Ángel Talavera @atalaveraEcon
El déficit comercial español está en máximos, 57 mil millones en 2025. ¿Es automáticamente una mala noticia? No necesariamente. El problema no es el déficit en sí, sino qué lo está provocando. Y los datos apuntan a algo más interesante que un simple deterioro externo.
Las exportaciones están prácticamente estancadas: crecimientos de menos del 1% en 2025. Eso es el punto débil, y no debería ser sorpresa. Pero el fuerte aumento del déficit no viene por colapso exportador, sino por el lado de las importaciones, que crecen 5% el año pasado.
¿Y qué se está importando? Principalmente bienes de capital y semi-manufacturas. Es decir: maquinaria, equipos, componentes industriales. Esto no es consumo exuberante: es inversión. Son inputs ligados al ciclo expansivo empresarial.
Los crecimientos de la inversión históricamente siempre han venido de la mano de un incremento de las importaciones de estas dos partidas, y esta vez volvemos a ver el mismo patrón.
Resumen: mayor déficit comercial puede ser el reflejo de mayor inversión. Si el aumento del saldo negativo viene por más bienes de capital, lo que estamos viendo es ampliación de capacidad productiva hoy para crecer más mañana. El déficit, en este caso, es síntoma de dinamismo.
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