25.4.19

La izquierda se afana en mandarme a la abstención mientras que la derecha me empuja a votar. El desprecio por unos se equilibra por la repugnancia que me causan los otros. El día que de la derecha surja una figura solvente, una Angela Merkel, centrada y con buena capacidad de gestión… tenemos derecha para un par de décadas por incomparecencia del adversario... Y puede que ese día haya llegado: el socioliberal Sánchez, más de derechas en lo económico que buena parte del PP, puede convertirse en un presidente de larga duración, volviendo al viejo mecanismo de pedir el voto por la izquierda para ejecutar políticas de derechas...

"A un paso de las generales, la izquierda se afana en mandarme a la abstención mientras que la derecha me empuja a votar con la convicción con que se encesta en un concurso de mates. El desprecio por unos se equilibra por la repugnancia que me causan los otros.

Ahora mismo, cualquier movimiento político dirigido por gente medianamente competente y honesta y con un programa coherente de base socialdemócrata y que se atreviera a ir aunque fuera sólo un pasito más allá, tendría mi voto asegurado. Vamos, es que sería su cheerleader, pompones incluidos.

Lo he estado avisando en algún comentario: nos estamos aprovechando de que la derecha está ofreciendo como candidatos a tres impresentables. El día que de la derecha surja una figura solvente, una Angela Merkel, centrada y con buena capacidad de gestión… tenemos derecha para un par de décadas por incomparecencia del adversario. 

Y puede que ese día haya llegado: el socioliberal Sánchez, más de derechas en lo económico que buena parte del PP pero bien preparado, sin estridencias y con buena imagen, puede convertirse en un presidente de larga duración, volviendo al viejo mecanismo de pedir el voto por la izquierda para ejecutar políticas de derechas, que es para lo que se resucitó esa empty shell que era el PSOE anterior a Suresnes con financiación extranjera. 

El votante preferirá, y con razón, lo malo conocido a los chisgarabises que se postulan desde la izquierda, y su política de ocurrencias.

Las consecuencias políticas y, por lo tanto, sociales de que la izquierda (no sólo Unidas Podemos, el virus es perfectamente reconocible en el BNG, ERC, Bildu…) abandone cualquier atisbo de dialéctica marxista para sustituirla por la palabrería del identitarismo postmoderno van a ser tremendas. Básicamente, no ser reconocidos por la clase trabajadora como una herramienta útil para mejorar su situación, ocupados en su universo paralelo de niñatos de clase media comprometidos.


Es lamentable ver cómo va decayendo el impulso de Aufstehen, que yo sepa hasta ahora el único intento de la izquierda europea para superar el tsunami de identitarismo gringo que la atenaza.

 En resumen: falta una alternativa seria que oponer a la derecha, y no hay visos de que se vaya a reparar esta falta en el corto o medio plazo. No es ya el sentimiento de orfandad política, las consecuencias para el común de la población de una hegemonía socioliberal van a ser terribles. Terribles.

Demasiado bien traído para las oligarquías como para que se trate de una casualidad. Tengo que perfeccionar la idea de un voto-bomba…"                    (La mirada del mendigo, 10/04/19)

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