14.6.26

¿Por qué está la Humanidad herida en Palestina? Porque ha habido un punto de inflexión, de difícil retorno, al concederle a Israel impunidad absoluta para cometer el genocidio palestino... al mismo tiempo, tenemos motivos para preocuparnos por nosotros, por el futuro de la justicia y de la libertad, de los derechos que creemos asegurados. No podemos esperar que, si se tocan algunos de ellos, por ejemplo en nuestro país, vaya a haber una reacción, una respuesta por parte de este occidente llamado civilizado al que pertenecemos. Hay pocas cosas que suenen más huecas ahora mismo que eso de los “valores de Occidente”... El sionismo es una forma de colonialismo, de racismo extremo, y la forma en la que se manifiesta es criminal... Netanyahu y Trump no tienen humanidad ni sentido de la responsabilidad (Marta González)

"Marta González se propuso hace dos años escribir una columna semanal en NORTES sobre el genocidio palestino y lo ha conseguido. Asturiana de nacimiento y andaluza de adopción, es catedrática de Filología Griega en la Universidad de Málaga, donde desarrolla su labor docente e investigadora en el ámbito de la literatura, la religión y la cultura de la Grecia antigua.

Especialista en tragedia griega, en sus artículos semanales en este medio reflexiona sobre la situación de Palestina a partir de los mitos y la literatura clásica, campo sobre el que ha escrito varios libros, el último de ellos “Esquilo: poeta de la guerra” (Alianza Editorial, 2026), una obra que ha salido publicado casi a la vez que “La Humanidad herida en Palestina”, un hermoso y duro volumen editado por Trabe, y en el que la autora recopila dos años de colaboraciones en NORTES. Este semana lo presentó en la Escuela de Comercio de Xixón en un acto organizado por la editorial y el Ateneo Obrero gijonés.

¿Cómo se logra escribir cada semana un artículo sobre el mismo tema?

No lo sé, la verdad, no es que tenga yo mucha imaginación, pero sí tengo un compromiso de no olvidarme de lo que está sucediendo y de utilizar para ello las únicas armas con las que cuento, las palabras y los años dedicados al mundo griego.

¿Por qué está la Humanidad herida en Palestina?

Porque, como llevan tiempo advirtiendo periodistas e historiadores que conocen bien este conflicto, ha habido un punto de inflexión, de difícil retorno, al concederle a Israel impunidad absoluta para cometer un genocidio contra la población palestina. Es una atrocidad en términos absolutos y hay todo un pueblo que es víctima de una limpieza étnica programada, pero, al mismo tiempo, egoístamente, tenemos motivos para preocuparnos por nosotros, por el futuro de la justicia y de la libertad, de los derechos que creemos asegurados. No podemos esperar que, si se tocan algunos de ellos, por ejemplo en nuestro país, vaya a haber una reacción, una respuesta por parte de este occidente llamado civilizado al que pertenecemos. Hay pocas cosas que suenen más huecas ahora mismo que eso de los “valores de Occidente”. O son para todas, o no son para nadie.

¿Cómo nos sirven los mitos y la literatura clásica para pensar el presente?

Escribiendo semana tras semana me he dado cuenta de que, al menos a mí, me sirven mucho. Y de una manera diferente a la que se repite con tanta arrogancia y sentido de la superioridad cuando desde la academia (al menos desde gran parte de ella) se habla de los clásicos. He pasado la vida escuchando, sin argumentación, que en el mundo clásico están nuestras raíces y que los clásicos (sobre todo los grecolatinos) lo son porque nos hablan a cada uno, nos dicen algo diferente cada vez que los leemos, algo diferente a cada generación. Pero la verdad es que pobre de ti como se te ocurriera decir lo que te decían a ti y que eso no coincidiera con la opinión común y asentada. Bueno, pues ahora, por fin, sí me creo que los clásicos tienen una cualidad que permite que se les tome como punto de referencia, que es cierto que nos hablan. Y a mí Homero y Esquilo me dicen algo muy diferente a lo que leía sobre los héroes cuando estudiaba. Me hablan, no tanto de la “gloriosa muerte por la patria”, como del lado oscuro de la guerra, que ellos tan bien conocían, de los vencidos, del llanto por la tierra saqueada, del dolor de las mujeres, del exilio, de la pérdida. Y de la empatía con el enemigo. Y me hablan muy especialmente en estos tiempos tan oscuros.

Los personajes de las tragedias griegas siempre tienen mucha ambigüedad moral, en cambio en esta historia hay villanos absolutos como Netanyahu y Trump.

Sí, absolutamente. Son de todo menos ambiguos. Ellos no podrían protagonizar ninguna tragedia, pero nosotros sí. El conflicto trágico se da cuando tienes que elegir, cuando no tienes toda la información, ni el tiempo para conseguirla, ni la inteligencia para ver con claridad por dónde tirar, pero la vida te empuja y tienes que decidir. Los personajes de la tragedia nos enseñan que podemos equivocarnos y que eso no importa, que lo que sí importa es que no nos desentendamos de las consecuencias de lo que hacemos. Netanyahu y Trump no tienen papel en una tragedia, no tienen humanidad ni sentido de la responsabilidad.

¿Se ha convertido el sionismo en una forma de psicopatía?

No sabría decir. En principio no me gusta emplear lenguaje médico ni atribuir enfermedades mentales a comportamientos que son muestra de simple y pura maldad, me da igual que hablemos de los sionistas o de los hombres que maltratan y matan a mujeres. El sionismo es una forma de colonialismo, de racismo extremo, y la forma en la que se manifiesta es criminal. No sé si nos faltan palabras o nos sobran.

¿Qué futuro tiene la Filología Clásica en tiempos de mercantilización universitaria?

La mercantilización, la privatización de la Universidad, algo de lo que se habla con frecuencia en Nortes y que, en el caso de Asturias, me duele especialmente, son una peste, pero no creo que afecte más a la Filología Clásica que a otros estudios. Por otra parte, siempre, ya cuando estudiaba, pero sobre todo ahora, he creído que el peligro, en el caso de esta especialidad, viene más de dentro de que fuera. Hay demasiado filólogo matando a palos a los pobres poetas griegos y a toda la cultura clásica en cada clase y en cada artículo que publican. Deberían interesarnos más los griegos que “el griego”, deberíamos estudiar y enseñar su historia, su arte, su filosofía, su religión. Hay una alegría y una vitalidad en ese mundo antiguo que el estoicismo primero y el cristianismo mal entendido después nos robaron. Ya lo decía Virginia Woolf, que era muy lista.

Escribió el libro al tiempo que trabajaba en otra obra sobre Esquilo. ¿Cómo dialogan uno y otro?

Se publicaron casi a la vez, sí, el libro que escribí sobre Esquilo y éste sobre Palestina. Creo que la obra de Esquilo es un ejemplo de lo que decía antes, de cómo en cada momento una obra clásica puede volver a hablarnos. Esquilo combatió en Salamina y en Maratón y en las pocas obras suyas conservadas su experiencia de la guerra está muy presente. Por eso aparece en el libro sobre Palestina, porque tenía sus versos en mente a la vez que sucedía el genocidio en Gaza. Algunos estudiosos quisieron hacer de él el precursor de eso que conocemos como Orientalismo desde Edward Said, pero no es así. El Orientalismo, esa construcción europea, colonialista, de un “Otro” oriental débil, afeminado (cómo no), no empieza con Esquilo, que combatió a los persas, sí, pero al mismo tiempo fue capaz de empatizar con su sufrimiento en una tragedia, la primera suya conservada, Persas.

Vive entre Málaga y Xixón. ¿Ve peligro en el fenómeno de turistificación que está viviendo la ciudad andaluza?

Sí, la turistificación hace de una ciudad un parque temático inhabitable. Málaga es una ciudad hostil, invivible, gracias a los turistas. Espero que en Asturias tardemos en llegar a esos extremos." 

(Entrevista a Marta González, Diego Díaz Alonso , Nortes, 14/06/26)

No hay comentarios: