"(...) Sí parece que Trump y la corriente política de la
derecha que representa, tiene un plan trazado. En los últimos dos años
hemos visto el aumento de la tensión con China —también a través de
Corea del Norte y Venezuela—. ¿Puede ese plan funcionar para revitalizar
la hegemonía de Estados Unidos?
No lo sé, no soy un profeta y cuando digo que estamos en un momento de extrema incertidumbre lo digo en serio. Me contradiría si te digo que en los próximos 20 años esto será así. Pero creo que lo que puede decirse es que las instituciones que hemos heredado ya no aportan las certezas de que tenemos algún tipo de control sobre nuestros aliados. El denominador común es esa pérdida de control. No fue un accidente que, en el referéndum del Brexit, el eslogan fuera “recuperemos el control”.
Has hablado de la derecha y de la Alt-Right. Este es
un mundo en el que los emprendedores políticos —si quieres llamarlos
así— como Steve Bannon dan vueltas, tratando de ver cuáles son los lemas
que impactan mejor en las experiencias vitales de la gente. La
experiencia es de impredecibilidad, de pérdida de control, “todo tipo de
fuerzas están obstaculizándome y el Gobierno no me ayuda”.
Así, un tipo
como Bannon, se pregunta, “qué es lo que tenemos que decir para
absorber ese sentimiento”. Y la izquierda le da campo abierto, porque lo
que hace la izquierda, la mayoría del centro izquierda es decir “las
cosas no van tan mal, vamos a tener más internacionalismo” —y no menos—,
“Confíemos en la Unión Europea, Europa es la respuesta”, etcétera. Pero
la gente no se lo cree, cada vez menos gente se lo cree, y presta oídos
a gente como Bannon.
Las personas normales no son politólogas, quieren oír
algo que tenga resonancias en su experiencia del día a día. Y si
alguien viene y dice: “La gente ha sido dejada de lado, tu vida se ha
ido a la mierda, ellos te hacen la vida más y más
difícil…” entonces hay personas que dicen “sí, tiene que haber algo
así, porque eso es lo que yo vivo”.
Ellos, entonces, dicen que la razón
es la retirada de las fronteras, que las fronteras protegen a esa gente.
Y la izquierda ha tenido una respuesta dificultosa porque sí creo que
las fronteras juegan un papel importante en el sentimiento de seguridad
de la gente. La izquierda ha hablado de un mundo sin fronteras,
cosmopolita, pero el tipo que vive en el sur de Francia, no sabe qué
significa el cosmopolitismo, no sabe a lo que se refieren.
Piensa que es
una cosa de una serie de idiotas que viven en París. Esa idea de cómo
la gente vive y piensa ha sido perdida por parte de la izquierda, porque
se ha extendido en el imperio del cosmopolitismo: derechos humanos por
todas partes pero el empleo, desafortunadamente, “ya vendrá después”. (...)" (Entrevista a Wolfgang Streeck, Pablo Elorduy, El Salto, 22/03/19)
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