"(...) Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio
Climático de la ONU aún estamos a tiempo de evitar la catástrofe si se
toman medidas firmes antes de 2030.
¿Es posible financiar las inversiones necesarias para salvar el medio ambiente? El economista belga Paul de Grauwe recuerda que el Banco Central Europeo
(BCE) ha creado 2,6 billones de euros de dinero nuevo desde 2015 en el
programa de flexibilidad cuantitativa, para sostener la economía
europea.
Este dinero se ha dedicado a la compra de deuda pública y
privada, entre la que figura la adquisición de obligaciones de empresas.
En su opinión “es perfectamente posible para el BCE usar este
instrumento de creación de dinero para inversiones medioambientales sin
poner en peligro la estabilidad de los precios”. (...)
La realidad es que la política de compras del BCE
no tan sólo no se ha canalizado hacia las inversiones sostenibles sino
que ha financiado las energías contaminantes. Un estudio del Institut
Veblen y Positive Money Europa, señala que un 63% de las adquisiciones
del BCE en el programa de compras de obligaciones de empresas “han
financiado los sectores económicos más emisores de gases de efecto
invernadero”.
Por el contrario, las actividades que contribuyen a
reducir las emisiones contaminantes como las obligaciones verdes y los
transportes ferroviarios representan sólo un 7% de las compras.
El estudio señala que en las compras han participado
seis bancos centrales (Francia, España, Italia, Alemania, Bélgica y
Finlandia). Y precisa que “las carteras del Banco de Italia y del Banco
de España presentan las partes más elevadas de energías fósiles (40% y
30% respectivamente)”. (...)" (Andreu Missé, El País, 12/05/19)
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