"La versión más común que aparece en los mayores medios de información en
España –cuyo sesgo conservador y/o neoliberal excluye cualquier versión
diferente y crítica que la que promueve la sabiduría convencional- es
que lo que está ocurriendo en las negociaciones de Grecia con los
acreedores para renegociar el pago de su deuda pública es el
estancamiento de tales negociaciones, que se atribuye a la incompetencia
y bisoñez del gobierno Syriza en Grecia, que aparece con toda claridad
en el comportamiento de su Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis
Varoufakis, al cual se le presenta como un payaso narcisista, bastante
pomposo y arrogante, que desconoce el arte de la diplomacia, y que ha
estado irritando a los otros Ministros de Economía y/o Finanzas del
Eurogrupo, dándoles lecciones de economía. (...)
Lo que Syriza pide es lo que el gobierno alemán pidió antes
Miremos primero qué ocurrió cuando el
Estado alemán estaba en una situación semejante a la que se encuentra el
Estado griego hoy. Al terminar la II Guerra Mundial, el Estado alemán
tenía una deuda pública enorme. Como perdedor de aquel conflicto, había
sumado a la deuda pública (con la que financió su armamento) los fondos
de recuperación por los daños causados a los vencedores.(...)
El perdón de la deuda alemana
(...) Bajo la dirección del Ministro de
Asuntos Exteriores del gobierno federal de EEUU, el Sr. James F. Byrnes,
los vencedores de la II Guerra Mundial permitieron que Alemania se
desarrollara sin cortapisas, ayudándola a que explotara su gran
potencial, poniendo como condición que además de abandonar cualquier
orientación bélica, se integrara de lleno en la Comunidad Europea.
Como
parte de esta cultura de ayuda y soporte, se le perdonó nada menos que
la mitad de toda su deuda pública, facilitándole, además, el pago de la
deuda restante, condicionando tal pago al crecimiento de la economía
alemana. Se reconocía así que, a no ser que la economía alemana
creciera, nunca podría pagar su deuda.
Como resultado de estas medidas,
Alemania no solo se recuperó, sino que hoy es el Estado que está
liderando la Eurozona. Y lo que, además de paradójico, es cruel, es que
el gobierno alemán (que, por cierto, nunca pagó a Grecia las
reparaciones debidas por su ocupación de aquel país, ocupación que, como
he indicado en otro artículo, fue particularmente dañina y brutal (ver
mi artículo “Los costes del nazismo alemán para Grecia y para España”,
Público, 24.05.15), esté liderando las demandas de que el gobierno
griego pague la totalidad de la deuda pública a costa de continuar los
enormes sacrificios y recortes de gasto público que han llevado al
pueblo griego a un enorme desastre humano. (...)
¿Qué es lo que pide Syriza?
Lo que pide Syriza es que se permita
crecer de nuevo a Grecia y que se le facilite el poder pagar la deuda
(que alcanza el 180% del PIB), pues es obvio que, con las políticas
actuales, es imposible hacerlo.
La deuda pública griega (como está
pasando también con la deuda pública española) continúa creciendo a
pesar de que los recortes del gasto público en Grecia han alcanzado
niveles nunca antes vistos en un país en tiempos de paz.
Lejos de ser
rígido, el gobierno Syriza ha aceptado gran número de elementos del
tratado firmado entre la Troika (el BCE, la Comisión Europea y el FMI) y
el gobierno griego anterior, tales como las privatizaciones, el
establecimiento de superávits en sus cuentas públicas, la disminución de
las posibilidades de jubilación en edad anterior a la legal, y una
larga lista de cesiones, algunas en claro conflicto con su programa
electoral.
Pero esto no es suficiente para los establishments
neoliberales, que exigen también una reducción notable de las pensiones y
debilitar los convenios colectivos al máximo, deteriorando todavía más
el mercado de trabajo, forzando a un descenso incluso mayor del que ya
ocurrido con los salarios.
Como bien ha indicado el Premio Nobel de
Economía, el Sr. Joseph Stiglitz, tales exigencias son abusivas e
injustificables (“Europe is Last Act”, Social Europe Journal, 08.06.15).
La argumentación de que las pensiones son excesivas ignora que la
mayoría de las pensiones no lo son.
Antes al contrario, son muy bajas. Y
la exigencia de la Troika de que el Estado no financie parte de las
pensiones es una demanda que entra en contradicción con una práctica
generalizada de todos los países de la Eurozona, incluyendo Alemania, en
las que el Estado contribuye a la Seguridad Social (”Drawing the Right
Lessons from the Greek Pension Crisis”, Andrew Watt, 08.06.15). Todas
estas exigencias tienen un objetivo común, pues constituyen un ataque
frontal a la clase trabajadora griega, realizado por el mundo del
capital europeo y griego. (...)
Lo que le importa a la Troika y al gobierno Merkel no es un objetivo
económico, sino político. En realidad, el gobierno Syriza ha tomado
decisiones clave –como establecer una agencia tributaria independiente,
intentar seriamente corregir el fraude fiscal masivo, cambiar la
política fiscal altamente regresiva-, sin que esto cuente para nada.
Lo
que quieren es cargarse los instrumentos que las clases populares tienen
en su defensa –Syriza y los sindicatos- para continuar dominando a
Grecia. Esta es la realidad ocultada en los medios de información y
persuasión neoliberales en España. Incluso dentro del FMI, su sección de
investigación ha reconocido que las medidas de austeridad han sido
contraproducentes, habiendo sido denunciadas por miembros del Consejo
Ejecutivo de tal institución, que ha acusado al FMI de anteponer los
intereses de los acreedores a los del país, es decir, Grecia.
El
representante de Brasil en tal Consejo lo dijo bien claro: “El rescate
no ha sido el rescate a Grecia, sino a los acreedores que fueron las
instituciones financieras europeas”, incluidas las alemanas. Y nada
menos que el que fue uno de los directores del FMI, el Sr. Ashoka Mody,
indicó recientemente que “deberíamos haber aprendido de lo que ha
ocurrido en los últimos cinco años, que ha sido un gran error continuar
insistiendo en las políticas de austeridad en un país que está en un
ciclo deflacionario.
Personas que han sufrido un accidente tienen que
recuperase antes de exigírseles que corran una maratón”. Pero el poder
del capital financiero es tal que continúan insistiendo e insistiendo, y
lo hacen, como he repetido en varias ocasiones, a sabiendas y
conociendo que estas medidas perjudicarán a Grecia, pues su objetivo no
es económico sino político: controlar aquel país, recuperando su
vasallaje. Así de claro."
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 11 de junio de 2015, en www.vnavarro.org, 11/06/2015)
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