Los resultados electorales han mostrado que el mensaje de que este es un
problema capital ha calado de forma significativa, no solo gracias a
las televisiones, como se lamenta el Presidente Rajoy, sino
especialmente por la irrupción de las Plataformas de Afectados por la
Hipoteca, lideradas en Cataluña por Ada Colau.
No sorprende que,
curiosamente, Cataluña sea la Comunidad Autónoma más afectada por esta
lacra y por ende, algo explica el resultado electoral de Barcelona en
Común, a pesar de la fragmentación política que tiene Cataluña. (...)
En Cataluña se produjeron el 23,4% del total, seguido de Andalucía con
el 15,1%, Valencia con el 14,8% y Madrid con el 12%. Estas cifras
dibujan el mapa de la especulación inmobiliaria, la sobreexposición de
la banca al mercado inmobiliario y los casos de laxitud crediticia, al
calor de las peores prácticas financieras: Caixa Cataluña, Bankia (con
conexión en Valencia) y algunas de las andaluzas, especialmente Cajasol. (...)
Hasta el partido gubernamental, en boca de la aspirante a presidir la
Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se ha atrevido a tocar un tema
tabú: la creación de un parque público de viviendas sociales para
atender situaciones extrema de necesidad, algo que cada vez será más
común y más necesario. (...)
La presión social se ha demostrado imprescindible y ha apartado a los
dos grandes partidos políticos que han fracasado, cuando no incluso
frivolizado, con el drama humano del desahucio. Se ha intentado
criminalizar al deudor, desde muchos púlpitos mediáticos y políticos,
creyendo que alertando de los peligros del impago o la extensión de la
dación en pago, el coste y la disponibilidad de crédito empeorarían.
Esta falsedad, fruto de la impotencia de no poder controlar estos
movimientos espontáneos, ha culminado con la irrupción política de
muchas de estas plataformas ciudadanas que ya han empezado a mostrar la
hoja de ruta, como es el caso de Manuela Carmena o la propia Ada Colau.
La banca ya no tiembla ante la llegada de estos grupos denominados
radicales por parte del establisment político, PP y PSOE, sino que de
forma inteligente han empezado a integrar algunas de las propuestas en
sus propios protocolos de actuación, sabiendo que es mucho más
pernicioso el daño moral y reputacional que estaban sufriendo como
consecuencia de la inacción. Este miedo ha sido superado y, de forma
pragmática, van a ver cómo una parte de su parque de viviendas ocioso
pasa a ser utilizado en usufructo por Ayuntamientos y otras
organizaciones.
Mientras el resto de actores siga pensando en clave de soviets o
marxismo leninismo, como Esperanza Aguirre o Villar Mir, la marea de la
indignación y los nuevos inquilinos municipales, curiosamente en
coalición con el sistema financiero, irán solventando, o mitigando, uno
de los mayores problemas que tiene la sociedad española: la pobreza y la
pérdida de un bien esencial como es el techo." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 07/06/2015)

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