"(...) A este punto me parece oportuno reiterar un par de cosas:
1) Como escribí en una publicación publicada a quemarropa después del blitz contra Venezuela, Trump tiene al menos un gran "mérito": ha hecho limpieza de todas las hipocresías propagandísticas que balbucean sobre el "derecho internacional". Quien se declara de izquierda (bueno, no, mejor antimperialista y anticapitalista, ya que ser de izquierda en Occidente ya no tiene ninguna relación con estos dos atributos) no tiene el deber de decir que el derecho internacional "ya no existe", sino que nunca existió, porque el único derecho reconocido por el mundo capitalista occidental es el derecho del más fuerte. Sanders "no puede" decirlo ni siquiera si lo piensa porque, habiéndose autoenclaustrado en la jaula demócrata, no puede admitir que los diversos Kennedy, Johnson, Carter, Clinton, Obama se mancharon con los mismos crímenes que Trump, aunque los envolvieron hipócritamente con la misión de defender los valores de la libertad y la democracia.
2) Esta letanía de la brutal agresión rusa a Ucrania ya no se puede soportar, a menos que la crítica a Putin (que desde el punto de vista de los procedimientos formales, dicho sea de paso, no es menos democrático que los regímenes de EE. UU. y la UE) vaya acompañada de la admisión: 1) de la violación de la promesa de la OTAN de no extender sus fronteras hasta llegar a las rusas; 2) del hecho de que el golpe de extrema derecha - apoyado por los servicios occidentales - ocurrido en Kiev en 2014 derrocó a un gobierno legítimo e instauró un régimen fascista que desató la guerra civil contra la población rusófona de las regiones orientales. (...)"
(Carlo Formenti, blog, 12/01/26, traducción Quillbot)
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