"(...) La historia de la economía capitalista es la de la lucha de las
empresas para acabar con la competencia, aumentando su poder de mercado y
concentrando cada vez más el capital.
Los datos no dejan lugar a dudas.
Según informe reciente (aquí),
el 65% de las ganancias mundiales antes de impuestos corresponde a las
empresas que ganan más de 1.000 millones de dólares. Y el 10% que más
gana de ellas, captura el 80 % de todos los beneficios que generan.
En Estados Unidos, cinco bancos controlan el 80% de los activos,
cuatro compañías todo el tráfico aéreo, dos grandes empresas el 90% de
toda la cerveza que se bebe allí, un solo proveedor el acceso a internet
del 75% de los hogares. Y esa concentración no ha parado de crecer:
hace 30 años, por ejemplo, el 90% de la industria de los medios de
comunicación de Estados Unidos se concentraba en 50 empresas, hoy día en
sólo 6 (...)
Pues bien, a diferencia de lo que se quiere hacer creer (normalmente
por parte de las propias grandes empresas que contratan a economistas,
políticos o periodistas y compran medios de comunicación o centros
académicos para ello) esta concentración orientada a incrementar el
poder de mercado de las empresas no las hace más productivas e
innovadoras, sino justamente lo contrario.
Hace unos días se publicó una investigación de Germán Gutiérrez y Thomas Philippon (aquí)
que demuestra que en los últimos 60 años las grandes empresas han
disminuido en un 40% su contribución al aumento de la productividad en
la economía de Estados Unidos y que hoy día su contribución es cero.
Tampoco ahora emplean a más trabajadores, a pesar de su mayor tamaño y
presencia en el mercado, ni es mayor el porcentaje de sus ventas sobre
el PIB.
Esos mismos autores han demostrado que la razón de la cada vez más
baja contribución de las grandes empresas a tirar del carro de la
economía se debe a que la concentración y el creciente poder de mercado
es un desincentivo para la inversión, entre otras cosas, porque
ahora obtienen más beneficios que las de hace 60 años simplemente porque
pagan muchos menos impuestos.
Ya lo saben. Cuando les pongan como ejemplo a empresas como Amazon,
Facebook, Google, Apple… o en España a Telefónica, Repsol, Endesa… y
otras de ese tipo, cuando les quieran convencer de que hay que
satisfacer sus intereses porque ellas son las que tiran de la
productividad y, en general, de todas nuestras economías, no hagan caso.
El inmenso poder de esas grandes empresas es directamente proporcional a
su ineficiencia. Más vale controlarlas y someterlas que dejarlas hacer
porque son ellas las que destruyen la competencia y los mercados y las
que traen consigo las crisis y las pérdidas de empleo y bienestar." (Juan Torres López, Ganas de escribir, 24/03/19)
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