"España se está convirtiendo en un ejemplo encomiable para el viejo continente y los medios de comunicación lo están notando. No hay mucho que ocultar: las políticas de Pedro Sánchez han llevado al país a una situación de fuerte desarrollo económico que aún continúa, como lo demuestra el crecimiento estimado del PIB del 2,9 % para finales de 2025.
Esto se debe a una serie de decisiones que han resultado rentables, también por la importancia estratégica de los ámbitos a los que han afectado. En el ámbito de las políticas laborales, reformas como el aumento del salario mínimo y la reforma del Estatuto de los Trabajadores de 2021, con la que se ha limitado el recurso a los contratos temporales, han permitido crear cientos de miles de puestos de trabajo, reforzando la capacidad de consumo de los ciudadanos y creando así un círculo virtuoso tanto para España como para los españoles.
Además, se ha creado un notable atractivo para las inversiones extranjeras, fomentado sobre todo por la estabilidad alcanzada por el sector energético. Esto ha permitido a España entablar diálogos estratégicos fuera del espacio Schengen con premisas completamente diferentes a las de hace unos años.
Las causas del crecimiento económico
El hecho de que las previsiones de crecimiento de España para este 2025 fueran más que positivas ya había llamado la atención de la prensa desde los primeros meses de este año. Los datos de los meses siguientes no han hecho más que confirmar esas previsiones, y el artículo publicado el pasado mes de septiembre en el Financial Times ha consagrado esos avances.
El PIB de España, tras registrar un incremento del +3,2 % en 2024, se dispone a cerrar el año actual con un +2,9 %. Esto está claramente por encima de la media europea, que ronda el 1 % anual, mientras que economías como la alemana o la italiana rozan la recesión, con un crecimiento previsto para este año del +0,2 % y el +0,4 %, respectivamente.
Los factores que se esconden detrás del aumento del PIB español son tan variados como múltiples.
En primer lugar, el sector turístico sigue dando sus frutos. A pesar de que España no se ha librado de las polémicas y los problemas relacionados con el exceso de turismo (véase el caso de AirBnB en Barcelona), en 2024 se registraron más de 90 millones de visitantes, que gastaron alrededor de 126 000 millones de euros. Este sector representó el 15,6 % del PIB y dio empleo a 3 millones de personas (el 14 % del total de trabajadores). Otro factor de crecimiento es la exportación de servicios financieros y de consultoría, así como de servicios relacionados con las tecnologías de la información, la comunicación y el transporte.
Sin embargo, el crecimiento económico de España se debe principalmente a su capacidad para atraer cada vez más inversiones extranjeras a lo largo de los años, que han encontrado un terreno favorable gracias a una serie de condiciones previas cruciales en los sectores del trabajo y la energía.
El Congreso de los Diputados español.
Trabajar bien, invertir bien
En los últimos años, el Gobierno español se ha centrado especialmente en las políticas de empleo. Lo ha hecho a través de dos líneas directrices: aumentar los salarios de manera significativa y reducir la precariedad contractual.
Una etapa fundamental es la reforma laboral de 2021, que ha modificado el Estatuto de los Trabajadores. Se han abordado cuatro cuestiones:
- Negociación colectiva
- Subcontratación
- Mecanismos de flexibilidad interna
- Simplificación de los contratos
El último punto es uno de los más interesantes debido a la incisividad de la acción reformadora y a los efectos producidos.
Con ella, el contrato indefinido se identifica como la forma estándar de la relación laboral. El contrato temporal queda así relegado a un ámbito residual y sus formas se reducen a dos: el contrato por circunstancias productivas temporales, similar a nuestros contratos de temporada, y el contrato de sustitución temporal, como en el caso de la sustitución por maternidad. Además, se han introducido sanciones de hasta 10 000 euros por cada trabajador afectado en caso de que se produzca cualquier irregularidad contractual. Esto ha provocado una reducción drástica de la tasa de contratos indefinidos, que ha pasado del 29,7 % (2019) al 12,7 % (2024).
Además, en lo que respecta al empleo, los datos de octubre pasado muestran que la tasa actual de desempleo se sitúa en el 10,29 %, la más baja registrada desde antes de la crisis financiera de 2008. La razón de esta disminución hay que buscarla no solo en el impulso al empleo creado por el crecimiento del PIB, sino también en dos decisiones de política interna que han resultado estratégicamente decisivas.
En primer lugar, el Gobierno español ha creado puestos de trabajo invirtiendo, a lo largo de diez años, 6800 millones de euros en programas de formación, incentivos a la contratación y programas de autoempleo. El sistema creado se gestiona a través de una red de 715 centros de empleo distribuidos en las 17 comunidades autónomas y coordinados por el SEPE, la agencia pública nacional de empleo.
Por otra parte, las políticas migratorias españolas han aportado una contribución decididamente positiva; la consigna ha sido «flexibilidad». El mérito de España ha sido el de canalizar a los 600 000 migrantes anuales desde 2022 hacia el mercado laboral y el sistema productivo. Como consecuencia, al contribuir a la disminución de la tasa de desempleo, los inmigrantes regulares representan hoy el 13 % de la población activa y, según el Banco de España, el 20 % del crecimiento del PIB.
Este enfoque más liberal de la inmigración, según las declaraciones del propio presidente Sánchez, sería un remedio para el invierno demográfico que se está extendiendo entre los países europeos. Sin embargo, desde el punto de vista de los flujos migratorios, España goza de un cierto privilegio, dado que la gran mayoría de las personas que emigran a España proceden de países de América Latina o, en cualquier caso, de la hispanosfera. Se trata, por tanto, de personas similares en cuanto a cultura, religión e idioma, lo que facilita enormemente su integración social y laboral.
Emancipación energética y «excepción ibérica»
Otro factor determinante para el aumento del atractivo de las inversiones extranjeras es la estabilidad energética, que se debe a dos factores en particular.
El primero se debe a la denominada «excepción ibérica»: a raíz de la crisis energética provocada por el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, España, junto con Portugal, decidió separar el precio de la electricidad del precio del gas, apostando así por las energías renovables. Esta medida, vigente hasta finales de 2023, además de limitar los daños, ha permitido al país contener los costes de las facturas y emanciparse desde el punto de vista energético.
El segundo factor determinante es la composición del mix energético español. Por mix energético se entiende el conjunto de fuentes de las que proviene la energía de un país.
El 56,8 % de la energía eléctrica producida en España procede de fuentes renovables, el 20 % de centrales nucleares y el 19,8 % de fuentes termoeléctricas (el 13,6 % de sistemas de ciclo combinado y el 6,2 % de sistemas de cogeneración). De ello se deduce que las fuentes no renovables se ven relegadas a un 3,4 %.
Esta situación hace que el coste de un megavatio hora en España sea de 61 euros, mientras que en Italia, por ejemplo, cuesta casi el doble: 109 euros. Esto beneficia no solo a los ciudadanos particulares, que pagan facturas mucho más baratas que los italianos, sino sobre todo al sector industrial y empresarial. Por lo tanto, emprender e invertir en España resulta ser una buena opción también por el bajo coste de la energía.
Trabajo a medida del ser humano
Además de las políticas económicas y laborales, cabe destacar las medidas adoptadas por el Gobierno español en materia de políticas sociales que, en cierto modo, sostienen el sistema económico y laboral español al ocuparse de aspectos cruciales para el bienestar y la dignidad de los trabajadores.
Además de la existencia de un ingreso mínimo de subsistencia, el salario mínimo, introducido en España en 1963, es sin duda un elemento fundamental de estas políticas. Este año, el umbral se ha elevado a 1184 euros distribuidos en 14 mensualidades (16 576 euros anuales). Esta medida ha suscitado dudas entre los economistas sobre su positividad: la teoría económica clásica prevé, de hecho, que el aumento del salario mínimo se corresponda con una pérdida en términos de tasa de empleo. Por el contrario, el aumento del salario mínimo ha permitido reforzar la capacidad de consumo, creando un círculo virtuoso entre ingresos, consumo y empleo.
Estas medidas van acompañadas de un conjunto de leyes que tienen por objeto proteger la vida privada del trabajador y que sitúan a España entre los países más avanzados en la materia, junto con los países del norte de Europa. Basta pensar en la reciente introducción del permiso parental totalmente igualitario (que ya hemos tratado en este post), que comprende 16 semanas no transferibles y remuneradas al 100 %. España ha sido además el primer país europeo en introducir el permiso menstrual de 3 días, ampliable a 5 días en caso de síntomas graves causados por condiciones específicas. "
(giovaarge , SiamoZeta, 10/01/26, traducción DEEPL, enlaces en el original)
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