11.6.15

Oskar Lafontaine: resultaría sensato introducir un "euro griego", con un tipo de cambio fijado por el BCE

"(...) Hace dos años, a raíz del "rescate", creó usted cierta polémica al llamar al abandono del euro y una vuelta a un sistema de tipos de cambio coordinado. ¿Apoya usted todavía esta postura y, si es así, por qué?   

El actual sistema del euro no funciona. No estamos hablando sólo de una moneda sino de un sistema determinado por la condiciones del Tratado de Maastricht. Por eso apoyo que se introduzca más flexibilidad en este sistema del euro.

Para ser más precisos, esto significa que resultaría sensato introducir una suerte de "euro griego", cuyo tipo de cambio debe decidirse entre otros por parte del  Banco Central Europeo [BCE] con el fin de impedir un aterrizaje brusco causado por la devaluación de esta nueva moneda. Esto muestra que no estamos hablando de una salida griega del sistema euro sino de una continuación de la pertenencia de Grecia a este sistema, pero en términos más favorables. (...)

En su época del SPD, siempre destacó usted como partidario de una mayor integración europea. ¿Cuál es la visión de un crítico conocido del euro como usted de una Europa más justa y más social? ¿En qué medida debería esto entrañar reformar o transcender las actuales instituciones europeas?  


En el momento en que se introdujo el euro, nadie pareció comprender la necesidad de una política salarial común, igual que nadie pareció entender mi opinión de que, sin coordinar la política salarial, este sistema será incapaz de funcionar. Pero de esto hay una larga tradición en Europa. 

Pero, ¿cómo puede vincularse la salida de Grecia del euro a un nuevo proyecto internacionalista de unificación europea? 

Por medio de la participación del BCE en esto como institución europea, que rinda cuentas democráticamente, lo cual no es actualmente el caso. 

Su estrecho colaborador Heiner Flassbeck elaboró junto a Costas Lapavitsas una estrategia de salida del euro para Chipre en 2013. Leyéndola, me llamó la atención como estrategia de crecimiento keynesiana alternativa. 

Mi pregunta  — y creo que es mucha la gente que se pregunta esto — ¿puede haber de veras una solución consistente en una salida controlada en medio de esta profunda crisis estructural del capitalismo? Dicho de otro modo, propuestas como esta ¿son un medio en sí mismo, por ejemplo, el crecimiento, o una vía a un programa alternativo para reorganizar la sociedad de acuerdo con líneas sociales? 

Ambas cosas. La introducción de una moneda paralela ofrecería, por supuesto, al país en cuestión mucha mayor capacidad de maniobra y más competencia económica, que debe tener rendición de cuentas democrática. Una cosa es esto.

Tenemos hoy la desastrosa situación de un gobierno griego impotente que, más o menos sin poder hacer nada, contempla cómo otras fuerzas le dictan condiciones. Por supuesto, esta nueva flexibilidad de un "euro griego" no es en modo alguno garantía de una inmediata reindustrialización, pero con ella la economía griega o cualquier otra economía tendría decididamente espacio para respirar. 

La experiencia nos enseña lo que resulta económicamente mejor. La experiencia nos muestra en este caso que un sistema monetario que prohibe la devaluación no puede funcionar sin coordinación salarial. En la eurozona teníamos salarios reales en Grecia que estaban por encima del nivel de productividad, pero, lo que es más importante, teníamos una situación en la que los alemanes practicaban sistemáticamente un dumping salarial. En estas condiciones, la descomposición de este sistema era inevitable.  (...)

¿Hasta dónde llegará el gobierno alemán en sus ataques a Syriza? ¿Quiere "librarse de los griegos" y expulsarlos del euro, o lo que quiere esencialmente es obligarles a poner en práctica la austeridad y mantenerlos así dentro de la "jaula de hierro"?

Hay señales contradictorias respecto a esto. Hay informaciones que afirman que el ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble, defendió la salida de Grecia del euro en 2012. Por otro lado, hay declaraciones oficiales que afirman que una salida de Grecia de la eurozona puede tener consecuencias imprevistas. A este respecto, el gobierno alemán se muestra vacilante sobre la cuestión.  

Personalmente, creo que Merkel y Schäuble no saben cómo funciona el sistema monetario porque siguen apegados al dogma neoliberal que afirma que los recortes salariales, la reducción de puestos de trabajo y la austeridad pueden fomentar el crecimiento. (...)"         (Entrevista a Oskar Lafontaine, Sin Permiso, 26/04/2015)


Aplicado a España, esto ya lo explicaron Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell: que muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica.  

 En ellos se encuentra una definición exacta de la misma: “(…) unidad de cuenta, complementaria, cerrada, esto es, utilizable solo dentro del territorio español, que carecerá por tanto de convertibilidad exterior y sin circulación material, en billetes o monedas, que quedaría exclusivamente reservada al euro.

La europeseta, simultaneada con el euro si bien con menor porcentaje en la masa monetaria, será además de curso legal (con capacidad liberatoria) asignando a 1 europeseta el contravalor de 1 euro (en notación compacta 1:1). (…)”
Sus artículos:
·         Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

·         Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html 
·         Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
Juan Torres también insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

Pero se puede ir más allá; por ejemplo:
Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas.
La emisión de una moneda digital ligada a la energía generada por placas solares,  por parte del Banco de España, o de  la Junta de Andalucía, o de una Asociación de Cooperativas de Consumo y Producción, o de las Cámaras de Comercio, nos permitiría crear empleo, sin endeudarse en euros, y alcanzar la soberanía financiera.

La de dar crédito a familias y empresas, escapando así del ‘credit crunch’ que ahoga el sur de Europa.

Una moneda es una cuestión de confianza. Según quién la emita, circulará o no. El problema para su aceptación es la solvencia. Si las instituciones que la respaldan no la tienen,  no  será aceptada. Es nuestro caso. Funcionará únicamente si un valor incuestionable la respalda. Y oro no tenemos.

Cuando Google lance su esperada moneda digital, no tendrá ningún problema. Será aceptada por su capacidad tecnológica. Si crease un banco, la gente depositará su dinero en él.

Cuando Amazon lance la suya, también será aceptada. O la NASA. Si Repsol, o las eléctricas, o las industrias del gas, las emitiesen, tendrían asegurado el éxito. 
El conocimiento o la energía, pueden respaldar cualquier moneda.
Nada que ver con una moneda emitida por un país desarbolado por la crisis económica. Si la emitiese España, nadie la usaría.
Pero si el Banco de España, una autonomía o una ciudad pusiese en valor la energía solar que nos baña, sería aceptada… por su capacidad para producir energía.

Si la Junta Andalucía emitiese una moneda digital normal no tendría efectos apreciables. Se trataría de otra de tantas monedas sociales, con un radio de acción local o simbólico.

Pero, si esa misma moneda estuviese respaldada por la generación de electricidad a partir de las placas solares instaladas en Extremadura o Andalucía, esa moneda electrónica sería aceptada en toda España.

Al fin y al cabo, al dólar lo que realmente lo respalda es el petróleo.

El respaldo de la energía solar nos permitiría darle credibilidad. Si necesitamos confianza, el combustible del futuro la tiene.  

Es el argumento que posibilitará su aceptación en el mercado interior español. Un respaldo real.

Nos evitaría el dilema de salir o permanecer en el euro. Permanecer es prolongar la austeridad,  es paro, es deuda impagable, es el camino al subdesarrollo. Salir del euro es el ‘corralito’.  
 
Pues ni lo uno ni lo otro.
 Una moneda digital respaldada por la energía solar con circulación restringida al mercado español (la europeseta digital solar, por ponerle un nombre), que complemente al euro, no que lo sustituya, solucionaría la financiación de empresas y familias.

No servirá para importar mercancías, ni para gastar en el extranjero. Para eso seguiremos usando el euro. Se utilizaría únicamente para la compra y venta de artículos nacionales.

Será el instrumento que nos saque de la crisis. Porque esta moneda electrónica digital sustentada por la energía solar nos permitiría  incrementar la demanda que necesitan las empresas para crear empleo.

Si  un banco público, o cooperativo, creado por la Junta de Extremadura o de Andalucía, generase crédito con las europesetas digitales (solares), financiarían sus economías, captarían más impuestos y necesitarían menos euros para hacer frente a la deuda y al gasto.

Cuando la moneda digital solar nos permita pagar a los funcionaros y a los proveedores, sin necesidad de aumentar la deuda en euros, la posición negociadora de la 'troika' se debelitará. Recuperaremos soberanía. 

El coste de una moneda electrónica es cero. El otorgamiento de créditos, pues, cercano a cero. (...)"         (leer artículo entero en: Comentarios de bombero, 28/06/2014)

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