"(...) ¿Saben ustedes cuál es el país de mayor deuda externa en comparación con
el porcentaje de su PIB? España, que debe a bancos y entidades
extranjeras más de un billón de euros, por encima del cien por cien de
su producción anual.
EE.UU. debe más de 4,5 millones pero esta cantidad
representa menos de un tercio de su PIB. Por tanto, los españoles somos
campeones mundiales cum laude en deuda externa ponderada. Un mérito
dudoso, pero así de paradójica y contrahecha es la manida marca España.
Sigamos con España. Nuestra deuda pública, un billón de euros, representa casi el cien por cien del PIB. Cada habitante debe más de 20.000 euros. ¿A quién? Esta respuesta siempre la esconden los gobernantes y jamás los acreedores sacan pecho con nombre y apellidos. Primera sorpresa: el principal acreedor del Estado es la banca española (¿250.000 millones de euros?), el Banco Santander y el BBVA tirando del motor lucrativo con unos 90.000 millones entre los dos.
Sigamos con España. Nuestra deuda pública, un billón de euros, representa casi el cien por cien del PIB. Cada habitante debe más de 20.000 euros. ¿A quién? Esta respuesta siempre la esconden los gobernantes y jamás los acreedores sacan pecho con nombre y apellidos. Primera sorpresa: el principal acreedor del Estado es la banca española (¿250.000 millones de euros?), el Banco Santander y el BBVA tirando del motor lucrativo con unos 90.000 millones entre los dos.
Otro acreedor de postín son nuestras
pensiones futuras o dicho a lo fino el Fondo de Reserva de la Seguridad
Social. Algunas estimaciones indican que el desfalco de la Seguridad
Social ronda los 60.000 millones de euros.
Otros acreedores punteros: el Banco Central Europeo, entidades bancarias alemanas y francesas, aseguradoras y fondos de inversión (Blackrock, JP Morgan, PIMCO, Fidelity, Carmignac…), particulares (uno por ciento) y empresas españolas de carácter no financiero.
Aunque siempre se pone el acento en la deuda pública, la privada en España representa alrededor del 85 por ciento de la suma de ambas. Del 16 por ciento que corresponde a la deuda pública, las tres cuartas partes son imputables a la administración central, el 20 por ciento a las comunidades autónomas y el resto a los ayuntamientos. En torno a la quinta parte de la deuda privada es de las familias y más del 60 por ciento es atribuible a los bancos, entidades financieras y empresas.
La deuda total española podría estar situada en la inefable cota de 4,25 billones de euros, cuatro veces el PIB, siendo los principales acreedores de la deuda externa instituciones y entes, entre otras de menor cuantía, de Alemania, Francia, EE.UU., Gran Bretaña e Italia. En román paladino quiere decir que siempre estaremos endeudados. Ahora bien, ¿para qué quiere un acreedor deudores que jamás podrán saldar su deuda? Una cosa es rotundamente cierta: cliente muerto no paga.
Otros acreedores punteros: el Banco Central Europeo, entidades bancarias alemanas y francesas, aseguradoras y fondos de inversión (Blackrock, JP Morgan, PIMCO, Fidelity, Carmignac…), particulares (uno por ciento) y empresas españolas de carácter no financiero.
Aunque siempre se pone el acento en la deuda pública, la privada en España representa alrededor del 85 por ciento de la suma de ambas. Del 16 por ciento que corresponde a la deuda pública, las tres cuartas partes son imputables a la administración central, el 20 por ciento a las comunidades autónomas y el resto a los ayuntamientos. En torno a la quinta parte de la deuda privada es de las familias y más del 60 por ciento es atribuible a los bancos, entidades financieras y empresas.
La deuda total española podría estar situada en la inefable cota de 4,25 billones de euros, cuatro veces el PIB, siendo los principales acreedores de la deuda externa instituciones y entes, entre otras de menor cuantía, de Alemania, Francia, EE.UU., Gran Bretaña e Italia. En román paladino quiere decir que siempre estaremos endeudados. Ahora bien, ¿para qué quiere un acreedor deudores que jamás podrán saldar su deuda? Una cosa es rotundamente cierta: cliente muerto no paga.
Lo óptimo sería asfixiar
al máximo para sacar el mayor jugo posible al factor trabajo
(explotación laboral intensiva llamada productividad salvaje,
pluriempleo…). De por vida. En el fondo, esa es la filosofía de las
hipotecas con vencimiento a largo plazo: apretar pero nunca ahogar del
todo, salvo en tiempos de crisis aguda. (...)
Las cifras anteriores contrastan bastante con las de otros países a los
que la propaganda capitalista teme, ningunea o acosa ideológicamente de
manera sistemática. China registra una deuda pública de 2 billones de
euros, el 20 por ciento de su PIB, y cada uno de sus habitantes debe
unos 1.000 euros.
En el caso de Rusia, su deuda pública viene a ser el
10 por ciento del PIB, menos de 300 mil millones de euros, alrededor de
1.200 euros de deuda per cápita. La deuda pública de Venezuela, por
último, se estima en unos 50 mil millones de euros, el 60 por ciento de
su producción anual bruta. Cada venezolano tiene una deuda de
aproximadamente 7.000 euros. (...)" ( Armando B. Ginés , Rebelión, 30/05/2015)
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