"Sira Olivares, madrileña de 34 años, termina de
relatar la pesadilla que dura ya una década en la que han subastado su
casa y ha encajado cuatro resoluciones judiciales en contra por impago.
Ha recurrido hasta el Supremo para demostrar que el banco que le concedió la hipoteca
y después instó al desahucio vendió el préstamo a un fondo buitre sin
avisarle.
Cuenta toda la historia y dice que todavía tiene esperanza:
“Yo no doy por perdido el piso”. Y no se refiere al que habita ahora con
sus tres hijos en San Fermín, un barrio del sur de Madrid, con un
alquiler social de 126 euros al mes. “No quiero esta casa, no es mía.
Por la que he sudado lágrimas y la que me ha costado el divorcio es la
otra”, zanja.
Con “la otra” se refiere al piso en el barrio de
Usera donde vive su exmarido gracias a una prórroga que le han concedido
sobre el deshaucio dictado en 2015. El último resquicio de esperanza para Olivares
se abrió ese año.
Una prima de Barcelona le habló de un grupo de
activistas en la red Telegram y ahí supo por primera vez qué eran las
titulizaciones. Quiso saber si su hipoteca estaba titulizada, es decir, si quien le concedió el crédito vendió después los derechos de cobro a un fondo. Efectivamente, era así.
A Sira y a su exmarido Credifimo les concedió 210.000
euros en 2005 en dos préstamos, uno hipotecario y otro personal. Ambos
fueron titulizados a los pocos meses sin que ellos lo supieran hasta
casi 10 años después. Como los préstamos se venden en paquetes de
muchos, encontrar la referencia para denunciar el caso no fue fácil.
“Me
metía en la web del Banco de España y con Credifimo me salían 25 o 26
fondos con 60 hojas de líneas minúsculas. Estuve cuatro meses, día y
noche. Acostaba a mis hijos y me quedaba hasta las cuatro o las cinco”,
recuerda.
Los encontró y envió al juzgado
los contratos mercantiles correspondientes. Pidió la nulidad de
actuación porque la entidad que le dio el crédito e instó en 2012 a la
ejecución hipotecaria había vendido sus derechos hipotecarios.
“El juez
me respondió que lo tenía que haber pedido en los primeros días, cuando
yo entonces no tenía ni puñetera idea”, se queja Olivares. Tampoco el
Tribunal Constitucional le dio la razón en un recurso de amparo.
“Son escasas las personas que saben que su préstamo
ha sido titulizado”, apunta Alejandro García, del servicio jurídico de
Facua. En su opinión, no avisar a un prestatario de que su crédito ha
sido cedido a otro “es del todo abusivo porque es una omisión
intencionada de información al consumidor”.
Aunque las titulizaciones
son legales y la jurisprudencia al respecto no es unánime, García señala
que “cuando se trata de un crédito litigioso hay regulación del Código
Civil que en determinadas circunstancias facultaría al deudor a adquirir el préstamo por lo que paga el concesionario”.
Eso es lo que busca N. M., una vecina de
Pontevedra de 75 años. Su hija pide anonimato para relatar al teléfono
lo que le ha pasado a su madre. El caso arranca de un préstamo de los
años 90 con Caja Pontevedra, integrada ahora en Abanca. En octubre, el
juez anuló la ejecución hipotecaria de la vivienda de N. M. por una
cláusula abusiva de vencimiento anticipado. Sobreseída la causa,
llamaron a Abanca para buscar solución a los 16.000 euros que quedaban
por pagar. La respuesta fue que la demandada ya no era su clienta.
El 4 de diciembre, una carta firmada por Abanca y el
fondo alemán Prosil Acquisition informaba a N. M. de que la primera
había cedido “los derechos de crédito de la financiación en virtud de un
contrato de compraventa firmado el 18 de julio de 2018 e intervenido en
póliza por el notario (…) el 30 de octubre de 2018”.
“Vamos a reclamar una acción de retracto. Abanca
debería haber ofrecido primero comprar el crédito por el dinero que se
lo ofrecía al fondo buitre”, asegura la abogada de oficio de N. M.,
María Baquero. La letrada destaca que la hija de su defendida puso un
burofax al fondo para saber por cuánto había comprado el préstamo pero
no obtuvo respuesta. Y también recuerda el artículo 1.535 del Código
Civil: “Vendiéndose un crédito litigioso, el deudor tendrá derecho a extinguirlo…"
Fuentes de Abanca niegan sin embargo que se trate de
un crédito litigioso y defienden que avisaron en tiempo y forma a su
antigua clienta. “La venta de una cartera de créditos es una negociación
mercantil, no es lo mismo que la venta de un crédito concreto e
individualizado", señalan esas fuentes, “además, el mero hecho de
cuestionar el vencimiento anticipado no convierte el crédito en
litigioso porque no cuestiona la existencia de la deuda”.
El activista y abogado Óscar Viera apunta una de las
razones por las que falta jurisprudencia: “Como los juicios hipotecarios
no tienen sentencia, terminan con un auto, no hay forma de llegar al
Supremo a menos que hagas uno ordinario”. Eso es lo que hizo Sira
Olivares, que ha presentado un recurso ya admitido a trámite por el Alto
Tribunal con Viera como letrado. Tras sendos noes de la jueza de primera instancia y la Audiencia Provincial, quieren que el Supremo se pronuncie.
La presencia de Viera en el proceso no es casual.
Ambos pertenecen a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y el
letrado consiguió, tras un intercambio de escritos con el Banco de
España, una respuesta clave: “Reconoció que al ceder el crédito al
fondo, el banco deja de ser el acreedor hipotecario”. En su opinión, eso
implica que “el banco pierde la legitimación activa”, es decir, la
capacidad de actuar como parte afectada en un proceso por impago de
hipoteca.
Muchas Audiencias Provinciales no lo han visto así, pero la de
Castellón emitió un pronunciamiento contrario y en eso se basa también
la casación presentada al Supremo. Credifimo ha declinado hacer
declaraciones. Esta financiera, que perteneció a Caja Sol, acabó tras la
reestructuración bancaria, en manos de CaixaBank, que señala que nada
tenía que ver cuando empezó es litigio con su actual filial.
Viera asegura que, de ganar este proceso, se abriría
una espita para la nulidad de miles de desahucios. Otra posibilidad,
como ha sucedido con gran parte de la legislación hipotecaria, es que se
plantee una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de la Unión
Europea. Es una opción que no descarta García, de Facua: “El TJUE puede
dar otro balón de oxígeno a los consumidores”.
J. M., de 43 años, pide ser identificado con
iniciales porque es militar. Tras años “acojonado”, la PAH de Alcalá de
Henares (Madrid) le animó hace meses a regresar a Daimiel (Ciudad Real),
donde en 2010 había dejado de pagar un piso comprado en 2006. Descubrió
que el caso nunca había entrado en los juzgados y que el crédito estaba
titulizado. Con esos argumentos, en octubre logró una dación en pago
que la financiera le negaba antes.
A cambio devolverá poco a poco el préstamo personal con el que le habían completado el importe del piso. “Me he quitado un peso; no es igual deber 16.000, aunque sea injusto, que ciento y pico mil”, respira aliviado. Y añade que no se desvinculará de la PAH aunque ha puesto una condición: “No me pienso enfrentar a la policía en un desahucio, entiendo que es su trabajo”. (José Luis Aranda, El País, 19/05/19)
A cambio devolverá poco a poco el préstamo personal con el que le habían completado el importe del piso. “Me he quitado un peso; no es igual deber 16.000, aunque sea injusto, que ciento y pico mil”, respira aliviado. Y añade que no se desvinculará de la PAH aunque ha puesto una condición: “No me pienso enfrentar a la policía en un desahucio, entiendo que es su trabajo”. (José Luis Aranda, El País, 19/05/19)
No hay comentarios:
Publicar un comentario