29.4.26

Diego Fusaro: China supera a Estados Unidos en los índices de aprobación globales... es una noticia relevante, que marca el declive de un paradigma: el de Estados Unidos como referente mundial al que todos los pueblos del planeta deberían aspirar... dos factores esenciales han contribuido a este cambio de paradigma... primero, el declive cada vez más evidente de Estados Unidos no solo como potencia económica líder, sino también como faro —real o supuesto— de civilización. La civilización de la hamburguesa ya no parece capaz de expresar otra cosa que pobreza y guerra, nihilismo y barbarie... Si bien la historia ciertamente no ha terminado, una historia sí ha concluido: la del dominio estadounidense del planeta, tanto material como simbólicamente... en segundo lugar, no debemos pasar por alto el gran salto adelante de China... también en términos de su fiabilidad y credibilidad a escala global... el imperio chino se presenta sin duda como la potencia política más fiable y sabia, la que trabaja más activamente para poner fin a las guerras y generar un modelo alternativo de relaciones internacionales entre estados, a una distancia prudencial del imperialismo estadounidense clásico y avanzando hacia un modelo multipolar que fomente la cooperación entre los pueblos del mundo, según el uso adecuado del internacionalismo como una relación de solidaridad entre las naciones. Digámoslo abiertamente y sin rodeos: China representa hoy la esperanza para toda la humanidad. También la posibilidad de un modelo alternativo al cruel y despiadado del imperialismo estadounidense

"La noticia que los medios occidentales difunden con reticencia estos días concierne a China: ha superado oficialmente a Estados Unidos en los índices de aprobación global. Esto significa que China ya no es la civilización del dólar, como lo fue tradicionalmente hasta hace poco, sino el modelo a seguir al que el mundo entero mira con admiración. Esta es una noticia relevante, que marca el declive de un paradigma: el de Estados Unidos como referente mundial al que todos los pueblos del planeta deberían aspirar. Esto confirmaría la tesis que Giovanni Arrighi defendió con considerable argumentación, convencido del inminente fin del siglo estadounidense y el inminente amanecer de un nuevo siglo chino. En nuestra opinión, dos factores esenciales han contribuido a este cambio de paradigma, que quisiéramos recordar brevemente.

 Primero, el declive cada vez más evidente de Estados Unidos no solo como potencia económica líder, sino también como faro —real o supuesto— de civilización. La civilización de la hamburguesa ya no parece capaz de expresar otra cosa que pobreza y guerra, nihilismo y barbarie. El surgimiento del modelo BRICS representa claramente el deseo de una parte cada vez mayor del planeta de desviarse de la trayectoria global. Si bien la historia ciertamente no ha terminado, como creía Fukuyama, una historia sí ha concluido: la del dominio estadounidense del planeta, tanto material como simbólicamente. 

En segundo lugar, no debemos pasar por alto el gran salto adelante de China desde Mao hasta nuestros días. No solo en términos del extraordinario crecimiento económico que caracteriza al imperio chino (¿acaso el comunismo no fue un fracaso?), sino también en términos de su fiabilidad y credibilidad a escala global. Mientras que Estados Unidos parece cada vez más una civilización en decadencia, oscilando entre la guerra y la barbarie, entre la nada y la destrucción, el imperio chino se presenta sin duda como la potencia política más fiable y sabia, la que trabaja más activamente para poner fin a las guerras y generar un modelo alternativo de relaciones internacionales entre estados, a una distancia prudencial del imperialismo estadounidense clásico y avanzando hacia un modelo multipolar que fomente la cooperación entre los pueblos del mundo, según el uso adecuado del internacionalismo como una relación de solidaridad entre las naciones. Huelga decir que gran parte del discurso occidental que desacredita a China cae bajo la etiqueta de "propaganda", es decir, el habitual intento de Occidente de demonizar a cualquiera que escape a su dominación y control. Digámoslo abiertamente y sin rodeos: China representa hoy la esperanza para toda la humanidad. También la posibilidad de un modelo alternativo al cruel y despiadado del imperialismo estadounidense."

(Diego Fusaro, blog, 21/04/26, traducción La Casa de mi tía) 

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