19.1.26

Trump quiere luchar contra los cárteles de la droga con "el uso de la fuerza letal para sustituir la fallida estrategia de las últimas décadas basada únicamente en la aplicación de la ley”... Pero no se puede derrotar a los cárteles con ataques militares. Para fabricar fentanilo, básicamente se necesita una tienda de campaña y 5 dólares en productos químicos para fabricar mil pastillas... en cuanto bombardeas una, aparece otra... Estados Unidos lleva 50 años librando una guerra contra las drogas. Pero hoy se cultiva más coca –y se procesa e importa más cocaína a Estados Unidos– que al comienzo del Plan Colombia... los cárteles siempre han estado compinchados con la proyección militarista de Estados Unidos. Todos sabemos que Estados Unidos colaboró estrechamente con fuerzas represivas del ejército implicadas en el cultivo y el crecimiento de la industria de la cocaína, ya fuera Pinochet en Chile o los coroneles de la cocaína en Bolivia o en Colombia... John Stockwell, un exagente de la CIA, dijo en su momento: “No hay ninguna operación importante en ninguna parte del mundo que haya llevado a cabo la CIA en la que no haya dejado tras de sí un gran cártel de la droga”. Se refería a Italia en 1947-48, cuando la CIA utilizó a Lucky Luciano para derrotar a los comunistas y le permitió, básicamente, establecer el comercio moderno de heroína procedente de Turquía... La idea de que, de alguna manera, un mayor militarismo va a acabar con los cárteles de la droga es una fantasía que lleva más de cincuenta años vigente. Pero es difícil conseguir que alguien en Estados Unidos se preocupe por estas cuestiones. La única forma de avanzar es empezar a tratar las drogas como un problema social, tal y como propusieron algunas importantes figuras del establishment latinoamericano durante la Administración de Obama. Pero la gente de Obama ni siquiera fingió morder el anzuelo. Porque eso implicaría abordar la demanda de drogas en Estados Unidos y perseguir a los bancos y al blanqueo de capitales. La misma desregulación del sector financiero que trajo consigo a Jeffrey Epstein nos trajo también a los cárteles (Greg Grandin)

 "La última Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos es un documento de 30 páginas (...)

 El documento también habla de: 

“Despliegues selectivos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de la fuerza letal para sustituir la fallida estrategia de las últimas décadas basada únicamente en la aplicación de la ley”. 

Así que no están yuxtaponiendo la aplicación de la ley con algún tipo de visión social de rehabilitación, no: ¡Están yuxtaponiendo la aplicación de la ley con un militarismo aún más duro! Pero no se puede derrotar a los cárteles con ataques militares. Para fabricar fentanilo, básicamente se necesita una tienda de campaña y 5 dólares en productos químicos para fabricar mil pastillas. Bombardear esas instalaciones es como bombardear los ultramarinos del Bronx: en cuanto bombardeas uno, aparece otro.

El hecho es que Estados Unidos lleva 50 años librando una guerra contra las drogas. Pero hoy se cultiva más coca –y se procesa e importa más cocaína a Estados Unidos– que al comienzo del Plan Colombia. En cierto modo, la situación es análoga a lo ocurrido en Afganistán, donde gastamos miles de millones de dólares en una guerra de dos décadas para derrocar a los talibanes, y terminamos reinstaurándolos en el poder. Lo mismo ocurre con los cárteles, que siempre han estado compinchados con la proyección militarista de Estados Unidos. Todos sabemos que Estados Unidos colaboró estrechamente con fuerzas represivas del ejército implicadas en el cultivo y el crecimiento de la industria de la cocaína, ya fuera Pinochet en Chile o los coroneles de la cocaína en Bolivia o en Colombia. Al mismo tiempo, ¡la DEA está dando a estos mismos actores millones de dólares para erradicar la cocaína! John Stockwell, un exagente de la CIA, dijo en su momento: “No hay ninguna operación importante en ninguna parte del mundo que haya llevado a cabo la CIA en la que no haya dejado tras de sí un gran cártel de la droga”. Se refería a Italia en 1947-48, cuando la CIA utilizó a Lucky Luciano para derrotar a los comunistas y le permitió, básicamente, establecer el comercio moderno de heroína procedente de Turquía y otros lugares de Oriente, que se procesaba en lugares como Sicilia y luego se exportaba a Europa y Estados Unidos. 

Algo similar ocurre con la migración procedente de Centroamérica, que se disparó después de que la región firmara acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. Todos los políticos ofrecen la misma fórmula: “Necesitamos un Plan Marshall, una Alianza para el Progreso, desarrollo empresarial”, etcétera. La idea es que, de alguna manera, al desarrollar estos países, detendremos la migración masiva. Pero lo cierto es que toda la ayuda al desarrollo de Estados Unidos se destina a construir la infraestructura de una mayor desposesión neoliberal. (...)" 

(Entrevista a Greg Grandin, Sebastiaan Faber / Álvaro Guzmán Bastida  , CTXT, 19/01/26)  

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