27.1.26

Quequé anuncia que lo deja porque no puede más... El cómico había hecho sátira sobre el periodismo basura que en esos días andaba revoloteando la tragedia ferroviaria en busca de carroña. Sátira encarnada en Nacho Abad... El modus operandi se repite con éxito una y otra vez a la hora de eliminar rivales políticos de izquierdas usando el método conjunto mentira-miedo... La mentira consistía en que millones repitieran que Héctor de Miguel había hecho algo que no hizo hasta convertirlo en una verdad indiscutible. Tras la mentira, el miedo encarnado por grupos de ultraderecha –nazis de mierda para que nos entendamos– anunciando que lo buscarán por la calle para darle su merecido... Quequé y el equipo de Hora Veintipico tenían un bolo en un teatro de Móstoles. A las puertas del teatro estaba el miedo. Había grupos nazis organizados esperando en los alrededores a Héctor y su equipo, les informaron horas antes del bolo, sin que nadie pudiese garantizar la seguridad de quienes iban a hacer humor, su trabajo. Ojalá un Ministerio de Interior controlado por un gobierno de izquierdas para que estas cosas no pasen... Esto fue la gota del vaso que colmó en forma de comunicado. No me apetece ser un mártir, dijo Quequé y se despidió sin fecha de vuelta. Han ganado (Gerardo Tecé)

 "Fumigado. Si uno lee los comentarios al comunicado en el que el cómico Héctor de Miguel anuncia que lo deja porque no puede más, fumigado quizá sea una de las palabras que más encontrará. Los españoles de bien –ya saben, colores nacionales, banderas de Israel o cruces de Borgoña– bailan sobre la tumba profesional de Quequé al ritmo de “cierra al salir, rojo de mierda”. Junto a “fumigado”, probablemente, la expresión más repetida. Días antes, los mensajes emitidos por los mismos que hoy celebran su victoria eran otros bien diferentes. Eran mensajes sentidos que hablaban de indignación, del dolor profundo provocado por el mítico cómico y presentador, tras burlarse cruelmente de las víctimas de un trágico accidente de tren en su programa Hora Veintipico. Un monstruo. 

Como pudimos comprobar cuando las lágrimas de cocodrilo dejaron paso de forma inmediata al “fumigado otro rojo de mierda”, todo era una farsa política. Una mentira instrumental consistente en minar la moral del objetivo marcado. Una performance masiva practicada con gran violencia y éxito en ocasiones anteriores. No, Héctor de Miguel no se había reído de ninguna víctima del accidente. El cómico había hecho sátira sobre el periodismo basura que en esos días andaba revoloteando la tragedia ferroviaria en busca de carroña. Sátira encarnada en Nacho Abad, MVP en la búsqueda de audiencia sin importar el cómo. No importa que fuera cierto o falso. Importa que el humorista “ya no tiene ganas de hacer bromitas”, como explicaba con acierto, sinceridad y alegría uno de los muchos usuarios nacionaltuiteros que descorchó champán tras el comunicado.

El modus operandi se repite con éxito una y otra vez a la hora de eliminar rivales políticos de izquierdas usando el método conjunto mentira-miedo. Sirvió para Sarah Santaolalla la pasada semana cuando su nombre apareció junto a las tumbas vandalizadas de las Trece Rosas fusiladas tras una mentira: eran terroristas. La mentira en este caso consistía en que millones repitieran que Héctor de Miguel había hecho algo que no hizo hasta convertirlo en una verdad indiscutible. Tras la mentira, el miedo encarnado por grupos de ultraderecha –nazis de mierda para que nos entendamos– anunciando que lo buscarán por la calle para darle su merecido por aquello que no había hecho: reírse de ninguna víctima. Mentira y miedo son dos ingredientes que casan muy bien. La ultraderecha no sería nada sin ellos, como la historia nos enseña. Y lo que funciona se repite. 

Con la mentira instalada, el equipo de Hora Veintipico tenía un bolo en un teatro de Móstoles el pasado sábado 24 de enero. Y si la mentira estaba en las redes, a las puertas del teatro estaba el miedo. Había grupos nazis organizados esperando en los alrededores a Héctor y su equipo, les informaron horas antes del bolo, sin que nadie pudiese garantizar la seguridad de quienes iban a hacer humor, su trabajo. Ojalá un Ministerio de Interior controlado por un gobierno de izquierdas para que estas cosas no pasen. Esto fue la gota del vaso que colmó en forma de comunicado. No me apetece ser un mártir, dijo Quequé y se despidió sin fecha de vuelta. Han ganado. Han ganado los nazis, repite desde aquella tarde el entorno de un programa de humor que queda descabezado sin su cara visible. Hoy es Héctor de Miguel, mañana seremos usted y yo. El miedo es poderoso, nadie quiere ser mártir y la policía de Marlaska anda infiltrada en grupos ecologistas, no vayan a desplegar una pancarta." 

(Gerardo Tecé , CTXT, 27/01/2026)

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