"Después de que en enero el Reino Unido adonara oficialmente la Unión
Europea, se ha iniciado un periodo de transición de 11 meses.
(...) el Reino Unido debe empezar a pensar qué tipo de políticas económicas quiere enfocar a largo plazo.
Y una de las alternativas existentes para conservar su dinamismo
económico y su centro financiero potente es obtener, inicialmente, un acuerdo similar al CETA (firmado entre la UE y Canadá)
y, seguidamente, iniciar un proceso de atraer inversiones para que la
City de Londres no pierda su posición de polo de atracción de capital.
Primer paso: Buscar un acuerdo comercial similar al CETA
El acuerdo económico y comercial global entre la Unión Europea y
Canadá, popularmente conocido como CETA (por sus siglas en inglés
Comprehensive Economic Trade Agreement) pretende facilitar los
intercambios comerciales y es un modelo perfectamente aplicable para el Reino Unido.
La aplicación del CETA beneficia a las empresas europeas
al eliminar el 99% de los impuestos que se deben pagar en las aduanas
canadienses, y lo mismo sucede con las empresas canadienses se exportan a
la Unión Europea. De este modo, el Reino Unido conseguiría minimizar al
máximo la salida de la Unión Europea preservando el espacio comercial
que se había conseguido en Europa.
Con este acuerdo, las empresas europeas no perderían competitividad
en el Reino Unido y podrían concurrir a la contratación pública y
viceversa. Otro punto importante es que se conseguiría eliminar el riesgo de ruptura en la cadena de suministro existente y, se conseguiría facilitar la inversión de las empresas europeas e ingleses en un Marco similar al de la UE.
Hay que tener en cuenta que cualquier acuerdo redactado entre el
Reino Unido y la Unión Europea necesitará la aprobación tanto del
Parlamento de Bruselas como del Tribunal de Justicia de las Comunidades
Europeas (TJCE). (...)
Segundo paso: dirigirse hacia el refugio fiscal
El acuerdo comercial debería formalizarse a través del pilar del libre comercio entre las partes sin perder todo lo obtenido en la integración en la Unión Europea. Dicho esto, si esto no fuera posible, el Reino Unido puede jugar la carta del proclamarse paraíso fiscal.
Ser paraíso fiscal significa llevar a cabo el secreto
bancario que permite a las personas y las empresas ocultar tanto
ingresos como activos que pueden ser perseguidos el sistema tributario,
una regulación fiscal laxa que brinda incentivos para que las empresas
transfieran sus beneficios allí y regulación financiera laxa para
permitir el lavado de dinero.
Si se consigue algo parecido a un CETA, el Reino Unido puede jugar la carta de avanzar hacia considerarse un refugio fiscal.
Ahí el papel de impuestos tan importantes como el Impuesto de
Sociedades toman una gran importancia en el momento de atraer capitales. (...)
Al mismo tiempo, el Reino Unido tendrá que elegir cómo regular y
supervisar la industria nacional de servicios financieros. Debido a la
profundidad de la interdependencia entre el Reino Unido y la UE
significa -el 43% de las exportaciones de servicios financieros fueron a
la UE y el 34% de las importaciones de servicios financieros provino de
la UE- es probable que haya un interés mutuo en alguna forma de cooperación permanente, a fin de mantener el acceso, armonizar la reglamentación, asegurar la estabilidad financiera y fomentar la apertura. (...)" (Marc fortuña, El blog salmán, 12/02/20)
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