"La reciente reunión del FMI y el Banco Mundial en Washington ha puesto
de manifiesto una vez más que la economía mundial se está desacelerando y
la perspectiva de una recesión es mucho más probable. (...)
Y ha ofrecido un perspicaz pronóstico: “Si
los riesgos de una desaceleración no se materializan y la política de
apoyo puesta en marcha es eficaz, el crecimiento global debería
recuperarse. Sin embargo, si cualquiera de los principales riesgos se
materializa, entonces las esperadas recuperaciones de las economías
estresadas, de las economías dependientes de las exportaciones y de las
economías altamente endeudadas pueden descarrilar”.
Así que, por un lado o por el otro ....
Junto a la perspectiva del FMI, la Brookings
Institution, privada, hizo público también su análisis sobre la
situación de la economía mundial, concluyendo de su índice de seguimiento de la actividad económica que el mundo ha entrado en una “desaceleración sincronizada” que puede ser difícil revertir. (...)
Brookings no cree que sea inminente una recesión, pero “todos los sectores de la economía mundial estaban perdiendo impulso”. Si
bien no estamos en una recesión global aún, es evidente a partir de los
últimos datos de las principales economías que aún estamos en la Larga
Depresión, como he definido este período desde el año 2009.
Frances Coppola, la economista heterodoxa, también ha escrito que el capitalismo está bloqueado en una larga depresión y hace una serie de puntualizaciones similares a las mías sobre sus consecuencias. Pero en cuanto a las causas, Coppola, como otros keynesianos, se aferra a la idea de un 'estancamiento secular',a saber, que la depresión se debe a una falta crónica ”de demanda ''.
Los lectores habituales de mis artículos saben que no
considero que esta sea una explicación adecuada de las crisis y
depresiones. En una economía con fines de lucro, es la rentabilidad del
capital lo que importa.
Y el nuevo Informe de Estabilidad Global del FMI ofrece más apoyo a mi interpretación causal de la larga depresión. Confirmando lo que he demostrado empíricamente antes, el
FMI considera que la rentabilidad empresarial (medida por las ganancias
corporativas en relación con el balance de activos) en las principales
economías no ha recuperado los niveles de 2008. De hecho, la
rentabilidad del capital está muy por debajo de los niveles de finales
de 1990.
Esta larga depresión tiene características similares a
la depresión de finales del siglo XIX y la Gran Depresión de la década
de 1930. La primera fue superada por una serie de crisis, que
finalmente hicieron aumentar la rentabilidad y la segunda mediante una
guerra mundial. Creo que la actual depresión tendrá una evolución más
parecida a la del siglo XIX.
La baja rentabilidad explica sobre todo por qué la
inversión empresarial ha sido tan débil desde 2009. Los beneficios
obtenidos han sido destinados a la especulación financiera: para
fusiones y adquisiciones, la recompra de acciones y el pago de
dividendos. También ha habido acumulación de dinero en efectivo. Todo
ello porque la rentabilidad de la inversión productiva sigue siendo
históricamente baja. (...)
El otro factor clave en la larga depresión ha sido el aumento de la
deuda, especialmente de la deuda empresarial. Ante la baja rentabilidad,
las empresas han acumulado más deuda para financiar proyectos o
especular.
Las grandes empresas como Apple o Microsoft pueden hacerlo
porque tienen reservas de efectivo en las que apoyarse si algo va
mal; las empresas más pequeñas sólo pueden aguantar esta espiral de la
deuda porque las tasas de interés se mantienen en mínimos históricos y,
por lo tanto, el servicio de la deuda sigue siendo viable - siempre y
cuando no haya una disminución de las ventas y ganancias. (...)
Cada crisis tiene un disparador diferente o causa próxima. La recesión
internacional de 1974-5 fue provocada por un fuerte aumento de los
precios del petróleo y el abandono de los EE.UU. del patrón
dólar-oro.
La crisis de 1980-1982 fue provocada por una burbuja
inmobiliaria en Europa y una crisis industrial en las principales
economías. La recesión de 1990-2 fue provocada por los precios del
petróleo y la guerra de Irak. La leve recesión de 2001 fue el resultado
de la explosión de la burbuja dot.com.
Y la Gran Recesión se inició con
el colapso de la burbuja inmobiliaria en los EE.UU. y la consiguiente
restricción del crédito provocada por la diversificación internacional
de los derivados de crédito.
Pero detrás de cada una de estas crisis se
encuentra el movimiento a la baja en la rentabilidad del capital
productivo y, finalmente, una desaceleración o disminución de la masa de
ganancias. (El nexo de inversión y lucro).
Esta vez creo que el detonante será la deuda empresarial, ya
que las empresas consiguen acumular un exceso de créditos baratos y
cuando los beneficios caen y el coste de los interés sube, se convierten
en insolvente.
Como ha dicho la economista jefe del FMI: el capitalismo está en un momento delicado." (Michael Roberts, blog, en Sin Permiso, 19/04/19)
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