"(...) Veamos, por ejemplo, lo que ha pasado y continua pasando
en Grecia. La falta de protección que el Banco Central Europeo, BCE (que
ha sido más bien un lobby de la banca en vez de un Banco Central), ha
ofrecido a los Estados de la Eurozona, incluyendo al Estado griego,
frente a la especulación de los mercados financieros explica que los
bancos privados alemanes, franceses, españoles y griegos, entre otros,
se forraran de dinero comprando deuda pública al Estado griego a unos
intereses abusivamente altos.
Estos bancos privados conseguían dinero a
unos intereses bajísimos del BCE y con este dinero compraban deuda
pública griega a unos intereses altísimos. Sin duda era el chollo del
año para el capital financiero (ver mi artículo “El escándalo y
latrocinio de la deuda griega”, Público, 3 de febrero de 2015).
Pero, como sanguijuelas que son, tales
bancos privados chuparon tanto del cuerpo (en este caso, el Estado
griego) que éste estuvo a punto de morir. Y si hubiera muerto, los
bancos habrían sufrido unas enormes pérdidas. De ahí que el FMI, el BCE
y los Estados de la Eurozona les compraran enseguida a los bancos
privados la deuda pública que tenían, evitando por tanto que éstos
colapsaran.
Es lo que se llamó “rescate bancario”. Tanto los Estados
como el FMI y el BCE son organismos públicos, es decir, financiados
públicamente, lo cual quiere decir que la ciudadanía de esos Estados
–gente como usted y yo, lector- pagó millones y millones de euros a los
bancos privados para su rescate. Y ahora la Sra. Lagarde le está
exigiendo al Estado griego que le pague a la institución que dirige, el
dinero que se gastó salvando a los bancos.
¿Y quién se benefició de este rescate?
¿Quiénes dentro de los bancos? Pues les aseguro que no fue la gente
normal y corriente. Los que se beneficiaron enormemente fueron los
banqueros y los accionistas de tales bancos, además de los depositarios
de grandes fondos de depósitos.
En contra de la teoría neoliberal del
capitalismo popular (en el que supuestamente la gente común es la que
posee acciones en las instituciones financieras) la concentración de la
propiedad del capital financiero es enorme. Un porcentaje muy reducido
de la población –los ricos y los súper-ricos- son los que tienen la gran
mayoría de los depósitos y acciones en los bancos.
Este rescate a los
bancos benefició, pues, a estos ricos y súper-ricos, a costa del dinero
de los ciudadanos que, además de ver cómo sus servicios públicos iban
siendo recortados (para que el Estado pudiera pagar el rescate) eran los
que tenían que pagar los impuestos, para pagar los rescates. Sería
difícil diseñar un proceso más perverso, en beneficio de una minoría
privilegiada y a costa de la mayoría.
Y uno de los diseñadores del
sistema fue y continúa siendo el FMI, que la Sra. Lagarde preside, la
misma señora que ahora lamenta que las desigualdades estén creciendo
tanto. Mientras, los mayores medios de información (endeudados hasta la
médula), todos ellos serviles al capital financiero, no dicen ni pío,
alabando a la Sr. Lagarde por su supuesta sensibilidad social. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 17 de abril de 2015, en vnavarro.org, 17/04/2015)
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