"(...) hay una realidad insoslayable, el ruido y la crispación que emanan
de los mass media que pululan por Madrid ya no representan a nuestra
querida España. ¿A quién sirven? Eso requerirá de una profunda
investigación periodística. (...)
Esperemos que (...) surja un partido
conservador moderno, que asuma sin tapujos principios básicos de la
mayoría de sus correligionarios europeos. (...)
Económicamente hablando, el momento actual es
apasionante por dos razones. En primer lugar, desde un punto de vista
geopolítico, hace años que nos encontramos en una confrontación por el
cetro del poder mundial entre Estados Unidos y China.
¿Y Europa? ¡En declive! Mientras las dos superpotencias invierten
cantidades ingentes en I+D, especialmente en inteligencia artificial,
big data, ordenador quanto, coche eléctrico, energías renovables… con un
papel destacadísimo en todo momento del Estado, aquí, los adalides del
neoliberalismo reducen el papel de la inversión pública a la nada. Y el
sector privado europeo no está capacitado para hacer las inversiones
necesarias ante los nuevos retos.
Les recomendaría encarecidamente el libro de la economista italo-estadounidense Marian Mazzucato, “El estado emprendedor: Mitos del sector público frente al privado”.
Mazzucato desmonta el falso mito de que el sector privado es innovador,
dinámico y competitivo, mientras que el Estado desempeña un rol más
estático, interviniendo en el mercado tan solo para subsanar posibles
fallos en sus actividades.
El Estado es la organización más emprendedora
del mercado y la que asume inversiones de mayor riesgo. China y Estados
Unidos lo saben perfectamente, y es desde el Estado donde empiezan
todas las revoluciones tecnológicas. Siguiendo esta premisa, Europa
debería cambiar los parámetros del tradicional debate Estado versus
sector privado para plantear una relación simbiótica en la que ambas
partes resulten beneficiadas. Pero hasta ahora nada de nada. Como
consecuencia de esta dinámica, Europa está en declive, y en los próximos
años se cebará muy especialmente con Alemania. Su modelo en el nuevo
entrono geopolítico está agotado.
El segundo aspecto donde Europa también está ausente
es en el debate económico-académico tan apasionante que se está
produciendo en el mundo anglosajón. En Estados Unidos, Reino Unido,
Australia o Nueva Zelanda, frente y contra la distopía neoliberal, se ha
ido creado una alternativa, un nuevo paradigma, la Teoría Monetaria Moderna.
Pero hete que aquí, en Europa, de nuevo nada de nada, los talibanes
intentan mantener el férreo cumplimento de dos mandamientos
sacro-sagrados para los hooligans ordo-liberales: amarás la
sostenibilidad presupuestaria sobre todas las cosas; y a la actual
arquitectura de la zona Euro como a ti mismo. Como consecuencia de ambas
dinámicas, Europa apenas crece un 0,2% intertrimestral.
¿Entenderá Sánchez la sorpresa económica positiva de España?
El PIB español, en un momento de desaceleración en
Europa, está creciendo, según los datos del Ñ-STING de la AIReF,
alrededor del 0,8% intertrimestral, es decir, por encima del 3% anual.
Ello se debe a cuatro factores, todos ellos relacionados con el
principio de demanda efectiva: la política fiscal no es restrictiva; el
BCE, vía Banco de España, financia al
Tesoro español; la transmisión de la política monetaria está
funcionando, al haber un repunte del crédito tanto a familias como a
empresas no financieras; y, por último, las rentas salariales repuntan.
Lo que no es concebible es la defensa a ultranza de superávits por
cuenta corriente en un país como el nuestro, con una tasa de paro
elevada y unos salarios que perdían poder adquisitivo.
La mayoría de los economistas deberían haber
aprendido, además de la aplastante superioridad del principio de demanda
efectiva, algo que ya es trivial para los economistas defensores de la
Teoría Monetaria Moderna. El Banco Central puede financiar sin problemas
a un Estado y favorecer el canal de transmisión de la política
monetaria al sector privado. Ello no es imprimir dinero, como ha
demostrado el BCE o la Reserva Federal,
o el Banco de Inglaterra; ni genera inflación, como algunos
indocumentados sugerían.
Es fundamental que esta interpretación la
entienda el equipo económico de Sánchez, por su propia supervivencia. Si
en algún momento Alemania volviera a las andadas, e impusiera su dogma,
austeridad y fin de la expansión cuantitativa del BCE, emergería con
fuerza nuestra debilidad, el enorme montante de deuda y la enorme
dependencia de la financiación exterior." (Juan Laborda, Vox Populi, 30/04/19)
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