"La palabra pobreza no sienta bien a los responsables políticos en
España. En un país donde abundan los nuevos ricos, especialmente los que
han vivido cerca del poder institucional en los últimos años, pero
también entre los que se beneficiaron de la burbuja inmobiliaria, las
pruebas de pobreza ahuyentan el turismo y la inversión extranjera.
(...) el umbral de pobreza para hogares formados por una persona se situó en
8.114€ y 17.040€ para hogar tipo de dos adultos y dos hijos de 14 años.
En ambos casos, el umbral se ha venido reduciendo en los últimos años,
desde 2009, fruto del descenso intenso de ingresos medios, aunque si se
analizase por percentiles de renta, se vería que el efecto es
manifiestamente más intenso en los percentiles bajos de renta, que en
los altos.
Una de las características de esta crisis, como otras en el
pasado, es que favorecen de forma nítida a los percentiles de renta más
alta, gracias al fraude fiscal, y la ausencia de políticas
redistributivas, tan odiadas y denostadas por la nueva casta de economistas libertarios. (...)
Con todos estos efectos estadísticos que amortiguan y esconden una
realidad infinitamente peor que la que transmiten los números, la
población por debajo del umbral de la pobreza se ha situado en el 20,4%
de la población residente en 2013.
Destaca la cifra de menores de 16
años que alcanza el 26,7%, cifra escandalosa, salvo para el Gobierno
actual que se empeña día tras día en desprestigiar las cifras de
Caritas, muy similares a las del INE, lo que genera un hastío ciudadano
que se ha visto reflejado en las últimas elecciones municipales y
autonómicas. (...)
Lo que no reflejan bien estas cifras, es la llamada pobreza vergonzante, es decir aquellos mayores que por vergüenza no acuden a los servicios sociales,
como es el caso del Distrito de Salamanca en Madrid.
Aquí pude
comprobar cómo hay mayores que cierran las persianas y apenas bajan a la
calle en agosto para que los vecinos crean que se han ido de
vacaciones, que no pueden hacer las tres comidas al día por falta de
liquidez, a pesar de contar con un piso que teóricamente tiene un valor
elevado. También aquí existe pobreza energética, no pueden encender la
calefacción. (...)
Esta realidad escapa al control estadístico y empeora la situación real
de la pobreza en España, lo que sin duda ensombrecerá la propaganda de
la arcadia neoliberal y libertaria que algunos se empeñan en incorporar
al acervo cultural y económico español. Con todo, y a pesar de
las deficiencias estadísticas, el 17% de los hogares en España no llega a
fin de mes, un 3,4% más que el año anterior.
Con las
perspectivas de incremento de salarios de los ocupados, y los salarios
de entrada de los nuevos ocupados, es más que probable que este
porcentaje se eleve y mantenga su tendencia a medio plazo. En este
punto, la arcadia feliz nos bombardea diciendo que un empleo mal pagado
es mejor que un no empleo, con el señuelo que esto es solo coyuntural y
que en breve los empresarios pagarán salarios dignos, aunque no haya
convenio colectivo, por solidaridad y buenismo.
En un entorno económico
sin crecimiento de la productividad, como es el caso, ¿qué incentivos tienen las empresas para pagar mayores salarios?
Por tanto, esta estructura de empleo y salarios ha llegado para
quedarse. El resto de indicadores, el porcentaje de hogares que no va de
vacaciones o que retrasa pagos básicos, también distorsionado y
adulterado, no es más una señal más de la probabilidad, cada más grande,
de quiebras individuales, incluso en hogares y personas con empleo.
Esos empleos que engordan las estadísticas de paro registrado y
afiliación, y que curiosamente no vienen acompañados de nivel salarial y
contribución a la Seguridad Social. (...)
En resumen, la pobreza real existe, aunque a veces no se manifieste.
Avanza inexorablemente y no se mitiga tanto con el empleo basura, o con
la tenencia de vivienda pagada. La cantidad de niños y adolescentes
pobres ya debería ser una señal de que algo se está haciendo mal, y no
dejarlo todo al fatalismo darwinista que algunos defienden.
Si la
pobreza es irremediable, y no ponemos solución, habremos fracasado como
país y como sociedad. En un contexto de desempleo estructural a partir
de los 45 años, donde el número d hogares sin ingresos supera el 1,2
millones, despreciar una fórmula de renta básica es simplemente no
entender nada de la dinámica económica y social." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 31/05/2015)
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