"(...) P: Hablemos de España. El gobierno esgrime la recuperación
económica y la creación de empleo, pero la población no parece
percibirla…
R: Es cierto que no hay recuperación. La política salarial y otras medidas hacen que mejore eso que llaman “competitividad”. A diferencia de Grecia, la economía española conserva tejido industrial y está más diversificada.
Las exportaciones se han recuperado, eso es todo. Pero el
crecimiento de la zona euro va a estar por debajo del 1,5%, un nivel
tan bajo que se trata solo de un discurso político. La diferencia entre
lo que la gente vive y el discurso oficial es abismal.
P: En España la deuda pública se ha disparado en los últimos años y sigue aumentando. ¿Qué riesgos representa esto para España?
R: No hay ningún riesgo para los bancos, solo una certeza: para pagar los intereses de la deuda, para devolver la deuda, las políticas de austeridad van a continuar. Lo único seguro es que habrá una gran mayoría que siga trabajando frente a los acreedores.
Quizás una
recuperación puede entrañar problemas, pero el sistema financiero
español ha sido rescatado y no hay riesgos financieros en España.
P: Podríamos decir que el mayor riesgo son las políticas de
austeridad y sus consecuencias, además del pago de los intereses de la
deuda…
R: Sí, por supuesto. Pero no es un riesgo como tal, sino una carga, un lastre. De momento eso condiciona la existencia y el porvenir de las clases populares y de los jóvenes.
P: El empleo es un problema crónico en España, incluso en los
periodos de mayor crecimiento económico. ¿Qué opina del desempleo
estructural español?
R: Las raíces de ese desempleo tienen que ver con la inserción de España en el mercado internacional y de trabajo, el hecho de que la estructura de comercio exterior de España hacia el resto de Europa y otras partes del mundo nunca haya contado con el apoyo necesario por parte de grupos industriales y del Estado y por tanto nunca hayan creado todo el empleo necesario.
Pienso en, por ejemplo, la construcción naval, que tuvo mucha
importancia para España en el pasado y que se ha perdido. Por supuesto
está el empleo del sector inmobiliario, que no dura mucho tiempo.
P: Una última pregunta: hay nuevas voces en la política
española que han abierto la caja de Pandora al hablar de deuda
ilegítima. ¿Cree que España debería auditar su deuda pública para
establecer qué parte es legítima y cual no?
R: El origen de la deuda española puede analizarse con relativa facilidad. Hasta 2009 la deuda pública española era una de las más bajas de toda la zona euro, pero en dos de años se duplicó y debido a los mecanismos de interés ha seguido creciendo. Se trata de la socialización de la deuda privada de bancos y sociedades inmobiliarias, la transferencia de este peso hacia el Estado.
En el caso de España la
auditoría sería fácil. Hay que centrarse en saber quién se ha
beneficiado de esto, porque con certeza alguien ha sacado beneficio. La
solución pasaría por la expropiación de bancos. En Grecia esto es
parecido: el reto no se centra en salir de la zona euro, sino en poder
expropiar bancos, hacer pagar impuestos a instituciones como la iglesia,
nacionalizar sectores estratégicos como el de la energía." (Entrevista a François Chesnais, Luna Gámez, José Bautista
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