"(...) Las intervenciones del BCE, de la
Comisión Europea y del Consejo Europeo, por no decir del gobierno alemán
y de sus aliados (como el gobierno Rajoy) en las elecciones griegas
fueron notorias, participando activamente en la campaña en contra de
Syriza.
Y nueve días (sí, solo 9 días) después de que saliera elegido
Syriza, el BCE cortó la línea de crédito al gobierno griego en una
medida de una enorme hostilidad (equivalente a un acto bélico), sin tan
siquiera esperar a tomar esta decisión cuando hubiera correspondido
según el calendario marcado, en fechas posteriores.
Este acto de
hostilidad, fue seguido por una redefinición muy marcada de los términos
en los cuales la banca privada griega podía prestar dinero al Estado,
comprando deuda pública, una medida que el BCE nunca había aplicado a
los gobiernos anteriores, responsables de los enormes déficit y deuda
públicos que el gobierno Syriza había heredado.
Estas medidas fueron aplicadas con pleno
conocimiento de que crearían una gran fuga de capitales. 24.000
millones de euros han abandonado Grecia desde diciembre. Esta situación,
resultado de una enorme agresividad hacia el gobierno Syriza, está
dificultando enormemente que el Estado pueda conseguir prestado dinero
de los mercados financieros (es decir, de la banca), situación que es
resultado de las acciones tomadas por el BCE. (...)
Nada menos que el que fue director de la oficina europea del FMI, el Sr.
Reza Moghadam, escribió un artículo en el Financial Times (“Stalemate
can be replaced with sanity in eurozone dealings with Greece”, 08.04.15)
en el que concluía que lo que está ocurriendo en las negociaciones era
profundamente injusto, pues “Europa está exigiendo al gobierno griego
actual la implementación en cuestión de semanas de toda una serie de
medias que los gobiernos anteriores no realizaron en varios años”. (...)
En realidad, las demandas del gobierno griego son más que razonables.
Son las mismas que se aplicaron al gobierno alemán en los años
cincuenta. Y entre ellas, pide que no se le exija el pago de la deuda a
no ser que la economía griega comience a crecer de nuevo. La rigidez en
las negociaciones es la que presenta el Ministro de Finanzas alemán, y
sus aliados (el gobierno portugués y el español, junto con los gobiernos
del Este de Europa), la mayoría de clara orientación neoliberal es la
causa de la situación actual.
Su objetivo es destruir a Syriza, no sacar
a Grecia del euro. Véase la alegría mostrada en el reportaje de El País
(conocido por su animosidad a Syriza y Podemos) subrayando el supuesto
declive del apoyo popular a Syriza (de una manera característica y
previsible, El País manipula el título, indicando que “el calvario de la
negociación reduce el apoyo popular al gobierno de Syriza” -El País,
24.04.15-, título que contrasta con los datos proveídos en el mismo
artículo, donde se ve que el apoyo a Syriza ha aumentado de un 36% en
enero a un 38% ahora).
Esto es lo que están intentando en su estrategia,
cuya última noticia es el intento de neutralizar, e incluso expulsar,
al Ministro de Finanzas griego, deseando que vuelvan sus aliados, las
derechas griegas, que llevaron al país al desastre, para poder así
controlar Grecia a su antojo, como hicieron en los años que precedieron a
la victoria de Syriza. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 28 de abril de 2015, en www.vnavarro.org, 28/04/2015)
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