13.2.20

La supervivencia en el tiempo del Estado del bienestar significa luchar contra el cambio climático porque es también una lucha contra la desigualdad, la pobreza y por la soberanía alimentaria... que además nos trae la oportunidad de un cambio de modelo productivo y de consumo mucho más sostenible

"Las propuestas de reforma del Estado del bienestar son casi tan antiguas como la existencia del propio Estado del bienestar. (...)

Ahora bien, si bien el Estado del bienestar no se ha desmantelado -como proponía, desde finales de los años setenta, el pensamiento neoliberal y la Economía de la Oferta-, ni ha llegado a una crisis fiscal irresoluble como vaticinaban los autores marxistas, sí que, en los últimos años, está sufriendo una permanente reestructuración. (...)

¿La supervivencia en el tiempo del Estado del bienestar significa que no son necesarias reformas? Evidentemente, la respuesta debería ser negativa. (...) ¿Y por qué creemos que hacen falta reformas? (...)

Creemos que hay que hacer un esfuerzo de innovación social creativa que nos permita adaptar institucionalmente el Estado del bienestar a esta nueva realidad del siglo XXI. Pero esa revisión no debe pasar por su disminución, sino por todo lo contrario: por su universalización y profundización con fórmulas innovadoras, creativas y eficientes. ¿En qué puede estar basada esta nueva arquitectura del Estado del bienestar en el siglo XXI? (...)

En este contexto de permanente reconfiguración del Estado del bienestar, algunos autores y analistas han repensado las líneas estratégicas de este “nuevo Estado del bienestar”. Su estructura institucional ha recibido diferentes denominaciones: “Estado de inversión social”, “Estado social activo”, “Estado social inversor”, “Tercera Vía” o, a veces y de manera simplificada, “Sociedad del bienestar”. Otros autores hablan de “Estado Dinamizador” con un nuevo “pilar de emancipación” (Mulas-Granados, C., 2010 : 60). En él se incluirían las respuestas a estas nuevas situaciones de vulnerabilidad y riesgos que el nuevo Estado del bienestar debería atender: familias monoparentales, la emancipación de los jóvenes, los problemas de integración laboral en la madurez (55 a 64 años), los parados de larga duración y en riesgo de exclusión, etc. 

En esta misma línea Aigenger y Leoni (2010 : 82) señalan tres piedras angulares de una estrategia de éxito: 

1) flexibilidad gestionada y equilibrada; 

2) prudencia fiscal más calidad del presupuesto y 

3) inversión a futuro (investigación, educación, formación continua, tecnologías en TIC, biotecnología, etc.).

¿Y cualés podrían ser esas nuevas acciones estratégicas del Estado del bienestar en el futuro? Siguiendo a autores como Esping-Andersen y Palier (2010), Esping-Andersen, Gallie, Hamerijck y Myles (2002) y Liddle y Latham (2010), algunas líneas estratégicas podrían ser las siguientes:
  1. mayor inversión social en la infancia para romper la herencia social y la transmisión intergeneracional de la pobreza;
  2. fomento de la inversión en capital humano en todo el ciclo vital (educación continua para la economía del conocimiento e incremento de la formación y el reciclaje profesional);
  3. mercados laborales flexiseguros para todos;
  4. flexibilización del ciclo de vida (la jubilación retrasada y flexible, nuevas combinaciones entre ocio y trabajo, etc.) y
  5. aceptación de la inmigración y fomento de su integración a través de la participación.

(...) La mayoría de estos autores olvidan un nuevo riesgo social al que hay que hacer frente de manera urgente: el cambio climático. Este riesgo transciende el ámbito del Estado del bienestar y sería transversal al resto de las políticas económicas y sociales. Incluso transciende el ámbito tradicional de los Estados-nación. (...)

Los efectos del mismo, que son globales, han sido ampliamente descritos: aumento de la temperatura, disminución de recursos hídricos, pérdida de biodiversidad, deshielo, inundaciones, desertización, aumento de plagas, pérdida de cosechas…,etc. Las consecuencias sobre la economía, la producción de alimentos y salud de las personas son importantes y graves. (...)

Las medidas necesarias para hacer frente a estos desafíos requieren un cambio en el modelo productivo y de consumo que implique una reducción de los recursos utilizados para producir bienes de consumo y una disminución de los residuos generados, así como un sistema de cultivo basado en técnicas tradicionales que disminuya los impactos y facilitar el acceso a la tierra de las comunidades como medida  imprescindible para luchar contra la pobreza extrema. 

Luchar contra el cambio climático es también una lucha contra la desigualdad, la pobreza y por la soberanía alimentaria. En la misma lucha por el cambio climático se encuentra la oportunidad de un cambio de modelo productivo y de consumo mucho más sostenible y humano que el actual.

Desde la economía la respuesta que se da es armar un Green New Deal que aporte una fuerte inversión pública en nuevas infraestructuras que faciliten la necesaria transición energética hacia un modelo productivo más sostenible y eficiente energéticamente (Scott, 2013; Pollin, Chakraborty y Garrett-Peltier, 2015; The Green New Deal Group, 2018; Cömert, 2019; Rifkin, 2019).  Empieza a ser urgente esta solución si queremos salvar la supervivencia de la especie humana en el planeta. (...)"                   

(Carlos Ochando Claramunt. Departamento de Economía Aplicada (Universidad de Valencia). La paradoja de Kaldor, 03/12/19)

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