4.10.23

La guerra en Ucrania es un enorme robo donde todos, desde el propio Zelenski (que según la prensa estadounidense ha comprado otra lujosísima villa en un lugar exclusivo en el Mar Rojo) hasta los altos cargos del gobierno (destituidos por múltiples casos de corrupción) están amasando enormes fortunas... Nadie ha dado cuenta de en qué se gasta el dinero de la UE. Al no existir controles parte o la totalidad de dinero ha acabado en cuentas de paraísos fiscales... el FMI también ha suspendido las auditorías y requisitos de control habituales de los 115.000 millones prestados a Kiev

 "(...)  El gran negocio

La guerra en Ucrania es un enorme robo donde todos, desde el propio Zelenski (que según la prensa estadounidense ha comprado otra lujosísima villa en un lugar exclusivo en el Mar Rojo) hasta los altos cargos del gobierno (destituidos por múltiples casos de corrupción) están amasando enormes fortunas. A la llamada de este saqueo han acudido bancos y entidades financieras occidentales que han encontrado un nuevo nicho para su enriquecimiento.

 El periodista de investigación John Hermer ha señalado un hecho sumamente extraño: el Fondo Monetario Internacional ha prestado ciento quince mil millones de dólares al gobierno de Zelensky suspendiendo al mismo tiempo las auditorías y requisitos de control habituales. Tampoco la UE o el Parlamento Europeo están controlando los flujos financieros de ayuda a Kiev. Periódicamente el Fondo para la Paz dependiente de la UE envía paquetes de ayuda financiera. Nadie ha dado cuenta de en qué se gasta el dinero de la UE. Al no existir controles parte o la totalidad de dinero ha acabado en cuentas de paraísos fiscales.

 El 31 de marzo de 2023 el FMI concedió otros 15.600 millones de dólares en el marco de un nuevo acuerdo de servicio ampliado del fondo para Ucrania al margen del apoyo total de 115.000 millones que fue aprobado con anterioridad. La propia institución financiera afirma que no realizará las inspecciones de supervisión “in situ” antes de finales del 2024 y sólo si “las condiciones lo permiten…” Los documentos del Fondo Monetario Internacional respecto a la deuda ucraniana son un conjunto de buenas intenciones. No se penalizará al ejecutivo de Kiev si las promesas no se cumplieran. 

Funcionarios de este organismo como la primera subdirectora gerente del Fondo Monetario Gita Geopinath, admiten abiertamente que “los riesgos para el acuerdo del SAF son excepcionalmente altos”. En el propio Congreso de los Estados Unidos, por otra parte, hay muy pocas voces que apoyen una auditoría de cuentas y que se cuestione realmente el destino del dinero de los contribuyentes. Es una obviedad decir que muchos de los representantes políticos deben sus campañas electorales a los grupos de poder interesados en mantener viva la crisis ucraniana.

Las finanzas de la guerra en Ucrania se asemejan a un esquema Ponzi (una estafa piramidal) donde ni el Congreso de los Estados Unidos, ni el Fondo Monetario Internacional ni la Unión Europea son capaces de señalar quién ha recibido el dinero. Tampoco les interesa. El sistema bancario ucraniano está en quiebra puesto que las tasas de interés de los créditos occidentales son del 25%. 

Pero además, para mantener la ficción económica y poder venderlos o privatizarlos, los activos del país son garantizados con más dinero del propio FMI, creando una situación de fallida de “facto”. En palabras del periodista norteamericano, no es muy aventurado afirmar que los principales responsables de la toma de decisiones sobre ese dinero (Joe Biden, Jake Sullivan, Antony Blinken, Victoria Nuland, Josep Borrell, Annalena Baerbock, Olaf Schulz, los altos funcionarios del FMI y otros agentes clave del imperio estadounidense) podrían estar entre los grandes beneficiarios de este latrocinio.

Mientras se pueda mantener este negocio a corto plazo, la guerra tiene visos de mantenerse hasta el último ucraniano vivo. (...)                       (Eduardo Luque , El Viejo Topo, 14/09/23)

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