"El último ciclo electoral no ha sido en balde y la dirección de Podemos, que logró sobrevivir al anuncio de su funeral, comienza a hacer recuento de daños colaterales después del éxito de su hipótesis de trabajo.
(...) el jueves pasado, Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias anunciaban la ruptura de Anticapitalistas con el partido que ayudó a formar. La razón política tras el “hasta luego” es la entrada de Podemos en el Ejecutivo. (...)
Daniel Ripa es secretario general de Podemos en Asturias, una de las federaciones que, desde el nacimiento del partido, se ha situado en más ocasiones en posiciones divergentes a las de la dirección. Bajo su punto de vista, la noticia de la salida de Anticapitalistas se ve con tristeza, constatado el hecho de que Teresa Rodríguez, con un peso ético indiscutible en el partido, “es el principal referente feminista de Podemos, junto con Irene Montero y —en otro nivel— Ada Colau”. La salida de Anticapitalistas “estrecha el espacio político” dentro de Podemos, aunque es comprensible, indica, si se entiende que hay “una discrepancia política que tiene mala solución”.
Anticapitalistas se distanció pronto del proyecto de gobierno de coalición, objetivo principal de Pablo Iglesias de cara a las elecciones de abril de 2019. La decisión de esta corriente del partido fue impopular no solo dentro del partido sino también hacia fuera: la alerta antifascista creada desde diciembre de 2018 con la irrupción de Vox en la arena política, deja poco espacio para los matices en el campo político “de la izquierda”.
La fase de “absorción”, como la ha definido el sociólogo Emmanuel Rodríguez, partía de un punto de arranque muy distinto del que dio lugar a Podemos: antes que la enmienda a la totalidad del régimen, la coalición ha apostado por explorar cuáles son las posibilidades de cambiar “algunas cosas que afectan a la vida de la gente” —como explicó Iglesias durante las campañas electorales— dentro del Gobierno.
La subida del salario mínimo interprofesional a 950 euros es el primer blasón que el partido morado muestra como prueba de que sí se podía. Sin tratar de empañar esa medida, Rodríghez mostraba este fin de semana, no obstante, su escepticismo a que se puedan “cumplir promesas” estando bajo el mandato financiero de Bruselas: “Nosotros creemos que es posible un cambio más profundo”, subrayaba. (...)
Para Ripa, Anticapitalistas “ha defendido posiciones impopulares entre el electorado de Podemos, y una parte han podido percibirlos como agoreros al no haber dado margen de tiempo al nuevo ejecutivo... es posible que estar en el gobierno salga mal, pero no se entendería no intentarlo tal y como se han dado los últimos años donde el régimen ha hecho todo lo posible por impedir la entrada de Podemos en el gobierno”.
En conversación con El Salto, Raúl Camargo, portavoz de Anticapistalistas, recuerda que no es la primera vez que el espacio en el que participa ha sido calificado de “cenizo” por criticar un pacto como el de la coalición: “cuando se firmó el acuerdo PSOE-Izquierda Unida en Andalucía también fuimos muy críticos y se nos calificó con esos adjetivos gruesos… al cabo de los años, prácticamente todo lo que decíamos se cumplió”. Camargo profundiza en esa idea al recordar que las fuerzas pequeñas de los pactos de coalición han acabado “sistemáticamente vapuleadas” tras sus periodos en el Gobierno, tanto en Andalucía como Castilla-La Mancha como en Francia o Italia, el gran ejemplo atemorizante de la izquierda española.
La presencia de Nadia Calviño o Arancha González Laya en el Gabinete como pilotas del puente aéreo Moncloa-Bruselas da argumentos a Camargo para rechazar un acuerdo pese al consenso que ha podido generar: “Tenemos en cuenta cuál es la opinión mayoritaria, pero tampoco creemos que adaptarnos al sentido común dominante sea la receta para conseguir transformaciones potentes”. (...)
Desde Podemos se insiste en que todo acaba de empezar e, igual que el partido asume contradicciones al entrar en coalición, el PSOE también las está asumiendo y, por tanto, el ciclo que comenzó el 7 de enero no es equiparable con otras situaciones o gobiernos de coalición.
(...) la apertura de un escenario imprevisible dado también por las corrientes de fondo que están dibujando un nuevo mapa político a futuros: la manifestación de este sábado en León contra el abandono de la provincia y la consolidación del “factor Teruel” en la política no permite, según explican desde el partido, parangonar la situación a otros experimentos de coalición del pasado.
Una vez consumada la ruptura, queda repasar la agenda. En marzo, Podemos celebrará su tercer Congreso, esta vez en Leganés. (...)
El plan es presentar una apuesta para el próximo ciclo que separe la vía institucional, que desde la organización se reconoce como la vía a la que se ha supeditado todo entre 2014 y 2019, y la organización en clave de partido-movimiento. Una propuesta que hace levantar la ceja de los escépticos (...)
Mayoral explica a El Salto que el objetivo estratégico de Leganés será “profundizar en el carácter popular de la organización”. Generar más espacios para la militancia, en forma de asambleas de círculos y aumentar el peso específico de la secretaría de círculos que dirige Ana Marcello, y “el peso de la militancia en el proceso político” es el plan de cara adentro. De cara a “la calle”, se busca una “interlocución con las distintas expresiones del movimiento popular”, indica Mayoral. (...)
El camino de Anticapitalistas
Raúl Camargo aboga por la reflexión ante la nueva etapa que se abre para Anticapitalistas. (...)
En lo táctico, Camargo confirma que este periodo puede significar que Anticapitalistas decida no concurrir a los procesos electorales inmediatos. “Las elecciones no son lo más importante, sino ir trabajando”, señala este exdiputado de la Asamblea de Madrid, para quien el proyecto tiene como próximo hito unas jornadas sobre ecosocialismo que en mayo tratarán de definir más un programa político de largo alcance. (...)
Tampoco valora positivamente la idea de Juan Carlos Monedero de lanzar “frentes amplios” en futuros procesos electorales: “Me queda la duda de si Monedero incluye al PSOE en esos frentes amplios”, desliza Camargo, que evita calificar el texto del verso libre más afín a las posiciones duras de la dirección morada. (...)
No parece que eso forme parte ahora de la agenda de Podemos. Después de salvarse por los pelos de ser declarada cadáver, el partido tiene como objetivo número uno formar una ejecutiva confederal que cree una dirección conjunta de trabajo entre las organizaciones que conforman el grupo Unidas Podemos: los comunes catalanes y gallegos, Izquierda Unida, el PCE y el partido morado. (...)
Simultáneamente, el funcionamiento del partido en el nivel territorial deberá ser revisado en este nuevo periodo. La diferencia de niveles de información y la descoordinación entre la dirección del partido y las direcciones autonómicas se engloba en la crisis territorial que está aflorando al margen de Catalunya y el Procés, y que ha sido determinante en la salida de Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía. Una crisis de soberanías y reconocimiento que no se circunscribe al espacio político de la izquierda (...)
Aunque Anticapitalistas sale de su periodo en Podemos con un desarrollo territorial similar al que tenía en 2015 —salvo en Madrid donde tuvo su propia crisis en el tumultuoso todos contra todos que tuvo lugar en Ayuntamiento y Asamblea—, un estancamiento en dos territorios propicios para Podemos como Galicia y País Vasco, puede permitir a la organización empujar hacia la ampliación del espacio de ruptura con el PSOE. (...)" (Pablo Elorduy, El Salto, 18/02/20)
(...) el jueves pasado, Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias anunciaban la ruptura de Anticapitalistas con el partido que ayudó a formar. La razón política tras el “hasta luego” es la entrada de Podemos en el Ejecutivo. (...)
Daniel Ripa es secretario general de Podemos en Asturias, una de las federaciones que, desde el nacimiento del partido, se ha situado en más ocasiones en posiciones divergentes a las de la dirección. Bajo su punto de vista, la noticia de la salida de Anticapitalistas se ve con tristeza, constatado el hecho de que Teresa Rodríguez, con un peso ético indiscutible en el partido, “es el principal referente feminista de Podemos, junto con Irene Montero y —en otro nivel— Ada Colau”. La salida de Anticapitalistas “estrecha el espacio político” dentro de Podemos, aunque es comprensible, indica, si se entiende que hay “una discrepancia política que tiene mala solución”.
Anticapitalistas se distanció pronto del proyecto de gobierno de coalición, objetivo principal de Pablo Iglesias de cara a las elecciones de abril de 2019. La decisión de esta corriente del partido fue impopular no solo dentro del partido sino también hacia fuera: la alerta antifascista creada desde diciembre de 2018 con la irrupción de Vox en la arena política, deja poco espacio para los matices en el campo político “de la izquierda”.
La fase de “absorción”, como la ha definido el sociólogo Emmanuel Rodríguez, partía de un punto de arranque muy distinto del que dio lugar a Podemos: antes que la enmienda a la totalidad del régimen, la coalición ha apostado por explorar cuáles son las posibilidades de cambiar “algunas cosas que afectan a la vida de la gente” —como explicó Iglesias durante las campañas electorales— dentro del Gobierno.
La subida del salario mínimo interprofesional a 950 euros es el primer blasón que el partido morado muestra como prueba de que sí se podía. Sin tratar de empañar esa medida, Rodríghez mostraba este fin de semana, no obstante, su escepticismo a que se puedan “cumplir promesas” estando bajo el mandato financiero de Bruselas: “Nosotros creemos que es posible un cambio más profundo”, subrayaba. (...)
Para Ripa, Anticapitalistas “ha defendido posiciones impopulares entre el electorado de Podemos, y una parte han podido percibirlos como agoreros al no haber dado margen de tiempo al nuevo ejecutivo... es posible que estar en el gobierno salga mal, pero no se entendería no intentarlo tal y como se han dado los últimos años donde el régimen ha hecho todo lo posible por impedir la entrada de Podemos en el gobierno”.
En conversación con El Salto, Raúl Camargo, portavoz de Anticapistalistas, recuerda que no es la primera vez que el espacio en el que participa ha sido calificado de “cenizo” por criticar un pacto como el de la coalición: “cuando se firmó el acuerdo PSOE-Izquierda Unida en Andalucía también fuimos muy críticos y se nos calificó con esos adjetivos gruesos… al cabo de los años, prácticamente todo lo que decíamos se cumplió”. Camargo profundiza en esa idea al recordar que las fuerzas pequeñas de los pactos de coalición han acabado “sistemáticamente vapuleadas” tras sus periodos en el Gobierno, tanto en Andalucía como Castilla-La Mancha como en Francia o Italia, el gran ejemplo atemorizante de la izquierda española.
La presencia de Nadia Calviño o Arancha González Laya en el Gabinete como pilotas del puente aéreo Moncloa-Bruselas da argumentos a Camargo para rechazar un acuerdo pese al consenso que ha podido generar: “Tenemos en cuenta cuál es la opinión mayoritaria, pero tampoco creemos que adaptarnos al sentido común dominante sea la receta para conseguir transformaciones potentes”. (...)
Desde Podemos se insiste en que todo acaba de empezar e, igual que el partido asume contradicciones al entrar en coalición, el PSOE también las está asumiendo y, por tanto, el ciclo que comenzó el 7 de enero no es equiparable con otras situaciones o gobiernos de coalición.
(...) la apertura de un escenario imprevisible dado también por las corrientes de fondo que están dibujando un nuevo mapa político a futuros: la manifestación de este sábado en León contra el abandono de la provincia y la consolidación del “factor Teruel” en la política no permite, según explican desde el partido, parangonar la situación a otros experimentos de coalición del pasado.
Una vez consumada la ruptura, queda repasar la agenda. En marzo, Podemos celebrará su tercer Congreso, esta vez en Leganés. (...)
El plan es presentar una apuesta para el próximo ciclo que separe la vía institucional, que desde la organización se reconoce como la vía a la que se ha supeditado todo entre 2014 y 2019, y la organización en clave de partido-movimiento. Una propuesta que hace levantar la ceja de los escépticos (...)
Mayoral explica a El Salto que el objetivo estratégico de Leganés será “profundizar en el carácter popular de la organización”. Generar más espacios para la militancia, en forma de asambleas de círculos y aumentar el peso específico de la secretaría de círculos que dirige Ana Marcello, y “el peso de la militancia en el proceso político” es el plan de cara adentro. De cara a “la calle”, se busca una “interlocución con las distintas expresiones del movimiento popular”, indica Mayoral. (...)
El camino de Anticapitalistas
Raúl Camargo aboga por la reflexión ante la nueva etapa que se abre para Anticapitalistas. (...)
En lo táctico, Camargo confirma que este periodo puede significar que Anticapitalistas decida no concurrir a los procesos electorales inmediatos. “Las elecciones no son lo más importante, sino ir trabajando”, señala este exdiputado de la Asamblea de Madrid, para quien el proyecto tiene como próximo hito unas jornadas sobre ecosocialismo que en mayo tratarán de definir más un programa político de largo alcance. (...)
Tampoco valora positivamente la idea de Juan Carlos Monedero de lanzar “frentes amplios” en futuros procesos electorales: “Me queda la duda de si Monedero incluye al PSOE en esos frentes amplios”, desliza Camargo, que evita calificar el texto del verso libre más afín a las posiciones duras de la dirección morada. (...)
No parece que eso forme parte ahora de la agenda de Podemos. Después de salvarse por los pelos de ser declarada cadáver, el partido tiene como objetivo número uno formar una ejecutiva confederal que cree una dirección conjunta de trabajo entre las organizaciones que conforman el grupo Unidas Podemos: los comunes catalanes y gallegos, Izquierda Unida, el PCE y el partido morado. (...)
Simultáneamente, el funcionamiento del partido en el nivel territorial deberá ser revisado en este nuevo periodo. La diferencia de niveles de información y la descoordinación entre la dirección del partido y las direcciones autonómicas se engloba en la crisis territorial que está aflorando al margen de Catalunya y el Procés, y que ha sido determinante en la salida de Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía. Una crisis de soberanías y reconocimiento que no se circunscribe al espacio político de la izquierda (...)
Aunque Anticapitalistas sale de su periodo en Podemos con un desarrollo territorial similar al que tenía en 2015 —salvo en Madrid donde tuvo su propia crisis en el tumultuoso todos contra todos que tuvo lugar en Ayuntamiento y Asamblea—, un estancamiento en dos territorios propicios para Podemos como Galicia y País Vasco, puede permitir a la organización empujar hacia la ampliación del espacio de ruptura con el PSOE. (...)" (Pablo Elorduy, El Salto, 18/02/20)
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