30.4.19

El Podemos de los círculos se ha convertido en el Podemos de Pablo Iglesias y su grupo... se consuelan del descalabro porque han consolidado un grupo de votantes fieles... tenemos otra Izquierda Unida

"(...) UP queda en la tabla en posiciones ni-fu-ni-fa. Han perdido 30 diputados. Parece mucho. Lo es. 

Pero no tanto. El resultado es el sello de que un grupo consolidado de votantes no volverá al PSOE, y de que otro grupo llamativo de votantes votará a UP, y no al PSOE, en otro momento peli de zombies. 

Es quizás, y a escala, más llamativo el descalabro de Comuns, en Cat. De primera fuerza en las anteriores dos elecciones generales, ha pasado a ser la tercera, y con tan solo 7 diputados. 

Quizás es un indicio de que las nuevas izquierdas no son percibidas como operativas cuando toman sus decisiones en pequeño comité –central–, y de que la gestión de la cosa Procés no fue muy elaborada y, léxica y estéticamente, muy próxima a la de la derecha Cat. (...)

Por azares de la vida, el PSOE de Sánchez no es el que podría haber sido el de Díaz. Su votante, al menos, no es el mismo. Ha estado en las plazas, o ha tenido un hijo en las plazas. Hoy, el votante del PSOE, en Ferraz, ha gritado “Rivera no”, y “Sí se puede”.

 Es un votante cercano al de UP. Son dos votantes que se hablan, en una sociedad sobre la que pesa presión para que no se hable. Pueden provocar el diálogo sobre temas que el sistema mediático y el sistema político español consideran indialogables. Regulación del alquiler, regulación de lo regulado, como la energía  (...)

Vaya, salen los chicos y chicas de UP. Ocupan el escenario en modo tuna. Parecen contentos. Deben estarlo. Han salvado los muebles y una posibilidad de incidencia determinante en la política institucional. Habla Pablo Iglesias.

 Habla como un líder normal, es decir, que puede o no entrar en un Gobierno. Sinopsis. Que ha llamado a Sánchez. Que lo de perder tanto diputado merece una autocrítica, y que tendrá que ver con la imagen de su situación interna."                  (Guillem Martínez, CTXT, 29/04/19)


"La suma de los errores propios y la fuerza del voto útil a favor del PSOE en el bloque de la izquierda han castigado duramente a Unidas Podemos

De no ser porque puede sumar con otras fuerzas una posible mayoría de Gobierno de izquierda encabezada por Pedro Sánchez, el resultado sería catastrófico.

 Unidas Podemos y lo que queda de sus confluencias han caído de la tercera a la cuarta posición, pero este retroceso no es solo importante en términos cuantitativos sino también cualitativos. Ha perdido casi 1,4 millones de votos y 31 diputados, lo que cambia por completo sus perspectivas políticas.

En las legislativas de 2016, Unidos Podemos luchaba por dar el sorpasso al PSOE y, de hecho, logró reducir de forma muy significativa la distancia entre los dos partidos: con 71 diputados, le pisaba los talones al socialismo, que solo tenía 85. Pero los poco más de dos años transcurridos han sido letales.

Esas expectativas se han desvanecido. Aunque Iglesias ya había desistido de la pretensión de adelantar a los socialistas y planteó una campaña humilde y realista, asumiendo su papel secundario en una posible mayoría de izquierdas, lo que seguramente no esperaba es que el voto útil catapultara al partido de Pedro Sánchez hasta triplicarle en escaños.

 Agrava los efectos de la caída electoral el hecho de que el PSOE pueda formar una mayoría alternativa con Ciudadanos, lo que reduce el valor de cambio de los votos de Podemos en una posible investidura.

Al quedarse por debajo del 15% de los votos, Unidas Podemos ha vuelto a sufrir en sus carnes la penalización de un sistema electoral que castiga a las fuerzas de ámbito nacional con menor representación en las circunscripciones poco pobladas. Es la misma penalización que sufrió durante años Izquierda Unida.  (...)

Especialmente significativa es la caída en el País Vasco y Cataluña, donde en las pasadas elecciones fue primera fuerza política. En Comú Podem ha perdido en Cataluña más de 250.000 votos en favor tanto del PSC como de ERC, y ha pasado de ser la primera fuerza política con 12 diputados y el 24,5% de los votos, a la tercera, con siete diputados.  (...)

Podemos acudió a las pasadas elecciones fortalecido por un proceso de confluencia política que le permitió sumar fuerzas diversas en diferentes territorios. Pero esa suma se ha revelado muy frágil. Desde las elecciones ha ido perdiendo activos y las divisiones internas no solo han destrozado la imagen pública del partido sino que le ha desangrado de energía política.

La pésima gestión de la crisis desencadenada por la alianza de Íñigo Errejón con la alcaldesa Manuela Carmena en Madrid ha sido la puntilla de una deriva que ha defraudado a muchos votantes. Hay pocas cosas que desagraden más al electorado que las peleas internas, especialmente cuando las motivaciones están poco claras y se intuyen problemas de personalismo.

Con todo, los 42 diputados obtenidos son un suelo suficientemente sólido como para encarar la próxima legislatura como una oportunidad para subsanar los problemas endémicos que ha demostrado tener este espacio político, el de la falta de cohesión interna y la articulación de una estructura organizativa y participativa que le permita una implantación territorial más homogénea.

Pese a que en su disputa con Íñigo Errejón por la orientación ideológica del partido ganó Pablo Iglesias, en la práctica ha acabado aplicando buena parte de los planteamientos de su adversario. Si lo hubiera hecho sin divisiones internas, tal vez no hubiera pagado un precio tan alto."             (Milagros Pérez Oliva, El País, 29/04/19)

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