"(...) Si en 2016 el gran beneficiario del sistema electoral fue el PP, consiguiendo una representación del 39,14% de escaños con tan solo el 33,01% de los votos validos, es decir una sobre-representación de un 18,58% (en 2019 la sobre-representación es de un 12,92%), en estas elecciones de 2019 es el PSOE el gran beneficiario: con tan solo el 28,68%, obtiene un 35,14% de los escaños del hemiciclo del Congreso, lo que supone una sobre-representación del 22,53% (7,32% en 2016). (...)
Los otros grandes beneficiados son los partidos nacionalistas. En Cataluña, ERC consigue este año una sobre-representación del 10,17%
respecto a los votos obtenidos: 3,89% (mientras en el 2016 quedaba
ligeramente Infra-representada), robándole el primer puesto a su socio
independentista, JxCat (PDCAT), si comparamos con los resultados de su
anterior marca CDC, que si en 2016 obtenía una sobre-representación del
13,72%, este año solo consigue un incremento del 4,71%.
En el lado vasco se benefician con una sobre-representación tanto PNV como EH-Bildu (13,53% y 15,44% respectivamente),
mientras en 2016 el beneficiado fue PNV con un 20% más de lo obtenido
en las urnas. En aquella ocasión, EH-Bildu estuvo Infra-representado un
25%.
El resto de partidos están todos Infra-representados. Veamos:
Podemos, -16,32%. Vox, -33,17%. En Comú-Podem, -15,25%. Compromís, -56,71%.
Pero lo más grave es que partidos que consiguen superar la media de votos: 74.530, como son PACMA, FRONT REPUBLICÀ y BNG, están tan Infra-representados que no obtienen representación, es decir un -100%.
Lo mismo puede decirse de partidos que, obteniendo más
de 30.000 votos, podrían optar a tener representación por restos en un
sistema más justo, sobre todo teniendo en cuenta que cuando miremos en
el detalle de las circunscripciones provinciales muchos escaños, la
mayoría, habrán costado alrededor o menos de 20.000 votos.
Pinceladas sobre los costes de algunos escaños:
Al diputado que consigue el escaño por el PP en Melilla le cuesta 8.082 votos;
los 26.045 ciudadanos que fueron a votar por otras opciones se quedaron
sin representación. Siendo el caso más “llamativo” no es el único. En Ceuta, al PSOE el diputado le sale por 13.766 votos, mientras el resto ceutíes que fueron a votar y que se quedaron a dos velas suman 24.588. En Zamora, a Vox le cuesta su diputado 12.809 votos.
La realidad es que más de la mitad de los diputados se
consiguen con menos de la media general y, en cambio, para otros se
disparan los costes. Tal es el caso de los 11 escaños del PSOE en Madrid que tienen un coste unitario de 93.132 votos… y eso que son los más económicos de la capital. Los más caros, los 5 de Vox, a un coste medio de 104.083.
En Barcelona, los más baratos
los 6 de ComúPodem al “módico” precio de 84.738 votos seguidos muy de
cerca por los 9 del PSC por 85.157 votos la unidad. Pero la palma se la lleva el único que consigue el PP al coste de 155.504 votos.
El problema no es D’Hondt, no
El problema son las provincias, las circunscripciones
provinciales. Todos lo saben pero nadie se da por enterado… del hecho de
que el voto de un soriano tenga un valor distinto al de uno de
Barcelona o de Madrid. Para aclararlo a los sorianos que se me enfadan:
Antes de votar, los sorianos tienen más poder de voto (Índice de Poder
de Voto=2,84), que el resto de los españoles (IPV=1), pero una vez
votado unos valen aun más, mucho más y otros no valen nada.
Concretamente, los votantes del PSOE tienen un IPV=6,04 y los del PP de
7,19.
El resto de votantes sorianos, 22.411, su IPV=0, cero patatero.
Son un 42% de los que fueron a votar (56% del censo). Los sorianos que
tienen poder electoral son, exactamente, el 43,28% del censo.
Y esta sencilla explicación nos dice por qué la España Vaciada es la que da el poder y la que menos se beneficia de él… digamos que no lo controla.
El número de votantes sin representación es altísimo
en nuestro sistema electoral, pero no se dejen embaucar por cantos de
sirena que les hablan de circunscripciones uninominales, eso de votar a
Pepito o de las famosas listas abiertas… Ahí tienen el Senado, un
sistema de listas abiertas que dio la mayoría absoluta al PP en las
elecciones de 2016 y ahora se las da al PSOE. Pero eso habrá que
analizarlo otro día.
¿Se imaginan un sistema que asegure que todos los
españoles, además de tener un voto, este valga igual vote donde vote y
vote a quien vote?
Existir existe y no es complicado aplicarlo, a pesar
de los circunloquios de los dirigentes políticos de cualquier signo
sobre “…. la necesidad de mejorar la proporcionalidad y bla bla bla….”
Tan sencillo como aplicar la circunscripción única y eso sin necesidad de dejar a ninguna provincia sin representación. Ya lo he explicado otras veces… pero si hay que seguir haciéndolo…
Veamos en este artículo como quedaría el Congreso de
los Diputados si se aplicara un sistema de Circunscripción Única con los
resultados de ayer, domingo, 28 de abril de 2019
Los votos no cambian pero sí los escaños asignados. Y,
como se puede comprobar si nos fijamos en las columnas verdes donde se
reflejan los porcentajes, el sistema de Circunscripción Única
prácticamente iguala con los porcentajes de voto, mientras el sistema
actual lo distorsiona incrementando la representación de unos en
perjuicio de la de otros.
Se puede usar un sistema proporcional como el D’hondt o
el Hare, que es el que yo he utilizado, para hacer el reparto en la
circunscripción única. Lo importante es que el reparto sea en un solo
saco y eliminar el 3% de mínimo nacional para acceder a diputado… que
algunos quieren imponer…
Hay importantes matices que hacer pero no es labor de
este primer análisis del resultado electoral. Para ampliar más sobre el
sistema propuesto recomiendo varios artículos sobre el tema publicados
en mis blogs y en Crónica Popular o Plaza Abierta.
Podemos y debemos mejorar la representatividad, no
según quien gane, si no para garantizar que la palabra democracia cobra
sentido. Ciertamente, ello debe ir acompañado de un incremento de la
participación de los ciudadanos en lo público, en lo que nos atañe. (...)
Nou Barris, Barcelona. 08 de marzo de 2019"
(Pascual Serrano. Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO, Editorial El Viejo Topo, 2016. Crónica Popular, 30/04/19)

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