"(...) Algunos políticos conservadores españoles, y algunos representantes
relevantes del establishment financiero y económico, parecen haber
sufrido un ataque de histeria política.
(...) recurren
desvergonzadamente al miedo y, peor aún, quieren convertir problemas
políticos perfectamente discutibles en asuntos intratables.
Afortunadamente, la sociedad española es ya lo suficientemente madura
como para que la artimaña no tenga éxito.
Sin embargo, el ataque de histeria que estamos contemplando no es una
simple anécdota. Refleja las inquietantes convicciones de algunos
sectores conservadores españoles, incapaces aún hoy de guardar la
compostura democrática imprescindible ante una derrota electoral.
La
mala educación que están demostrando personas que deberían estar
obligadas a dar ejemplo de moderación y tolerancia, al margen de su
definición ideológica concreta, es un rasgo que no es fácil encontrar en
otros países democráticos de nuestro entorno, pero que,
desgraciadamente, amenaza con incrementarse en el nuestro según se
acerca la fecha de las elecciones generales.
De lo que se trata ahora es, afortunadamente, de algo mucho más
esperanzador: la incorporación a la vida política, a través del armazón
municipal, de toda una nueva generación de ciudadanos, menores de 40
años, muchos de ellos desvinculados de las organizaciones territoriales
de los partidos políticos, pero implicados en las vidas de sus ciudades y
pueblos.
Importa que demuestren desde el principio que quieren
contribuir a la mejora de la calidad de la democracia y a un mejor
funcionamiento de la Administración pública, y que no están dispuestos a
caer ni en la mala educación ni en la pura frivolidad política.
Están
obligados a hacer un recuento razonable de los problemas, a encontrar
reparación para las injusticias cometidas, y a definir y cumplir
honestamente sus funciones, renunciando a sueños que sean imposibles de
alcanzar, pero alcanzado todo lo que sea posible plantear. Por encima de
todo, tienen la ocasión de demostrar que son demócratas sin miedo,
dispuestos a ejercer la labor pedagógica a la que renunciaron sus
antecesores." (
Soledad Gallego-Díaz
, El País, 31 MAY 2015)
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