" ¿Cambio climático en España?
I. Pues sí. Efectivamente. Como en todo el mundo.
En el informe del IPCC AR5 se recogen evidencias de todo el planeta. De España también. Algunas de ellas se presentan a continuación (...)
Empezamos por dos variables claves: la evolución de las temperaturas y las precipitaciones. Se observa cómo se ha producido un incremento en las temperaturas medias
tanto en la media toda España como en las diferentes áreas geográficas.
Las precipitaciones han disminuido ligeramente y además son más
irregulares.
Los recursos nivales
han disminuido así como la extensión de los glaciares en Pirineos, o el
número de días que abren las estaciones de esquí por disponibilidad del
recurso. Estos cambios tienen efecto sobre multitud de variables que
afectan a los ecosistemas, desde el agua circulante en los ríos, que ha
disminuido de una forma importante desde que existen datos (si bien
acelerado por los aumentos de regadíos y de extracciones de agua por las
ciudades).
Sobre la costa
también se han detectado impactos: el incremento del nivel del mar,
nivel medio del mar local, extremos de nivel del mar, cambios en
oleajes, temperatura superficial del agua, acidificación de los océanos,
etc. Por otra parte la biodiversidad también ha detectado estos cambios climáticos. (...)
La vegetación ya ha empezado a adaptarse y desaparecer de algunas
zonas. Sobre los bosques también hay evidencias sobre la distribución de
las especies forestales, matorrales, etc., afectados por la
disponibilidad de agua, etc.
Los incrementos de periodos sin
precipitación y la sequedad del ambiente también afectan y afectara a la
magnitud e intensidad de los incendios forestales. La última evidencia
a escala global es que el año 2014 acaba de confirmarse como el más
cálido de la historia.
II. Y el futuro? El futuro, peor.
Para el mundo hay varios escenarios detallados en los informes de IPCC. Existen escenarios regionales de las previsiones de cambio climático en España. Por sectores se prevé que habrá más riesgo de incendios. El clima será más extremo con mayor frecuencia de sequias e inundaciones. Aumentará el nivel del mar, así como la magnitud, la dirección y la intensidad de los oleajes.
Es decir se
agravarán los efectos. Sobre la agricultura y oros sectores productivos
habrá también impactos por los cambios en temperaturas, precipitaciones,
efectos sobre las plagas, especies invasoras, etc. (Parte meteorológico
de 2050:
https://www.youtube.com/watch?v=c4to9PddSg8)
III. ¿Que se puede hacer? Soluciones.
Ya hemos escrito en otros sitios que no existe una bala de plata, de que el clima es un “global common” y de la importancia de reducir por todos los medios las emisiones. Esta reducción deberá afectar a todos los sectores y tendrá que ser tanto por mecanismos voluntarios u obligatorios. (...)
El nuevo modelo, que podríamos denominar, menos carbón más silicio,
proporcionara oportunidades de empleo. Este nuevo modelo incluirá
actuaciones de mitigación a nivel local, regional o nacional con el
desarrollo de tecnologías, sistemas, métodos e instrumentos para su
incorporación a todos los sectores y políticas.
Por otra parte es necesario empezar a adaptarse al Cambio Climático.
Tanto a nivel local, regional o nacional, se deberán desarrollar y
demostrar tecnologías, sistemas, métodos e instrumentos para su
incorporación a todos los sectores. Además en todas las áreas políticas,
deberá desarrollarse mejores prácticas y de soluciones para esta
adaptación al cambio climático, incluidos, en su caso, enfoques eco
sistémicos.
Desde las ciudades a todos los sectores, empezando por los
sectores más dependientes del clima como la agricultura o por aspectos
ambientales tales como el agua. Las ciudades son especialmente
vulnerables y se deben ir adaptando. (...)
El clima es un “global common”,
es decir un bien de todos, del que dependemos y del que todos somos
responsables, y es evidente la insuficiencia de los instrumentos de
mercado y la necesidad de avanzar hacia una gobernanza global si se
desea reconducir la situación hacia un escenario sostenible.
Ahora
empiezan negociaciones en Nueva York, que culminan el año que vienen en
París y que pueden ser decisivas para el futuro de la humanidad. Sin
embargo, y a pesar de que muy pocos científicos niegan estas evidencias,
los políticos no hacen prácticamente nada para encararlas. Solo mirando
las partidas de los presupuestos generales del estado para estas
materias nos damos cuenta del olvido de este tema crucial. (...)" (Fernando Prieto, Econonuestra, 05/06/2015)
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