El Cairo y Gaza fue de indiferencia estadounidense. Al parecer, la atención de Washington está muy centrada en los campos de batalla de Ucrania y Yemen.

La complicidad árabe alcanza nuevas cotas

Middle East Eye informó recientemente de la oferta de Jordania de expulsar a 3.000 miembros de Hamás de Gaza, desarmar a otras facciones de la resistencia y entregar el gobierno a la Autoridad Palestina (AP) con sede en Ramala. The Cradle ha confirmado de forma independiente que el rey Abdalá II de Jordania adoptó una postura especialmente agresiva durante la minicumbre de Riad, alineándose con los Emiratos Árabes Unidos para instar a la erradicación de Hamás: «Creen que se mantendrán».

Sin embargo, Abu Dabi ha surgido como el verdadero impulsor del cambio de postura de Estados Unidos, y sus duras maniobras sobre Gaza incluso han suscitado preocupación entre los aliados. El Cairo, por ejemplo, habría buscado la ayuda de Arabia Saudí para contener a los emiratíes, mientras que la Autoridad Palestina (AP), con sede en Cisjordania y respaldada por Estados Unidos, aunque ansiosa por la caída de Hamás, teme quedar al margen del proceso.

Fuentes egipcias describen un agresivo cabildeo de los EAU para el desplazamiento inmediato de los habitantes de Gaza, mientras que los cruces israelíes han visto una caída en los envíos de ayuda, a pesar de que Abu Dabi tiene privilegios para tales transferencias, privilegios que ahora se niegan incluso a Jordania. Mientras tanto, continúa la coordinación de alto nivel entre los EAU e Israel, explorando «escenarios» que excluyen deliberadamente las entregas de ayuda, a pesar de las repetidas súplicas egipcias.

Según las fuentes: «Hay movimientos inapropiados de los Emiratos que amenazan los intereses egipcios, la seguridad nacional e incluso la causa palestina directamente, pero no podemos hablar y enfrentarnos directamente a Abu Dabi por muchas consideraciones. Los temores egipcios ahora son que los Emiratos Árabes Unidos están tratando de llevar a cabo planes a gran escala para hacer estallar la Franja de Gaza desde dentro estimulando protestas contra Hamás y creando confrontaciones entre el pueblo y la resistencia. Incluso llegó a financiar a través de Israel a cualquier habitante de Gaza que quisiera manifestarse contra Hamás».

El Cairo cree que Abu Dabi está aún más ansioso que Tel Aviv por llevar a cabo el plan de desplazamiento de Trump y está dispuesto a financiarlo, según fuentes de The Cradle. Dado que Egipto se niega a abrir sus fronteras al desplazamiento masivo, los planes alternativos entre Estados Unidos e Israel implican evacuar a los habitantes de Gaza por mar a Chipre y luego a terceros países. Los observadores dicen que los mapas de evacuación del ejército de ocupación apuntan no a Rafah sino al mar Mediterráneo.

Abu Dhabi incluso ha sondeado a un estado africano, a través de sus propios canales, en nombre de Israel, para que acepte a los desplazados de Gaza.

Incluso Egipto, tradicionalmente el recurso de Hamás, ha dado muestras de distanciamiento desde que el movimiento de resistencia detuvo las operaciones a gran escala. El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Badr Abdel Ati, declaró recientemente que «las facciones ya no gobernarán Gaza», la primera declaración oficial egipcia sobre la gobernanza de la posguerra, que anteriormente se centraba en un «comité de gestión», que incluía indirectamente a Hamás.

La fragmentación de la Cisjordania ocupada es el siguiente paso

Mientras tanto, el diario hebreo Yedioth Ahronoth reveló los planes israelíes de fragmentar la Cisjordania ocupada en ciudades-estado autónomas, desmantelando la Autoridad Palestina y sustituyéndola por consejos locales. El plan comienza en Hebrón (Al-Khalil), donde Israel pretende instalar un liderazgo local obediente que trabaje directamente con la ocupación.

Según se informa, el plan se discutió durante una reunión secreta en los Emiratos Árabes Unidos que reunió a líderes de los asentamientos judíos de Cisjordania y a funcionarios emiratíes en un iftar de Ramadán.

Esto se alinea con las políticas anexionistas impulsadas por el ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, Bezalel Smotrich. El papel de los EAU parece cada vez más activo: amplifica las acusaciones de corrupción de la Autoridad Palestina mientras construye vínculos directos con el movimiento de colonos judíos, eludiendo al propio gobierno de Israel. Este acercamiento calculado socava cualquier pretensión de que la normalización con el mundo árabe pueda conducir a la creación de un Estado palestino.

«Con la ayuda de Dios, seguimos liderando una revolución de normalización y regulación en el asentamiento», dijo Smotrich. «En lugar de escondernos y disculparnos, izamos la bandera, construimos y nos asentamos. Este es otro paso importante en el camino hacia la soberanía real en Judea y Samaria».

Durante el Ramadán, una delegación de asentamientos de Cisjordania visitó Abu Dabi y se reunió con el Dr. Ali Rashid al-Nuaimi, miembro del Consejo Nacional de los Emiratos Árabes Unidos, el embajador israelí Yossi Sheli, empresarios de los Emiratos Árabes Unidos e influencers de las redes sociales.

El periódico israelí también citó al jefe del consejo de asentamientos, Yisrael Gantz, diciendo: «Hay un nuevo orden mundial que requiere nuevas alianzas y pensar de forma innovadora».

La delegación reveló poco, pero según Yedioth Ahronoth, trataron de asegurar a los funcionarios de los EAU que la normalización no requiere la evacuación de los asentamientos judíos. Los lazos de los EAU con líderes de los asentamientos como el jefe del Consejo de Nablus, Yossi Dagan, se remontan a años atrás, con vínculos comerciales forjados bajo la administración Trump. Los colonos ahora evitan abiertamente a Tel Aviv para tratar directamente con las capitales del Golfo Pérsico.

Hamas se prepara para una última resistencia

Con una hambruna que alcanza niveles catastróficos, un apoyo regional menguante y los frentes de resistencia —salvo en Yemen— en gran medida sometidos, Hamás se enfrenta ahora a un duro dilema. El movimiento, que se enfrenta a presiones internas y externas para que capitule, insiste en que la rendición sigue siendo impensable.

Fuentes internas del grupo afirman que incluso algunas entidades vinculadas a la Hermandad Musulmana les instaron a rendirse, citando la magnitud de la devastación. Pero el rechazo de Hamás no tiene que ver con la supervivencia o la continuidad política, sino con la salvaguarda de la idea y la práctica misma de la resistencia. Aceptar el exilio no solo supondría el fin de Hamás, sino la liquidación de la lucha armada palestina en todas las facciones.

Peor aún, la rendición no evitaría el desplazamiento masivo, sino que lo aceleraría. El colapso de Gaza enviaría ondas de choque a través de la Cisjordania ocupada, Jerusalén Este y los territorios de 1948, anunciando el acto final de la causa palestina.

Aunque la última propuesta de tregua reduciría el número de prisioneros de guerra israelíes vivos en manos de la resistencia —que ahora se estima en 20 de 59—, Hamás la aceptó para aliviar el sufrimiento palestino y ganar tiempo. Pero el movimiento no se hace ilusiones: Israel no tiene intención de detener la guerra, especialmente con el pleno respaldo político y militar de la administración Trump.

Hamás ha decidido continuar la lucha sin importar el costo. «Si vamos a ser eliminados», dice una fuente a The Cradle, «que sea en una batalla honorable, no en el exilio». Citan las masacres del campo de refugiados de Sabra y Chatila como una lección sombría: una vez que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) abandonó el Líbano, los residentes de los campos indefensos fueron masacrados. La diferencia ahora es que Hamás está en su propia tierra, entre su propia gente.

Tácticamente, la resistencia ha cambiado. La presencia israelí en Gaza ha erosionado el campo de batalla, dejando poco margen de maniobra. Las Brigadas Qassam ahora dependen de las emboscadas, esperan a que las tropas entren en terrenos urbanos densos y disparan cohetes esporádicamente para mantener la presión psicológica, en particular a través de vídeos de prisioneros israelíes diseñados para atormentar al gobierno de ocupación.

La batalla continúa, y Hamás tiene la intención de enfrentarse a ella, no de huir."

(The Craddle, 01/04/25, traducción DEEPL)