8.6.15

La tijera asesina de Rajoy: la de los recortes sociales y del aumento de la presión fiscal real sobre la mayoría de la población

"(...) Quizá la pobreza extrema y el hambre se están reduciendo en algunas regiones del mundo; pero simultáneamente está emergiendo en muchos lugares una nueva multitud de desheredados: jóvenes sin perspectivas, parados para toda la vida, personas mayores desprovistas de redes de protección social…, lo que supone un sufrimiento personal y un despilfarro de talento que tienen su origen en una pésima asignación de recursos y en unos mecanismos de redistribución fiscal cada vez más regresivos. (...)

No es fácil resumir en pocas palabras qué está fallando. Parece que se ha quebrado la base sobre la que se sustentaba el acuerdo social, económico y político que hizo posible el estilo de desarrollo de los países de mayores niveles de renta. Y parece que esa quiebra se ha hecho más profunda con la crisis actual y con las políticas aplicadas para afrontarla. (...)

Y esa quiebra se ha agravado con las políticas de “austeridad exagerada y mal entendida” aplicadas desde que la crisis financiera infectó todos los ámbitos de nuestra vida, condicionando las decisiones políticas, el funcionamiento de las economías, las relaciones sociales, las actividades culturales y, por supuesto, los debates sobre cómo entender y afrontar la situación actual.  (...)

Es decir, “la tijera asesina” de los recortes sociales y del aumento de la presión fiscal real sobre la mayoría de la población. Una hoja de la tijera contribuye a aumentar la desigualdad, porque incrementa las disparidades sociales. 

La otra hoja de la tijera también hace lo mismo, porque grava fiscalmente con más ahínco las rentas del trabajo, mientras deja más permisibilidad —o “más libertad”, como diría Esperanza Aguirre— a los más ricos. Ellos sí son libres de elegir dónde y cómo esconder sus ingresos, o llevárselos a paraísos no siempre tan lejanos como podría parecer.

No está claro cómo podrán recomponerse los compromisos que han permitido el funcionamiento actual de los sistemas económicos de los países más desarrollados.  (...)

Se puede pedir austeridad a la población, pero es ilegítimo hacerlo si los recursos “ahorrados” solo ayudan a recomponer las cuentas de resultados de las entidades financieras. Y es indigno esgrimir la doble tijera de la austeridad para dejar más libertad a los ricos, y también “más libertad” para que los pobres sean cada vez más pobres.
Si no lo remediamos, nos robarán incluso el lenguaje (...)"           (José Antonio Nieto, Econonuestra, Público, 30/05/2015)

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