"(...) la peor derivada para el futuro de la UE parece cada vez más
probable: la salida de Grecia de la eurozona y de Reino Unido de la UE y
un resultado de las elecciones en España que se parezca al de Grecia.
En caso de que se produjera esa tremenda tormenta, la propia
existencia de la UE se pondría en duda. Todas las fuerzas euroescépticas
y nacionalistas de los Estados miembros se esforzarían por lograr que
la retirada de sus países respectivos de la UE fuera la cuestión
fundamental del debate político interior y de las campañas electorales.
Dicho de otro modo, casi 60 años de integración europea podrían echarse a
perder.
Europa no tiene por qué seguir necesariamente esa vía. Y que las
salidas combinadas de Grecia y de Reino Unido son probablemente el mayor
peligro que Europa ha afrontado desde el fin de la guerra fría. (...)
Para impedir que la UE se desmiembre, hará falta sobre todo una
solución estratégica para la crisis griega. Grecia necesita dinero y
realizar reformas rápidamente y dentro de la eurozona.
Atenas, Bruselas e
incluso Berlín no pueden aceptar a Grecia como un Estado y una economía
fallidos. La continua partida de póquer entre el Gobierno de Grecia y
la troika perjudica a todas las partes interesadas… y a Europa más que a
ninguna. Solo puede acabar con un nuevo rescate de Grecia o con un
desastre para la Unión.
Si se evitara la salida de Grecia (lo que debería ser la máxima
prioridad de la UE), la amenaza representada por la salida de Reino
Unido sería ya mucho menos intimidante, ya que en ese caso los riesgos
se reparten de manera mucho más uniforme.
En realidad, los riesgos son
mayores para el primer ministro británico, David Cameron, porque resulta
casi seguro que Escocia no aceptaría esa salida, con lo que correría
peligro el futuro de Reino Unido. (...)" (
Joschka Fischer
, El País, 3 JUN 2015)
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