24.5.19

La desigualdad está matando la Unión Europea

"La pobreza, el enemigo de Europa

Los datos muestran que la desigualdad, derivada de la pobreza, está en la base del euroescepticismo. La evidencia empírica muestra una clara correlación: los países en los que se ha deteriorado el sentimiento europeo son aquellos en los que más ha crecido la pobreza (medida como la participación en la renta del 25% con menos ingresos).

 España, Italia y Grecia, cada uno con sus matices, ejemplifican este problema. Los tres países se encuentran en el cuadro inferior izquierda: la participación de los pobres en la renta es inferior al 10% (el promedio de la UE es del 10,7%) y desde 2007 ha caído el apoyo al proyecto europeo. En todos ellos, los ajustes obligados por Europa han contribuido a disminuir la renta disponible de las clases populares después de transferencias.

 Por el contrario, el europeísmo se ha asentado en Finlandia, Alemania o Irlanda, donde los niveles de desigualdad se han reducido. Todos ellos se han beneficiado de su pertenencia a la UE para salir de la crisis por dos motivos: la apertura de los mercados con la libre circulación de bienes y la disposición de una moneda barata para exportar, el euro.

 No sorprende que Luxemburgo e Irlanda sean los países con mayor apoyo social al proyecto comunitario, superando el 80%. Pertenecer a la UE les sale muy rentable. Ambos se han convertido en dos paraísos de baja fiscalidad para las multinacionales con presencia en Europa, algo que sería imposible si no formasen parte de la UE. Para lograrlo, necesitan disponer de la libre circulación de capitales y la exención de tributación para los dividendos entre filiales y matriz.

 La desafección hacia Europa entronca directamente con esta desigualdad creciente entre vecinos. En los últimos años, los líderes de Bruselas han asumido que la viabilidad de la Unión Europea ya no depende de garantizar el pago de la deuda a los acreedores. Si no se logra extender el bienestar a todos los ciudadanos, no quedará proyecto que defender.

La paradoja de la desigualdad española

España se convirtió en la excepción del Sur de Europa al resistir el auge del sentimiento antieuropeo pese a la crisis económica, mostrando cómo las dinámicas internas pueden catalizar las frustraciones que de otra forma se dirigen a Bruselas. El europeísmo se resintió levemente. En parte, se debe a que el debate territorial se ha centrado en cuestiones internas: es más rentable políticamente Cataluña, que Bruselas, consideran los analistas.

Sin embargo, la transformación del mercado de trabajo amenaza este equilibrio. Los niveles de pobreza se han disparado con la crisis hasta el punto de que tener un empleo ya no garantiza un buen nivel de vida. La proliferación de contratos precarios -temporales o a tiempo parcial- ha generado una bolsa de más de dos millones de trabajadores que no llegan al salario mínimo interprofesional (SMI) al final de mes.  (...)

Esta precarización del empleo ha dado pie al fenómeno de los trabajadores pobres. El problema de los ‘empleos basura’ no es tanto la remuneración por hora sino la intensidad de trabajo. Esta paradoja de la desigualdad -tener un trabajo pero seguir en la pobreza- está generando nuevos caladeros de indignación y frustración que recogen los movimientos populistas.

Un ciudadano que sufra estas condiciones puede percibir que no tiene capacidad de influir en el sistema y huir a los extremos del espectro político, según considera Pepe Fernández-Albertos, investigador del CSIC y autor de ‘Antisistema: desigualdad y precariado político’. Esto, en menor o mayor medida, ha ocurrido con Donald Trump en Estados Unidos y con los movimientos populistas en otras partes de Europa.

Durante la crisis, el 15M y Podemos articularon esa frustración con su discurso ‘anti-establishment’. En sus primeros compases en 2014, Podemos era euroescéptico, hablaba de abandonar el euro y atacaba sin piedad a Bruselas. Cinco años más tarde ha suavizado su discurso, consciente de que los votantes más afectados por la crisis todavía mantienen su voto a los partidos tradicionales o prefieren la abstención a los extremos. (...)

“La típica postura nacionalista en muchos países europeos se construye en oposición a lo que viene de fuera. Por el contrario, el nacionalismo en España se construye en oposición a los nacionalismos periféricos”, explica Ignacio Jurado, doctor en Ciencias Políticas por la universidad de Oxford. Esto da origen a otra singularidad española: la derecha nacional es más europeísta que la izquierda, al contrario de lo que suele suceder en el resto del continente.

 Un movimiento euroescéptico que capitalice los efectos corrosivos de la desigualdad en España tiene ahora más posibilidades de éxito entre la izquierda, que es más crítica con la UE por la percepción “de que es responsable de la austeridad”, según el investigador español. Pero también hay opciones en la derecha, sobre todo si las circunstancias políticas nacionales así lo dictan. Si Vox quisiera abrazar el discurso euroescéptico debería romper el eje ideológico, ensanchar su base del voto y “transversalizarse al estilo Le Pen” en Francia, comenta Jurado.

 Lo que está claro es que, a pesar del sólido sentimiento europeísta de España, el apoyo a la UE se ha deteriorado desde el estallido de la crisis. El respaldo al proyecto común ha caído del 73% al 68%. Si no logra atajar este problema, España podría acabar siguiendo a Italia en su tortuoso descenso a las profundidades del euroescepticismo.  (...)"               



Para conseguir la soberanía financiera y como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

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