"Existe hoy un debate en el mundo anglosajón que tiene una gran
relevancia para España y que, sin embargo, no ha aparecido en sus medios
de mayor difusión. Se centra en si las políticas públicas de austeridad
(que consisten en recortes del gasto público y en la disminución de los
salarios) han sido eficaces o no para recuperar la economía, ayudándola
a salir de la Gran Recesión.
A un lado de este debate está Niall
Ferguson, que desde las páginas del Financial Times ha indicado que sí
que han sido eficaces, (...)
En el otro lado del debate existen varios autores, de los cuales el más
conocido es Robert Skidelsky, que postula que lejos de ser eficaces,
tales políticas han retrasado enormemente la recuperación económica,
causando un gran sufrimiento entre la población que no ha servido para
nada (ver “Niall Ferguson’s Wishful Thinking”, Social Europe Journal,
28.05.15).
Lo que este autor indica es que para medir la eficacia de
estas políticas no basta con mostrar que existe ahora crecimiento
económico, sino que también hay que tener en cuenta el tiempo que se ha
tardado para que la economía crezca de nuevo. Según Skidelsky, las
políticas de austeridad, lejos de ser eficaces para recuperar el
crecimiento, lo que han hecho ha sido retrasarlo.
Muestra cómo en todos
los años en que la austeridad ha sido el eje central de las políticas
públicas ha habido un estancamiento del crecimiento económico, y cómo
solo cuando tales políticas se han relajado la economía ha crecido de
nuevo.
En realidad, tales políticas han dejado en tan mal estado a la
economía británica que no se recuperará, alcanzando los niveles
anteriores al inicio de la crisis (2008), hasta dentro de nueve o diez
años a partir de ahora.
Definir estas políticas como exitosas es, según
tal autor, absurdo. Lejos de ser eficaces, han causado un daño enorme,
no solo en sufrimiento humano, sino también en términos económicos.
Lo
mismo podría decirse en el caso español, en el que, como resultado de
tales políticas, ha habido un enorme retraso en la recuperación
económica, prediciéndose que hasta dentro de diez o incluso quince años
no se recuperarán los indicadores previos a la crisis. (...)
La reducción de la economía, consecuencia de la larga recesión, ha
generado un crecimiento de la deuda pública, pasando (durante el periodo
de austeridad) de ser en el Reino Unido de un 69% del PIB a un 80%, lo
contrario precisamente de lo que se intentaba con los recortes del gasto
público y la reducción del déficit público. De nuevo, una situación
idéntica ha ocurrido en España.
A pesar de los grandes recortes de gasto
público, incluyendo el gasto público social, la deuda pública en España
se ha disparado, llegando casi a ser del 100% del PIB. Definir esta
situación como exitosa es abusar de la flexibilidad del lenguaje,
reflejando una capacidad de manipulación que debería denunciarse.
Como
bien señala Skidelsky, la experiencia histórica muestra claramente que
la mejor manera de reducir la deuda pública es estimular el crecimiento
económico, precisamente a base de aumentar el gasto público. El caso más
conocido es la salida de EEUU de la Gran Recesión. Y un tanto semejante
ocurrió en el Reino Unido.
En este país, la deuda pública pasó de
representar el 240% del PIB en 1945 al 64% en 1970, después de 25 años
de crecimiento económico. Esta experiencia justifica, por cierto, la
resistencia por parte del gobierno de Syriza a continuar aplicando las
políticas de austeridad que el establishment neoliberal europeo y el FMI
continúan insistiendo que se apliquen en Grecia. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 4 de junio de 2015, en www.vnavarro.org, 04/06/2015)
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