"Cada día un nuevo ultraje de Washington, unos grandes, otros pequeños. La resolución de la ONU, en la que Estados Unidos se alineó con Rusia, China y Corea del Norte contra Europa, es probablemente la señal más clara hasta la fecha de la ruptura de la alianza transatlántica. Esto es mucho más importante que cualquier cosa que haya ocurrido en la Conferencia de Seguridad de Múnich, un lugar de ociosa pontificación. Pero a menudo son las señales más pequeñas las que resultan más reveladoras. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la UE, viajó a Washington para entrevistarse con Marco Rubio, que luego decidió que no quería verla.
También ayer, en respuesta a una pregunta, Trump anunció un arancel general sobre todos los productos procedentes de la UE del 25%, informándonos de que la UE se creó para joder a EE UU.
A las empresas que se enfrenten a esos aranceles les convendrá, en su mayoría, deslocalizar la producción a Estados Unidos. Los economistas siguen menospreciando las políticas comerciales de Trump. Deberíamos recordar que el mayor peligro no es su fracaso, sino su éxito. La decisión de Apple de invertir 500.000 millones de dólares en Estados Unidos quizá debería ser una señal de advertencia. Con aranceles de importación del 25%, no tendría sentido que las empresas farmacéuticas estadounidenses, en particular, produjeran en Europa. Y recuerden a los economistas especializados en comercio que predijeron que la subida del dólar compensaría los aranceles. El dólar ha bajado desde entonces, al igual que los tipos de interés estadounidenses. La mayoría de estos comentaristas no distinguen entre su deseo de ver fracasar las políticas de Trump, un deseo que es casi universal, y la realidad de las interacciones políticas altamente complejas.
Apenas pasa un día sin que los europeos hiperventilen sobre Trump. Algunos periódicos no cubren otra cosa estos días. Lo que Europa debería hacer, en cambio, es ignorar y centrar el debate en cómo hacer que nuestro propio modelo económico funcione en un mundo posglobalización, en el que ya no podemos descargar nuestros excedentes de producción en los mercados mundiales.
En cuanto a la defensa, deberíamos hablar del panorama general, no tanto de Ucrania. Los europeos no saben nada de guerras. Nuestro debate está dominado por personas de países pequeños sin ninguna capacidad militar. Tenemos un montón de señaladores de virtudes, gente con la bandera ucraniana al lado de nuestros nombres en las redes sociales, pero sin una comprensión clara de los sacrificios necesarios para poder librar guerras. El debate sobre el freno de la deuda en Alemania es bastante simbólico en este sentido. Más gasto militar está bien, siempre que no nos suponga un inconveniente.
Otro aspecto importante de estas discusiones son las oportunidades estratégicas. Por ejemplo, ya no tendríamos que seguir la política estadounidense respecto a China. La prohibición de Huawei ha supuesto un duro golpe para el desarrollo de las redes de telefonía móvil en Europa. China ha empezado a desarrollar la 6G, la tecnología con mayor impacto en las redes de datos de la industria. Es un buen momento para pensar en el futuro. Pero para eso necesitamos salir del modo reactivo. Trump es muy bueno manteniéndonos ahí."
No hay comentarios:
Publicar un comentario