23.5.19

Tenemos derecho a la Salud porque existe la Sanidad Pública... si se bajan los impuestos no hay recursos económicos, no hay gasto público, si no hay gasto no hay servicios públicos, no hay sanidad pública, y si no hay servicios no hay derechos. Si no hay ingresos no hay derechos

"La idea de bajar los impuestos no es nueva, ni brillante, ni inteligente, sin embargo se repite machacona con la persistencia de un mantra por aquellos que aspiran a gobernar o a mantenerse gobernando.  (...)

Suelen adornarla con un argumentario maniqueo en el que elevan a la categoría de principios frases como “donde mejor está el dinero es en el bolsillo de la gente”, una simpleza muy útil como reclamo a la caza de votos que debería avergonzar a cualquier servidor público solo por pensarlo. (...)

Como añadido, la propuesta de rebajar los impuestos suele referirse a los directos, más progresivos y que gravan la mayor riqueza del contribuyente. Una reducción que se combina en ocasiones con una elevación o mantenimiento de los indirectos, que castigan sobre todo a la población con menos recursos, y con la subida desbocada de la deuda pública, poniendo el futuro de toda la sociedad en manos de unos pocos acreedores privados.  (...)

Estas acciones tienen su correlato nacional y están planificadas para un fin concreto: disminuir el Estado, restarle capacidad de constituir un referente significativo y relevante para las vidas de la personas, y que sea la iniciativa privada la que cubra sus carencias, después de haber deteriorado el Estado del bienestar por la vía de ir retirando los recursos que precisa.

Esta “reducción” del Estado tendría menos importancia si no fuera porque nos afecta de manera absolutamente desigual. (...)

Así, tenemos derecho a la Salud porque existe la Sanidad Pública; a la Educación porque disponemos de un Sistema Educativo Público; a la Justicia porque hay Tribunales; a la vivienda; a una vida digna cuando perdemos el trabajo (protección por desempleo); o cuando finalizamos nuestra vida laboral (pensiones). Tenemos derechos aunque no están plenamente cubiertos.

En este contexto, las rebajas de impuestos no hacen otra cosa que despojar a los poderes públicos, a las administraciones, de la principal herramienta para asegurar los derechos, además de impedirles establecer un sistema de protección y solidaridad entre quienes más y menos oportunidades tienen.

Si no hay recursos económicos no hay gasto público, si no hay gasto no hay servicios públicos, y si no hay servicios no hay derechos, en resumen, si no hay ingresos no hay derechos. La reclamación continuada, sin contención, de la reducción sostenida de impuestos conlleva la rebaja de derechos. (...)

 Difícil resistirse a la tentación de este discurso cuando desde la izquierda política se ha combatido poco. Ahora ya es tarde para enfrentarlo con la fuerza que se debiera para quienes tienen que presentarse al examen electoral y se juegan obtener buenas notas. (...)"           (CC.OO, Madrid, 16/05/19)

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