19.6.19

¿Debe dimitir Pablo Iglesias? Nos encontramos ante una situación paradójica: la dimisión de Pablo Iglesias puede significar la implosión de Podemos, pero su continuidad puede suponer que no se produzca su imprescindible renovación/refundación. Cierto es que Pablo Iglesias ya ha dicho que no va a dimitir, pero, ¿es reformable Podemos? Hay que aprovechar la drástica reducción de la presencia institucional para volver a la calle y revitalizar los círculos...

"(...) ¿debe dimitir Pablo Iglesias?

 Las filias y fobias que provoca el secretario morado son muy fuertes, y van desde cultos semejantes al Cristo de los gitanos a rechazos comparables al que se siente por la mismísima Parca, pasando por toda una escala de alabanzas e insultos, adhesiones y abominaciones.
Sin embargo, estimamos que los resultados de las últimas elecciones hacen inevitable la pregunta sobre la continuidad en su cargo de Pablo Iglesias.

Ahora bien, la pregunta no solo es complicada por la carga emocional que le rodea, sino también -y en lo que a nosotros incumbe sobre todo- por la dificultad de su respuesta. Veamos:
En nuestra opinión, para Podemos –y en consecuencia para Unidas Podemos– Pablo Iglesias es un nudo en el que se enlazan tensiones contrarias.

Por un lado creemos que –al menos en el corto plazo– Pablo Iglesias es el activo más importante de Podemos. De hecho si en las pasadas legislativas no se dio un resultado semejante sino mejor al que un mes después se produciría en las elecciones europeas, autonómicas y municipales fue sin duda gracias a la presencia de Pablo Iglesias en las primeras y a su buen hacer en la campaña y en los debates televisados.

Este papel esencial de Pablo Iglesias dentro de la organización hace pensar que si dimitiera, Podemos no solo bajaría en el terreno electoral y se vería mermado políticamente, sino que lisa y llanamente implosionaría, al permitir la ausencia de Iglesias la salida completa del armario de cabecillas, camarillas, capillas y demás tribus que pululan en Podemos y que, parece, solo mantiene unidas el "carisma" del líder.

Por otro lado, Pablo Iglesias se puede constituir –en el medio plazo– como el principal obstáculo para una renovación/refundación de Podemos. No podemos olvidar que, de la mano de Errejón, Pablo Iglesias es el principal responsable de haber construido una organización que de partido movimiento que pretendía representar la “nueva política” pasó a ser un partido muy centralizado y jerarquizado, con resortes de legitimación interna plebiscitarios y bastante semejante en su funcionamiento a los demás partidos.

El “bonapartismo” de Iglesias, el culto a la personalidad y al líder que su presencia fomenta son rémoras para un proyecto emancipador que a la corta o a la larga acabarán mostrando -si no lo han mostrado ya- su importancia negativa.

Nos encontramos, pues, ante una situación paradójica: la dimisión de Pablo Iglesias puede significar la implosión de Podemos, pero su continuidad puede suponer que no se produzca su imprescindible renovación/refundación.

Lamentablemente carecemos de la espada de Alejandro para resolver de un tajo el nudo gordiano que se nos presenta, por lo que habrá que buscar soluciones menos “cortantes”.

Cierto es que Pablo Iglesias ya ha dicho que no va a dimitir, decisión que en buena medida menoscaba la utilidad de la pregunta que nos ocupa. Pero también es cierto que de la respuesta que demos –al menos hipotéticamente- a la cuestión derivarán diferentes posiciones y futuras actitudes dentro y fuera de Podemos.

En nuestra opinión, y buscando un precario equilibrio entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad, entre los principios y el pragmatismo, entre lo posible y lo necesario, solo cabría un camino: apoyar la continuidad de Pablo Iglesias a la vez que exigir la apertura de un proceso de reflexión que lleve a la refundación de Podemos en un sentido que le acerque de nuevo a sus orígenes.

Alguien podrá decir que estamos proponiendo la cuadratura del círculo. Puede ser, pero esto nos llevaría a la tercera pregunta:

¿Es reformable Podemos?

 (...) Por ejemplo:

1ª.- Podemos es aún un instrumento útil para los de abajo.
2ª.- Podemos necesita ser reformado.
3ª.- Este es un buen momento para su reforma.
4ª.- Se tiene una idea del sentido en que debe ser reformado.

Observemos que no todo el mundo aceptará estos presupuestos y así habrá gente que dará a Podemos por perdido y amortizado, otros negarán la mayor y no creerán que necesite ningún tipo de reforma, unos terceros podrán pensar que la actual coyuntura política no es la adecuada para embarcarse en transformaciones político-organizativas y unos cuartos argüirán que todo depende de la naturaleza y el para qué de esa supuesta reforma.

Pero aún habría otra creencia implícita en nuestra pregunta: la sospecha de que existirían serias resistencias dentro de la organización a cualquier cambio de su status quo o, dicho sin ambages, de su actual modelo organizativo, línea política, correlación de fuerzas interna y cúpula en el poder.

Las declaraciones de la gran mayoría de la actual dirección de Podemos sobre las causas y repercusiones de la debacle electoral de las pasadas elecciones parecen ir en la dirección acabada de reseñar. Todo indica que la cúpula de Podemos no quiere para nada propiciar un debate interno sobre la situación de Podemos que vaya o pueda derivar en un camino hacia un Vistalegre 3.
Las razones las podemos dividir entre decibles e indecibles.

Entre las primeras estarían la necesidad de dejarse de mirar el ombligo y la convicción de que la batalla realmente importante y en la que hay que entrar con todas las energías es la de qué gobierno se va a formar en las próximas e inmediatas fechas.  (...)

Tres son sus principales males: 

1º.- En lo organizativo. De partido movimiento protagonista y abanderado de la "nueva política”, Podemos ha devenido en un partido centralista, jerarquizado y con una dirección con una clara tendencia bonapartista. Una de las más graves rémoras de esta situación es la práctica desaparición de los círculos y las interminables luchas cainitas de facciones.

2º.- En lo político. Con inopinados cambios estratégicos y bandazos tácticos sin justificación crítica. Por ejemplo, se ha pasado de una concepción lauclaniana de conquista de la hegemonía a una vía que podíamos llamar neo eurocomunista pasando por un escarceo socialdemócrata clásico sin una reflexión seria que avalara la necesidad de dichos cambios.

3º.- En la praxis. La práctica totalidad de las energías de la organización – cuando las peleas internas dejaban tiempo y espacio – se ha volcado en la vía institucional y se ha abandonado en buena parte la política cotidiana, de calle y trabajo, en los movimientos sociales. Esto es mortal de necesidad para una organización que necesita de la savia del contacto con los de abajo para existir y tener fuerza.

Individualizados a vuelapluma los principales problemas de Podemos –y, antes de contestar a nuestra pregunta: ¿es posible revertir esta situación?– quizás fuese conveniente destacar los obstáculos a dicha reforma:

1º.- La estructura organizativa interna de Podemos ya consolidada que no verá con buenos ojos ningún movimiento que pueda suponer su puesta en cuestión.

2º.- La ristra de “cadáveres”, heridos, resentidos, damnificados y escépticos que las sucesivas luchas internas de Podemos ha ido dejando por el camino en su no muy dilatada pero convulsa historia.

3º.- La presión de la coyuntura política que “aconseja” centrarse en ella y no “perderse” en debates internos.

4º.- La pocas “ganas” mostradas por la cúpula de iniciar una verdadera reflexión sobre el irresistible descenso electoral y de presencia institucional y en la calle de Podemos.

5º.- El reflujo de la contestación social que sume en la melancolía a los militantes y deja sin motor interno a las aspiraciones de cambio y mejora.

 La respuesta positiva o negativa a la cuestión de si es reformable Podemos muestra su importancia si valoramos las consecuencias. En caso negativo habría que dejar languidecer a la formación morada e iniciar un proceso de construcción de una nueva organización; en caso afirmativo se debería fijar con claridad el qué cambiar y el cómo hacerlo. 

(...) ¿qué hay?: el famoso análisis concreto de la situación concreta. (...)

2º.- El cambio de ciclo político en España se ha producido. La crisis de legitimidad que sufrió la democracia demediada realmente existente en nuestro país se está cerrando de forma favorable a los de arriba. (...)

3º.- Las fuerzas progresistas se han desfondado y la masa crítica emancipadora reducido substancialmente. En la actualidad el bloque de cambio no tiene la capacidad suficiente para forzar, impulsar o imponer medidas reformistas que afecten realmente al poder económico (...)

4º.- La hegemonía política y económica de los de arriba también es ideológica. Las ideas neo liberales y conformistas han triunfado en nuestra sociedad: se cree más en las salidas individuales que en los proyectos colectivos (...)

7º.- Las demandas de entrar en el gobierno por parte de Unidas Podemos no dejan de ser un brindis al sol  (...)

8º.- La estrategia del poder sigue siendo la destrucción de Unidas Podemos. (...)

Por todo lo anterior es necesaria:

1ª.- Una revisión de la estrategia política de Unidas Podemos que todavía está pensada para el ciclo anterior, caracterizado por una situación ascendente del bloque de cambio. En el actual ciclo, claramente de reflujo, nos vemos abocados sin embargo a una estrategia defensiva y más de recuperación que de acumulación de fuerzas.

2ª.- Esta nueva situación y esta nueva estrategia exigen cambios profundos en la estructura organizativa de Podemos. Será imprescindible hacer de la necesidad virtud, y aprovechar la drástica reducción de la presencia institucional para volver a la calle (...) Revitalizar los círculos, el contacto molecular con los de abajo, recuperar a la gente válida que se perdió en tanta lucha cainita, en una palabra, refundar Podemos

Concluyamos con una quinta e hipotética pregunta kantiana:

¿Es posible refundar la estructura realmente existen de Podemos -y por extensión de Unidas Podemos- para crear un nuevo movimiento/organización que sepa hacer política desde la gente, por la gente y con la gente?

Si contestamos con el pesimismo de la inteligencia probablemente no.
Si respondemos con el optimismo de la voluntad: hay que intentarlo... o empezar a pensar en otra cosa.

De nuevo Sísifo subiendo la roca a la montaña."                   

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