Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
21.5.19
Errejón quiere reconstruir la clase media... El contrato social se ha quebrado pero la gente no lo entiende porque tiene conciencia de que ha cumplido y no se le corresponde... lo importante no es asaltar los cielos sino el mientras tanto. De lo contrario, no pasas de profeta...la izquierda debe defender de manera apasionada la patria... y la familia. Todas esas palabras describen un proyecto de vida digno. A la izquierda le ha faltado pasión para hacerlas suyas...
"Íñigo Errejón
es coqueto, alto y bien plantado. Se mete la camisa por el pantalón
para la foto, se atusa el pelo pincho y aparta su cazadora de James Dean
para lucir más blanco. Es un líder en pos de un estilo abierto hacia
sus mayores, como demuestra el tándem que forma en la lista de Más
Madrid junto a Manuela Carmena.
Viene, dice, a reconstruir la clase media y para eso se fía del
expresidente uruguayo Pepe Mujica. De él aprendió que lo importante en
política no es asaltar los cielos, como reivindicó en su día junto a
Pablo Iglesias en Podemos, sino el mientras tanto. De lo contrario, cree
Errejón, no pasas de profeta.
P. ¿Se ha comprado ya corbata por si le hacen presidente de la Comunidad?
R. Tengo un par. No
me la puse ni cuando tuve que defender la tesis. Sólo dos veces en mi
vida: en un funeral y cuando di una conferencia en Cambridge. Pero no
era mía, me la prestaron.
P. Corbata o no, desde Podemos marcaron un estilo desenfadado para decir cosas serias.
R. No hay que
disfrazarse para hacer política. Hay que tener respeto a las formas y a
las instituciones. ¿Por qué? Porque quien más necesita las instituciones
es la gente humilde. Es un lujo aristocrático despreciarlas. Están
hechas para proteger al más débil frente a la ley del más fuerte.
P. Se le vio tenso en la fiesta del Dos de Mayo cuando le sentaron junto a Rocío Monasterio, de Vox. ¿Hablaron?
R. Sí, ese día, los
de protocolo sí que se habían tomado dos cervezas. Nos saludamos: hola,
qué tal. La que vino muy maja fue Esperanza Aguirre, que es como una
aristócrata punk. Creo que no debemos impostar, al fin y al cabo, Vox es
una escisión del PP. Unos niños bien que creen que lo más urgente en
este país es llevar pistola y no hacer hospitales, escuelas o
guarderías.
P. ¿Qué le pareció cómo votó España el 28 de abril?
R. No lo hizo mal.
Demostró que sabe distinguir entre quienes meten ruido y el sentido
común. Que no queremos volver a esa España en blanco y negro y que
estamos orgullosos del país que tenemos: libre, tolerante, solidario. A
mí me gusta la España de hoy.
P. Usted reivindicó
el término patriotismo. ¿Es lenta y mojigata la izquierda al entrar en
esos terrenos? ¿Puede pecar de complejo ahí el progresismo?
R. A mí me gusta
hacerlo. A la derecha hay que advertirle que deje de patrimonializar el
país. Y a la izquierda que defender de manera apasionada la patria es
apostar por una idea de vida en común. Cuando algunos me gritan en la
calle: ¡Viva España!, como si fuera un insulto, yo les respondo que
claro, ¡Viva!, Yo, ¿qué soy?, ¿noruego? La diferencia es que en mi idea
de España caben ellos pero en la suya no quepo yo.
P. Desde el principio usted ha incidido en una puesta a punto del lenguaje para la izquierda. ¿Lo hizo conscientemente?
R. Claro. Soy
perfeccionista en eso. Aparte de patria, cojamos familia. ¿Cómo le vamos
a regalar ese término a Díaz Ayuso si propone derechos para los no
nacidos pero una vez están en el mundo, ni escuelas infantiles, ni
ayudas, ni…?
¿Por qué no tienen más familia los jóvenes? Porque no
pueden pagar el alquiler, porque la brecha salarial afecta a las
mujeres… Orden: ¡pero si esta gente ha instaurado el Chicago años veinte
con Gürtel y la Púnica! Libertad: uno no puede ser libre si le echan
del trabajo. Todas esas palabras describen un proyecto de vida digno. A
la izquierda le ha faltado pasión para hacerlas suyas.
P. ¿Qué habría que reconstruir tras más de 20 años de derechas en Madrid?
R. La clase media.
Se ha roto y es un fracaso. Vivimos una época de ansiedad, un presente
frenético y eso implica momentos inquietantes. El contrato social se ha
quebrado pero la gente no lo entiende porque tiene conciencia de que ha
cumplido y no se le corresponde. El sálvese quien pueda impide hacer
planes.
Nos hemos convertido en una especie de topos desesperados y
quien instaló esa cultura aquí tiene un nombre: Esperanza Aguirre, que
desguazó esta comunidad para dársela a sus amigos. Nos llamaban
antisistema a quienes veníamos con voluntad de reconstruir.
P. Hay que verles ahora, lo formales que se han vuelto.
R. ¿Sí? Yo sigo igual, eh.
P. Hay una época en
su vida, cuando se va a California a estudiar con John A. Agnew en que
cambia mucho. ¿Se le caen telarañas de la cabeza?
R. Yo ahí estudio
mucho. Llego con 22 añitos. Discuto con mucha gente y es una de las
experiencias que más me cambió. Los compromisos morales siguen igual,
pero aprendí, y esto a lo mejor no suena bien en política, a introducir
la duda. Hay gente que cree que todo hay que tenerlo claro.
Pero debemos
reivindicar algo en lo que el feminismo nos puede ayudar como el
derecho a ser frágiles, a dudar, a que un político llegue a un acuerdo y
diga: he cedido. Muchas veces el coraje tiene que ver con la templanza,
algo que Manuela Carmena personifica muy bien. No ver la política con
enemigos, sino con adversarios.
P. Pablo Iglesias y usted ahora, ¿son enemigos o adversarios?
R. Ninguna de las
dos cosas. Yo a Pablo le sigo teniendo mucho cariño y le voy a tener
siempre mucho respeto. Aunque nuestras diferencias políticas e
ideológicas afectan a las personales y guardamos distancia.
P. ¿Cuánta responsabilidad tendrán esas diferencias personales si el bloque de izquierdas no llega a gobernar?
R. La encuesta del
CIS dice que en la medida en que se han abierto más opciones, existe
mayor movilización del voto: un 52% para la izquierda. Un incremento
respecto a las generales y ese incremento es Mas Madrid.
Un mayor número
de opciones mueve la abstención. Luego nos tenemos que poner de
acuerdo. Pero esa ha sido mi seña de identidad. Esa mayoría en las urnas
se reconstruirá después porque hay cosas que quedan por encima de
nuestras diferencias. Las siglas van y vienen. En política, la confianza
se deriva de tres cosas: una, la coherencia. Otra, empatía. Y por
último, eficacia.
Lo revolucionario no son las proclamas, ni asaltar los
cielos, sino que al día siguiente haya orden, se recoja la basura,
funcione la luz. Lo que Pepe Mujica, el político uruguayo llama el
mientras tanto. Si tú prometes el paraíso pero no cambias el mientras
tanto por el camino, no pasas de profeta. (...)" (Entrevista a Ïñigo Errejón, Jesús Ruiz Mantilla, El País, 19/05/19)
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