5.6.23

Unidas Podemos ha pasado a ser un partido prácticamente fuera de las instituciones. Sobrevive en el Congreso... Podemos no ha reaccionado a esta hecatombe electoral... Podemos se ha descapitalizado, se ha quedado sin cuadros... muchos de los candidatos que se presentaron eran perfectos desconocidos... Desde la formación del Gobierno de coalición, Yolanda Díaz ha ido ganando popularidad. Es la líder de izquierdas que más apoyos suscita y la que menor rechazo genera... ha encontrado un registro que despierta ilusión entre amplias capas de votantes, más y menos de izquierdas. No es perfecta y muchos podrán reprocharle muchas cosas, pero no hay ahora mismo otra persona mejor situada que ella para encabezar un proyecto renovador... lo coherente es permitirle a Díaz que ensaye su fórmula y la ponga a prueba en las elecciones. Las diferencias de programa, de políticas públicas, no son grandes... Todo lo demás, me parece, es literatura, afectos y emociones. De lo que se trata es de sumar, sumar y sumar, que todos se sumen sin dar demasiado la lata. Nos guste más o menos. Nos parezca más o menos injusto. Haya o no que tragarse el orgullo. No digo que sea la mejor manera, sino que es la única manera de que a la izquierda del PSOE siga habiendo una fuerza que haga propuestas interesantes y factibles, que sea capaz de transformar dichas propuestas en políticas públicas y de ilusionar con ello a los ciudadanos. ¿Acaso no era esto la política? (Ignacio Sánchez-Cuenca)

 "(...) Tercero. En las elecciones de diciembre de 2015, Podemos obtiene 5,2 millones de votos, el 20,7% de los comicios, y 69 diputados.

 Cuarto. Desde entonces, Podemos ha ido perdiendo apoyo popular irremisiblemente. En las elecciones de noviembre de 2019, ese apoyo bajó al 12,8%. Si se tienen en cuenta los votos que obtuvo IU en 2015, la pérdida es de algo más del 50%: en cuatro años, Unidas Podemos ha perdido a uno de cada dos de sus votantes.

Quinto. En las elecciones municipales y autonómicas del pasado 28 de mayo, UP ha pasado a ser un partido prácticamente fuera de las instituciones. Sobrevive en el Congreso. 

Sexto. Podemos se ha descapitalizado. En sus primeros tiempos, surgían voces y caras interesantes por todas partes. En la actualidad, los dirigentes conocidos de Podemos se cuentan con los dedos de una mano. Entre purgas y abandonos, Podemos se ha quedado sin cuadros. A pesar de ser un partido con ministros en el Gobierno de España, muchos de los candidatos que se presentaron en las municipales y autonómicas del pasado domingo eran perfectos desconocidos.

Séptimo. Podemos no ha reaccionado a esta hecatombe electoral. No se han oído en Podemos reflexiones ni análisis críticos de lo sucedido que vayan más allá de señalar a los sospechosos habituales, los medios de comunicación. Se trata de una explicación manifiestamente insuficiente. Con unos medios no tan distintos hace unos pocos años, Podemos fue capaz de convertirse en una fuerza formidable. 

Octavo. Podemos no ha resuelto su problema interno de sucesión. Pablo Iglesias ya no ocupa cargos en Podemos, pero sigue hablando como un dirigente de Podemos. 

Noveno. Pablo Iglesias, unilateralmente, propuso a Yolanda Díaz ser la candidata en las siguientes elecciones generales.

Décimo. Desde la formación del Gobierno de coalición, Yolanda Díaz ha ido ganando popularidad. Es la líder de izquierdas que más apoyos suscita y la que menor rechazo genera en el conjunto de la sociedad española. Sus políticas sociales y de mercado de trabajo han apelado a la mayoría social, no solo a los seguidores más ideologizados. Ha conseguido, por primera vez en mucho tiempo, poner de acuerdo a gobierno, sindicatos y empresarios. Además de sus logros como ministra y vicepresidenta, ha encontrado un registro que despierta ilusión entre amplias capas de votantes, más y menos de izquierdas. No es perfecta y muchos podrán reprocharle muchas cosas, pero no hay ahora mismo otra persona mejor situada que ella para encabezar un proyecto renovador.

Undécimo. Si el discurso y las formas de hacer política de Podemos han ido teniendo rendimientos decrecientes con el paso del tiempo y si desde la cúpula de Podemos se ha elegido a Yolanda Díaz como candidata, lo coherente es permitirle a Díaz que ensaye su fórmula y la ponga a prueba en las elecciones. Las diferencias de programa, de políticas públicas, no son grandes. Lo que cambia son los mensajes, los temas, los tonos, las prioridades. Si la líder es Díaz, se le debe permitir que lidere. Si sale mal el invento, ya se arreglarán cuentas después.

 Todo lo demás, me parece, es literatura, afectos y emociones. De lo que se trata es de sumar, sumar y sumar, que todos se sumen sin dar demasiado la lata. Nos guste más o menos. Nos parezca más o menos injusto. Haya o no que tragarse el orgullo. No digo que sea la mejor manera, sino que es la única manera de que a la izquierda del PSOE siga habiendo una fuerza que haga propuestas interesantes y factibles, que sea capaz de transformar dichas propuestas en políticas públicas y de ilusionar con ello a los ciudadanos. ¿Acaso no era esto la política?"                     (Ignacio Sánchez-Cuenca  , CTXT, 01/06/2023)

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