"En las últimas horas se ha levantado revuelo en los medios de
comunicación porque el presidente Pedro Sánchez ha acusado al Partido
Popular de querer privatizar las pensiones. Enseguida, desde el Partido
Popular lo han negado, concretamente a través de mi amigo Daniel Lacalle
(la noticia aquí).
Como siempre, el debate (si a estos rifirrafes se le puede llamar
debates) tiende a generar confusión por los términos en que se plantea.
Es cierto que en España, salvando a algún ultraliberal sin
responsabilidades políticas, casi nadie aboga por la sustitución
completa del actual sistema público de pensiones (basado en el reparto,
es decir, en que los cotizantes actuales financien con sus salarios las
pensiones actuales) por otro de capitalización (basado en que cada
persona ahorre lo que pueda, que ese ahorro lo gestionen fondos de
inversión y que el ahorrador “rescata” ese ahorro más los intereses como
pensión).
Las razones de por qué no se defiende abiertamente la privatización
de las pensiones públicas son tres.
La primera, que la inmensa mayoría
de los votantes de todos los partidos prefiere y defiende que se
mantengan como tales.
La segunda, que es muy difícil de vender lo que la
experiencia de los fondos de pensiones de capitalización privada han
demostrado: que son muy inseguros, poco rentables y que terminan por
dejar tirados a los ahorradores si no son rescatados con dinero público,
bien a través de ayudas fiscales o directas del gobierno.
Y la tercera,
porque es muy comprometido decirle a los votantes que lo que en
realidad se está proponiendo es un sistema que sólo va a proporcionar
pensiones de jubilación a quienes a lo largo de la vida laboral hayan
podido ahorrar, algo que con los salarios actuales no puede hacer todo
el mundo.
Es por esas tres razones por lo que ni los propios liberales ni los
bancos y demás entidades financieras que son quienes más están
interesados en que haya un sistema de capitalización que les permitiría
manejar una suma inmensa de ahorro, defienden un cambio radical.
Y es
por eso que desde hace años han optado por plantear una estrategia más
sutil para llegar a la privatización: dejar que el sistema de pensiones
públicas se vaya debilitando sin que se note mucho (básicamente
reduciendo la pensión por diferentes métodos), al mismo tiempo que
fomentan que la gente vaya recurriendo cada vez más al ahorro privado
mediante incentivos, publicidad, ayudas fiscales y, sobre todo, con un
discurso catastrofista y machacón orientado a convencer a la gente de
que en el futuro no será posible que haya pensiones públicas (sobre
todo, por un argumento falso pero muy convincente de crecimiento
demográfico).
Pero es evidente que quien propone que una parte de las pensiones se
financie a través de un sistema de capitalización está defendiendo que
se privaticen las pensiones públicas, en todo o en parte. Y es evidente
también que, en un sistema de vasos comunicantes, es decir, de recursos
limitados, más recursos en el lado privado supone menos en el público y,
por tanto, su muerte a cámara lenta.
Por eso llevan razón quienes dicen que darle cabida al sistema de
actualización es privatizar las pensiones, aunque quienes proponen esto
último digan al mismo tiempo que quieren que eso se vaya
compatibilizando con el sistema de reparto.
Seamos serios. Cómo puede decir que no defiende la privatización del
sistema (no digo en el todo y a corto plazo, pero desde luego que sí en
parte y condicionando el medio y largo plazo) quien propone: a) que
bajen las pensiones públicas b) que se creen mecanismos de
capitalización (en el sector privado) para proporcionar pensiones
privadas y c) que se den ayudas a los fondos privados que gestionan ese
ahorro,
Por eso me extraña que diga el Partido Popular que no busca
privatizar las pensiones. Las declaraciones de sus dirigentes en ese
sentido son muy numerosas y los medios han dado buena muestra de ello.
Por ejemplo:
Daniel Lacalle (amigo a pesar de la enorme distancia ideológica que
nos separa) también ha defendido en muchas ocasiones la puesta en marcha
de un sistema de capitalización privado como complementario del
público. Por ejemplo, en los siguientes videos o artículos:
Y me choca, por último, que quienes defienden la privatización de las
pensiones a través del sistema de capitalización renieguen de su
ideología liberal. No lleva razón Daniel Lacalle cuando dice que
defender la privatización o el sistema de capitalización no es algo
propio de los liberales. ¡Claro que sí! Es algo evidente. (...)" (Juan Torres López, 31/03/19)
"El gurú económico del PP apuesta por recortar las pensiones.
El PP está más por recortar las pensiones que por incrementarlas. Daniel Lacalle, número cuatro del PP por Madrid en las próximas elecciones y gurú económico y asesor personal del candidato Pablo Casado, opina que el peso actual de las pensiones en las cuentas del Estado es insostenible y que la opción de revalorización según el IPC propuesta por Pedro Sánchez no es posible.
"El debate no es cuánto se revalorizan, sino cuánto se recortan. Un 20%, un 30% o un 40%. Todos los países que han ido por el camino impositivo han aumentado la edad de jubilación y reducido el porcentaje de reemplazo", asegura en una entrevista con 'El Economista'.
La mano derecha en materia económica del candidato del PP a la presidencia del Gobierno dibuja en la entrevista la radiografía de la situación económica española, que considera "dopada por el gasto público", y el recetario que, según su punto de vista, es necesario para reactivar la actividad empresarial.
Según Lacalle, la apuesta del Gobierno de Sánchez de poner fin a los recortes del Estado del bienestar e incentivar el gasto público lleva a una crisis, frente a la receta de los populares de bajar impuestos, ejercer la eficiencia sobre el gasto público y atraer inversiones empresariales. (...)" (El Periódico, 31/03/19)
"El gurú económico del PP apuesta por recortar las pensiones.
El PP está más por recortar las pensiones que por incrementarlas. Daniel Lacalle, número cuatro del PP por Madrid en las próximas elecciones y gurú económico y asesor personal del candidato Pablo Casado, opina que el peso actual de las pensiones en las cuentas del Estado es insostenible y que la opción de revalorización según el IPC propuesta por Pedro Sánchez no es posible.
"El debate no es cuánto se revalorizan, sino cuánto se recortan. Un 20%, un 30% o un 40%. Todos los países que han ido por el camino impositivo han aumentado la edad de jubilación y reducido el porcentaje de reemplazo", asegura en una entrevista con 'El Economista'.
La mano derecha en materia económica del candidato del PP a la presidencia del Gobierno dibuja en la entrevista la radiografía de la situación económica española, que considera "dopada por el gasto público", y el recetario que, según su punto de vista, es necesario para reactivar la actividad empresarial.
Según Lacalle, la apuesta del Gobierno de Sánchez de poner fin a los recortes del Estado del bienestar e incentivar el gasto público lleva a una crisis, frente a la receta de los populares de bajar impuestos, ejercer la eficiencia sobre el gasto público y atraer inversiones empresariales. (...)" (El Periódico, 31/03/19)
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