"La Europa europeísta puede respirar algo
aliviada con el resultado de las elecciones legislativas en España. La
tentación nacional-populista, desde su expresión más radical de la ultra
derecha hasta los que pensaron, desde el centro derecha, que la
radicalización era la carta ganadora, ha perdido las elecciones.
Y
las ha ganado, con claridad, un partido socialdemócrata que hace poco
más de dos años estaba amenazado con caer en la irrelevancia política.
Evitó lo que se ha llamado la “pasokización”, en referencia a la
desaparición reciente del Partido Socialista griego (PASOK), que fue
central en la política en Grecia durante décadas.
También han desaparecido prácticamente los partidos socialistas en Italia y en Francia, mientras que en Alemania la “grosse coalition” vive sus horas más bajas. Y en el Reino Unido, la locura del Brexit ha puesto al Partido Laborista en una situación imposible.
Esta victoria en España, que es la quinta gran economía europea, envía una señal clara de que un partido de centro izquierda puede ser capaz de resistir el envite de esa galaxia de nacional populismos que viene minando los valores sobre los que se fundamenta la democracia liberal y el proyecto Europeo.
“España, y el conjunto de los españoles, envían un mensaje nítido y rotundo a Europa y al mundo, y es que se puede ganar a la reacción, al autoritarismo y a la involución”, dijo el flamante ganador de las elecciones a su militancia, reunida anoche en Madrid para celebrar una gran victoria, tras una década de resultados deprimentes.
En un momento tan delicado para las democracias liberales, cuando se han asentado con fuerza corrientes ultras, que avanzan en su agenda iliberal, las palabras de Pedro Sánchez confirman que, por lo menos en España, una parte importante de la población no se resigna a perder lo que se ganó con tanto esfuerzo.
“Estamos trasladando dos mensajes contundentes” –dijo Sánchez. “El primero, a la socialdemocracia europea, y es que la socialdemocracia tiene mucha historia, pero sobre todo tiene mucho futuro porque tiene un gran presente. España es un buen ejemplo de ello. Y el segundo: que formaremos un gobierno proeuropeo para fortalecer, y no para debilitar, a Europa”.
A las puertas de unas elecciones europeas que dirán hasta qué punto las fuerzas reaccionarias tienen capacidad de revertir avances fundamentales del proyecto europeo, un gobierno progresista y europeísta en España es, sin duda, un mensaje de esperanza. (...)
También han desaparecido prácticamente los partidos socialistas en Italia y en Francia, mientras que en Alemania la “grosse coalition” vive sus horas más bajas. Y en el Reino Unido, la locura del Brexit ha puesto al Partido Laborista en una situación imposible.
Esta victoria en España, que es la quinta gran economía europea, envía una señal clara de que un partido de centro izquierda puede ser capaz de resistir el envite de esa galaxia de nacional populismos que viene minando los valores sobre los que se fundamenta la democracia liberal y el proyecto Europeo.
“España, y el conjunto de los españoles, envían un mensaje nítido y rotundo a Europa y al mundo, y es que se puede ganar a la reacción, al autoritarismo y a la involución”, dijo el flamante ganador de las elecciones a su militancia, reunida anoche en Madrid para celebrar una gran victoria, tras una década de resultados deprimentes.
En un momento tan delicado para las democracias liberales, cuando se han asentado con fuerza corrientes ultras, que avanzan en su agenda iliberal, las palabras de Pedro Sánchez confirman que, por lo menos en España, una parte importante de la población no se resigna a perder lo que se ganó con tanto esfuerzo.
“Estamos trasladando dos mensajes contundentes” –dijo Sánchez. “El primero, a la socialdemocracia europea, y es que la socialdemocracia tiene mucha historia, pero sobre todo tiene mucho futuro porque tiene un gran presente. España es un buen ejemplo de ello. Y el segundo: que formaremos un gobierno proeuropeo para fortalecer, y no para debilitar, a Europa”.
A las puertas de unas elecciones europeas que dirán hasta qué punto las fuerzas reaccionarias tienen capacidad de revertir avances fundamentales del proyecto europeo, un gobierno progresista y europeísta en España es, sin duda, un mensaje de esperanza. (...)
En definitiva, el fin de “la excepción española” ha coincidido,
afortunadamente, con una reacción democrática de izquierdas, que está
siendo bienvenida por muchos progresistas en Europa y en el mundo,
después de un ciclo tremendamente negativo para todos ellos.
España, junto a Portugal, puede demostrar que, si la socialdemocracia no pierde su alma progresista, ni cede a la tentación de plegarse al establishment conservador, puede ganar elecciones. Sus prioridades no deben ser otras que enfrentarse a los grandes problemas actuales, cifrados en la desigualdad, la vulnerabilidad de los valores democráticos, y la lucha contra el cambio climático.
Los resultados en España nos indican que frenar el tsunami nacional-populista y ultraconservador, que tanto nos amenaza a todos, es todavía posible, en Europa y en el mundo. Próxima estación: Parlamento Europeo." (
España, junto a Portugal, puede demostrar que, si la socialdemocracia no pierde su alma progresista, ni cede a la tentación de plegarse al establishment conservador, puede ganar elecciones. Sus prioridades no deben ser otras que enfrentarse a los grandes problemas actuales, cifrados en la desigualdad, la vulnerabilidad de los valores democráticos, y la lucha contra el cambio climático.
Los resultados en España nos indican que frenar el tsunami nacional-populista y ultraconservador, que tanto nos amenaza a todos, es todavía posible, en Europa y en el mundo. Próxima estación: Parlamento Europeo." (
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