"Cruzada de halcones contra Irán: ¿nos llevan los 'neocons' a otra guerra en Oriente Medio?.
Las señales están ahí: en las últimas dos décadas, la probabilidad de una confrontación armada entre EEUU e Irán nunca había sido tan alta. Quizás, en parte, porque John Bolton nunca había tenido tanto poder. Y desde hace meses, el asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump solo le susurra una cosa al oído: Irán, Irán, Irán.
La semana pasada, el secretario de Defensa en funciones, Patrick Shanahan, entregó, a petición de la Casa Blanca, un plan para enviar hasta 120.000 soldados a Oriente Medio en caso de que Irán prosiga con su programa nuclear o ataque a las fuerzas estadounidenses en la región, según el 'New York Times'. Horas después, el 'Washington Post' lo confirmaba por su cuenta, asegurando que ese no era sino uno de los múltiples escenarios que se barajaban para el uso de la fuerza contra Irán “en caso necesario”.
Esto sucede en un contexto cada vez más tenso tras la imposición de nuevas sanciones por parte de EEUU, la designación de la Guardia Revolucionaria de Irán —conocida como Pasdaran— como organización terrorista y la retirada iraní de varios apartados del acuerdo nuclear un año después de la salida unilateral estadounidense. La guinda de la incertidumbre la puso el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln y un grupo de bombarderos de ataque a Oriente Medio por las presuntas “amenazas creíbles” de milicias respaldadas por Irán contra las tropas estadounidenses. Todo ello en poco más de un mes.
Por si fuera poco, Arabia Saudí ha denunciado el sabotaje de varios barcos petroleros en un puerto emiratí, del que EEUU ha acusado a Irán, y ha sufrido un ataque con drones contra un oleoducto por parte de las milicias huthíes de Yemen, también respaldadas por Teherán. Algunos analistas lo ven factible, ya que para Irán sería una forma de mostrar músculo sin llegar a provocar una respuesta armada, como sin duda sucedería si ataca directamente a soldados estadounidenses o cierra el estrecho de Ormuz, vital corredor petrolero. (...)
El Gobierno iraní, en todo caso, lo niega vehementemente, y asegura ser víctima de un complot de la ‘línea dura’ tanto en la Administración Trump como entre sus enemigos regionales, Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
En estos países, el liderazgo parece haber experimentado una alineación astral a favor de una intervención armada: a la victoria de Benjamin Netanyahu en las elecciones israelíes del mes pasado —cuyas posiciones al respecto son bien conocidas— se suma el ascenso de los príncipes herederos de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, y de Abu Dhabi, Mohamed bin Zayed, los arquitectos de la intervención militar en Yemen y estridentes partidarios de una acción firme contra Irán. Y Bolton. Un John Bolton que parece ansioso por poner en marcha la maquinaria de guerra.
El problema es que parte de la información en que se basa la argumentación estadounidense es falsa o exagerada. Este martes, el mayor general británico Cristopher Ghika, segundo comandante al mando de la operación Inherent Resolve (la coalición internacional contra el Estado Islámico en Oriente Medio), contradijo públicamente a las autoridades estadounidenses.
“No, no ha habido un incremento de la amenaza de las fuerzas respaldadas por Irán en Irak y Siria. Somos conscientes de su presencia, claramente, y los monitorizamos junto a un enorme rango de otros grupos, porque es el entorno en el que estamos metidos. (...)
Las señales están ahí: en las últimas dos décadas, la probabilidad de una confrontación armada entre EEUU e Irán nunca había sido tan alta. Quizás, en parte, porque John Bolton nunca había tenido tanto poder. Y desde hace meses, el asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump solo le susurra una cosa al oído: Irán, Irán, Irán.
La semana pasada, el secretario de Defensa en funciones, Patrick Shanahan, entregó, a petición de la Casa Blanca, un plan para enviar hasta 120.000 soldados a Oriente Medio en caso de que Irán prosiga con su programa nuclear o ataque a las fuerzas estadounidenses en la región, según el 'New York Times'. Horas después, el 'Washington Post' lo confirmaba por su cuenta, asegurando que ese no era sino uno de los múltiples escenarios que se barajaban para el uso de la fuerza contra Irán “en caso necesario”.
Esto sucede en un contexto cada vez más tenso tras la imposición de nuevas sanciones por parte de EEUU, la designación de la Guardia Revolucionaria de Irán —conocida como Pasdaran— como organización terrorista y la retirada iraní de varios apartados del acuerdo nuclear un año después de la salida unilateral estadounidense. La guinda de la incertidumbre la puso el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln y un grupo de bombarderos de ataque a Oriente Medio por las presuntas “amenazas creíbles” de milicias respaldadas por Irán contra las tropas estadounidenses. Todo ello en poco más de un mes.
Por si fuera poco, Arabia Saudí ha denunciado el sabotaje de varios barcos petroleros en un puerto emiratí, del que EEUU ha acusado a Irán, y ha sufrido un ataque con drones contra un oleoducto por parte de las milicias huthíes de Yemen, también respaldadas por Teherán. Algunos analistas lo ven factible, ya que para Irán sería una forma de mostrar músculo sin llegar a provocar una respuesta armada, como sin duda sucedería si ataca directamente a soldados estadounidenses o cierra el estrecho de Ormuz, vital corredor petrolero. (...)
El Gobierno iraní, en todo caso, lo niega vehementemente, y asegura ser víctima de un complot de la ‘línea dura’ tanto en la Administración Trump como entre sus enemigos regionales, Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
En estos países, el liderazgo parece haber experimentado una alineación astral a favor de una intervención armada: a la victoria de Benjamin Netanyahu en las elecciones israelíes del mes pasado —cuyas posiciones al respecto son bien conocidas— se suma el ascenso de los príncipes herederos de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, y de Abu Dhabi, Mohamed bin Zayed, los arquitectos de la intervención militar en Yemen y estridentes partidarios de una acción firme contra Irán. Y Bolton. Un John Bolton que parece ansioso por poner en marcha la maquinaria de guerra.
El problema es que parte de la información en que se basa la argumentación estadounidense es falsa o exagerada. Este martes, el mayor general británico Cristopher Ghika, segundo comandante al mando de la operación Inherent Resolve (la coalición internacional contra el Estado Islámico en Oriente Medio), contradijo públicamente a las autoridades estadounidenses.
“No, no ha habido un incremento de la amenaza de las fuerzas respaldadas por Irán en Irak y Siria. Somos conscientes de su presencia, claramente, y los monitorizamos junto a un enorme rango de otros grupos, porque es el entorno en el que estamos metidos. (...)
Lo mismo cabe decir del envío del USS Abraham Lincoln al Golfo. Expertos militares afirman que un despliegue así no se improvisa en unas pocas horas y probablemente estaba planificado desde hace meses. Muchos señalan a Bolton, quien lleva años esperando la oportunidad para librar su propia batalla. (...)" ( Daniel Iriarte, El Confidencial, 16/05/19)
"Washington traslada informalmente a Madrid su malestar por la retirada de la fragata.
La Embajada de Estados Unidos en Madrid trasladó informalmente al Ministerio de Exteriores su malestar por no haber sido informada de la decisión de retirar temporalmente la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por el portaaviones Abraham Lincoln,ante la escalada de tensión con Irán.
El departamento dirigido por Josep Borrell dio explicaciones, pero tardías: la decisión, adoptada por Defensa, fue comunicada al Pentágono a través de los canales militares, pero no circuló por vía diplomática. Ni la Embajada de EE UU en Madrid ni la de España en Washington estaban al corriente. (...)
Fuentes militares explicaron que en el plan de navegación del grupo de combate figuraba expresamente el golfo Pérsico como una de las posibles zonas de operaciones, por lo que entrar en el mismo no supone un incumplimiento del programa, lo que sí ha cambiado, admiten, es la naturaleza y el objetivo de la misión, dirigida ahora expresamente contra Irán, con carácter disuasorio o incluoso punitivo.
La fragata española se ha dirigido a Bombay (India), donde hará escala a la espera de que el grupo de combate salga del golfo Pérsico. Cuando la situación se normalice debería reengancharse al Abraham Lincoln y continuar la singladura rumbo a San Diego (California), donde está prevista su llegada el 13 de octubre.
Robles, no obstante, admitió la posibilidad de que la retirada provisional se haga definitiva. En ese caso, la Méndez Núñez se incorporaría a la Operación Atalanta de la UE para luchar contra la piratería en el Índico, cuyo cuartel general está en la base naval de Rota (Cádiz). (...)
La ministra portavoz, Isabel Celaa, justificó la retirada por "cautela y prudencia" ante la "imprevisibilidad" del presidente Donald Trump; mientras que la vicepresidenta Carmen Calvo aseguró que España "va a apostar siempre por la distensión y más en un lugar como ese", en alusión al golfo Pérsico." (Manuel González, Lucía Abellán, El País, 15/05/19)
"Robles ha ordenado que el buque, con 215 marineros, deje de acompañar al portaaviones ‘Abraham Lincoln’ ante la escalada de tensión con Irán.
España no quiere verse arrastrada involuntariamente a un conflicto
con Irán. La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, ha
ordenado la retirada temporal de la fragata española Méndez Núñez (F-104), con 215 marineros a bordo, del grupo de combate encabezado por el portaaviones USS Abraham Lincoln
ante la escalada de tensión entre Washington y Teherán. La flota ha
cruzado ya el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el
océano Índico, y se dirige al estrecho de Ormuz para entrar en el golfo Pérsico, pero lo cruzará ya sin el buque español.
La integración de la Méndez Núñez en el grupo de combate (en
el que no participa ningún otro buque no estadounidense) se planeó hace
al menos un año para mejorar la interoperatividad y el adiestramiento
conjunto. Estaba previsto que se prolongase seis meses, desde finales de
abril hasta el 31 de octubre, cuando debe arribar al puerto de San
Diego (California) tras haber cruzado el Mediterráneo, el mar Rojo, el
océano Índico, el mar de China y el Pacífico. Además del Lincoln,
con 85 aeronaves, el grupo está formado por un crucero lanzamisiles,
tres destructores y un buque logístico, así como un submarino.
Sin embargo, este ejercicio programado y similar al desarrollado en
ocasiones anteriores por buques de la Armada española ha tomado un nuevo
cariz tras el intercambio de amenazas entre EE UU e Irán. El pasado día
8, durante su visita a la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla),
donde operan fuerzas estadounidenses, Robles ya subrayó que, en
relación con la crisis iraní, “el compromiso de España es con la Unión
Europea y los organismos internacionales, y ahí es donde vamos a adoptar
siempre las posiciones comunes”.
Desmarcándose de decisiones
unilaterales de EE UU, la ministra de Defensa en funciones insistió en
que España es un “socio serio y fiable”, pero sus Fuerzas Armadas solo
están vinculadas por los acuerdos de la UE y la OTAN. (...)
Aunque el despliegue militar estaba planeado desde hace meses, el
consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, aseguró que su objetivo es
“enviar un mensaje claro e inequívoco” a Irán de que “cualquier ataque
contra los intereses estadounidenses o de sus aliados se enfrentará con
una fuerza implacable”.
En los últimos días, el Pentágono ha aireado el envío a la zona del buque USS Arlington,
que transporta una fuerza de desembarco, así como de una batería de
misiles antimisil Patriot, lo que se sumaría al despliegue de
bombarderos B-52 en Qatar, todo ello en respuesta a “indicios de una
mayor disposición de Irán a realizar operaciones ofensivas”. La
situación se ha deteriorado aún más con las confusas noticias sobre
ataques y sabotajes a petroleros saudíes y buques comerciales cerca de
las costas de los Emiratos.
La decisión supone que la Méndez Núñez seguirá en la zona,
pero sin entrar en el Golfo, con el propósito de reengancharse al grupo
de combate estadounidense una vez que este continúe su ruta, siempre que
se mantenga el programa previsto. Desde California, la fragata debe
regresar a España por el canal de Panamá, completando la vuelta al
mundo. La ministra Robles viajó este lunes a Bruselas para participar en
una reunión de titulares de Defensa de la Unión Europea.
Durante su integración en el grupo de combate estadounidense, España
cede el control operativo de la fragata al almirante estadounidense,
aunque siempre bajo las estrictas Reglas de enfrentamiento (ROES) y reteniendo el mando último el jefe del Estado Mayor de la Defensa a través del comandante del Mando de Operaciones." (Miguel González, El País, 14/05/19)
"Robles justifica la retirada de la fragata del Golfo: “Es una misión de EE UU no prevista”.
La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, ha justificado este martes en Bruselas la retirada de la fragata 'Méndez Núñez', que estaba previsto que acompañara al portaaviones
estadounidense 'Abraham Lincoln', porque Estados Unidos ha cambiado la
misión original. Según la ministra, España había acordado hace dos años
con EE UU la presencia de la fragata en esta misión, como ejercicio
práctico y para conmemorar los 500 años de la vuelta al mundo de
Magallanes-Elcano.
"La misión a la que está destinado el 'Abraham Lincoln' no estaba
prevista en su momento. Respetamos esa decisión y cuando se vuelva a lo
que estaba previsto con la Armada española continuaremos con
normalidad", ha explicado Robles. La fragata se volverá a sumar al grupo
del portaaviones estadounidense en el Índico.
"Había 28 puertos
previstos en el despliegue" y este despliegue no entraba dentro de las previsiones.
"Tengo cierta deformación jurídica y cuando veo que hay un desvío del
acuerdo creo que es mejor suspenderlo provisionalmente". Robles ha
insistido en que la decisión de retirar la fragata es técnica y militar,
y no política y que España respeta las decisiones de Washington. (...)
La semana pasada, EE UU decidió enviar al golfo Pérsico el grupo de
combate encabezado por el 'Abraham Lincoln' con una amenaza a Irán, con
quien ha aumentado las tensiones en los últimos meses. Está previsto que
alcance el estrecho de Ormuz, frente a la costa iraní. Por ese estrecho
pasa una quinta parte del petróleo que se consume en todo el mundo." (El País, 14/05/19)
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