"La ONG de derechos humanos de la sociedad civil DAWN (Democracia para el Mundo Árabe Ahora) ha presentado un detallado escrito ante la Corte Penal Internacional de La Haya instando a que Joe Biden, Tony Blinken y Lloyd Austin sean acusados de crímenes de guerra por su profunda implicación en la comisión del genocidio en Gaza.
La presentación de 172 páginas argumenta que «el presidente Biden ha hecho una “contribución significativa” a la comisión de los crímenes israelíes al proporcionar a Israel ayuda militar masiva, en forma de fondos, armas, intercambio de inteligencia y participación activa en las operaciones militares de Israel fuera de la Franja de Gaza».
DAWN señala que Biden aumentó la ayuda militar a Israel en al menos un 381% en el año y cuarto posterior a los atentados del 7 de octubre.
Biden eludió al Congreso, que se supone que debe llevar a cabo una revisión de las ventas de armas al extranjero, vendiendo unilateralmente a Israel 250 millones de dólares en armas en diciembre de 2023. Esto permitió «transferir proyectiles de tanque de 120 mm y proyectiles de artillería de 155 mm», así como «aprobar y supervisar 100 FMS [Ventas Militares Extranjeras] a Israel desde octubre de 2023, cuya existencia sólo fue revelada gracias a “una reciente sesión informativa clasificada” en marzo de 2024 por funcionarios estadounidenses ante el Congreso».
DAWN señala: «Las mismas armas se utilizaron posteriormente en enero, febrero y mayo de 2024, cuando las fuerzas israelíes dispararon proyectiles de tanque de 120 mm en ataques en los que murieron, respectivamente, la niña de seis años Hind Rajab y dos paramédicos, dos personas resultaron muertas y otras seis heridas en una casa de huéspedes de Médicos Sin Fronteras, y se dispararon tres proyectiles de tanque contra una zona humanitaria».
La referencia a la niña Hind Rajab es conmovedora.
Hind Rajab era una niña palestina de cinco años de Gaza. Cuando su familia intentaba huir de los incesantes bombardeos en Tel al-Hawa, su vehículo fue alcanzado por un tanque israelí. Se trataba de un coche familiar, por lo que los disparos parecen haberse dirigido contra civiles, lo que constituye un crimen de guerra. Hind sobrevivió milagrosamente a la embestida inicial, pero fue abandonada en el automóvil empapado de sangre, entre los cuerpos sin vida de sus seres queridos. Entre lágrimas, imploró por teléfono a los equipos de emergencia que la rescataran. Médicos sin Fronteras obtuvo permiso para enviar una ambulancia a por ella, pero las tropas israelíes destruyeron el vehículo de rescate, dejando a Hind desangrándose a la vista de los cadáveres de sus padres. DAWN afirma que Joe Biden proporcionó las armas con las que los israelíes cometieron repetidamente tales atrocidades contra civiles.
En abril del año pasado, dicen, Biden firmó un proyecto de ley por el que se concedía a Israel 3.500 millones de dólares en ayuda militar, renunciando a la supervisión del Congreso de una forma que no se aplica a ningún otro país.
Biden también vetó repetidamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que exigían el fin de los ataques israelíes contra Gaza, permitiendo que la Franja quedara pulverizada en escombros y la muerte de decenas de miles de civiles inocentes.
Biden admitió que sabía que los israelíes estaban disparando indiscriminadamente sobre Gaza (un crimen de guerra) y, sin embargo, dijo que seguiría con ellos.
Eso le convierte en cómplice. DAWN señala que, según el Estatuto de Roma, «no es necesario que el cómplice comparta la intención específica de cometer los crímenes principales. El cómplice o encubridor sólo debe tener la intención de sus propias acciones siendo «consciente de [los] elementos esenciales» de estos crímenes».
En lo que respecta al terrible Secretario de Estado Antony Blinken, DAWN observa que «el Secretario de Estado debe evaluar la elegibilidad de las transferencias de armas a unidades de seguridad extranjeras en virtud de las Leyes Leahy. Como tal, debe garantizar que no se transfieren armas estadounidenses a unidades de seguridad extranjeras si hay información creíble que indique que han cometido graves violaciones de los derechos humanos, a menos que el gobierno receptor haya hecho rendir cuentas a los miembros de las fuerzas de seguridad responsables de las violaciones.»
Aunque Blinken fue testigo de cómo las fuerzas israelíes cometían claramente terribles violaciones de los derechos humanos, nunca permitió que se invocara la Ley Leahy contra Israel, lo que provocó varias dimisiones indignadas en el Departamento de Estado.
Desde que se aprobó la Ley Leahy a finales de la década de 1990, el Departamento de Estado ha cortado el suministro de armas estadounidenses a decenas de países. Pero Blinken se aseguró de que ni una sola unidad militar israelí se quedara sin armas estadounidenses por las atrocidades cometidas contra los palestinos.
Biden, Blinken y Austin tomaron el derecho internacional tal y como se desarrolló tras la II Guerra Mundial y lo tiraron al cubo de la basura. Estados Unidos había sido un defensor de los Convenios de Ginebra, pero con Biden se convirtieron en papel mojado.
Para que nadie piense que esta presentación es partidista, DAWN también insta a la CPI a investigar a Trump por imponer sanciones a los jueces de la CPI (una violación del Estatuto de Roma) y por su plan de limpieza étnica de los palestinos de Gaza, un grave crimen de guerra."
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