"(...) La política europea es más fluida. Una encuesta
reciente del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) y YouGov
en la que participaron casi 50 000 votantes de 14 estados miembros de la
UE sugiere que el mejor modelo para comprender a Europa en 2019 no es
ni Estados Unidos ni el RU, sino Poniente, el principal escenario de la
serie de HBO Game of Thrones (Juego de tronos).
En vez de estar dividido en tribus estables, el paisaje político
europeo es un campo de batalla impredecible en el que se enfrentan
alianzas que cambian todo el tiempo; la característica que lo define es
una volatilidad radical.
Más
que alejarse del centro hacia los extremos, la política europea se está
abriendo en todas direcciones: de izquierda a derecha, de antisistema a
pro-establishment, etcétera. Las opciones
electorales de mayo son tan inciertas que la mitad de los encuestados
dijeron que directamente no irán a votar.
Otro 15% todavía no sabe si
irá, y del 35% que ya tiene intenciones de votar, un 70% no decidió a
quién. En cifras absolutas, en mayo hay unos cien millones de votos que
todavía no tienen dueño. (...)
La encuesta de ECFR/YouGov indica que para una gran mayoría de los
europeos, no hay una disyuntiva tajante entre la identidad europea y sus
respectivas identidades nacionales. De hecho, hasta los partidos
nacionalistas se dieron cuenta de que ambas identidades están ligadas, y
por eso dejaron de promover el abandono del euro o la salida de la UE.
La
cuestión real que preocupa a la mayoría de los europeos es su relación
con el “sistema”: casi tres de cada cuatro ciudadanos de la UE creen que
el sistema político ya no funciona, sea en el nivel nacional, en el de
la UE o en ambos. La actitud de cada votante ante esta cuestión es
fundamental para entender su voto.
Según la taxonomía de Game of Thrones,
los votantes europeos se pueden dividir en cuatro grandes grupos.
El
primero son los Stark, que creen que el sistema todavía funciona, y que
el verdadero cambio se logra con la participación política y el voto. La
Casa Stark comprende el 24% del electorado europeo, y tiene su bastión
en el norte (en concreto Alemania, Dinamarca y Suecia).
El
segundo grupo son los “gorriones”, que piensan que la política ya no
funciona ni en el nivel de la UE ni dentro de los estados miembros. Las
vertientes más radicales de este grupo incluyen movimientos de protesta
como los “chalecos amarillos”, quienes igual que los revolucionarios en Game of Thrones,
quieren depurar al sistema de su corrupción y empezar de nuevo. Los
gorriones comprenden el 38% del electorado, y son particularmente
comunes en Francia, Grecia e Italia.
El tercer grupo son los “inmaculados”, que en Game of Thrones,
tras ser liberados de la esclavitud, se convierten en seguidores de
Daenerys Targaryen, madre de dragones. En la UE este grupo se
corresponde con los votantes que rechazan un nacionalismo cerrado y
buscan sentido en el internacionalismo y en los proyectos
transnacionales.
Creen que el problema está en sus respectivos sistemas
nacionales y que la solución está en Bruselas. Los inmaculados son el
24% del electorado, y están bien representados en Hungría, Rumania,
Polonia y España.
El
último grupo son los “salvajes” que “viven más allá del Muro”. Pese a
la atención que reciben de la prensa estos nacionalistas euroescépticos,
sólo forman el 14% del electorado. Su presencia tiende a ser fuerte en
Dinamarca, Austria e Italia.
La
disyuntiva fundamental para todos estos grupos no es en realidad entre
una “Europa abierta” y unos “estados‑nación cerrados”, sino más bien la
cuestión de si el statu quo todavía funciona y en
qué contextos. Si existe un gran parecido entre Estados Unidos, el RU y
la UE es que ahora los partidos políticos están más concentrados en
movilizar a su propia base electoral que en tratar de ampliarla
convenciendo a otros votantes para que se les unan.
Es decir que en la
elección para el Parlamento Europeo, muchos partidos políticos se
concentrarán en los 149 millones de personas que no están seguras de si
irán a votar.
Pero
eso no bastará. Para derrotar a los partidos populistas y
nacionalistas, los candidatos de los partidos tradicionales europeos
tendrán que traer a algunos de los gorriones y de los salvajes de nuevo
al sistema y ponérselos de su lado. Y eso demanda que se posicionen como
agentes creíbles de cambio." (
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