10.4.19

La severidad judicial y la dureza policial aplacan la protesta francesa... el uso de balas de goma y de un tipo de granadas ensordecedoras muy potentes han dejado tuertos a una veintena de manifestantes y causado mutilaciones en manos y pies... ha habido ya unas 9.000 detenciones desde el inicio del movimiento. En 2.000 casos se procedió a juicios rápidos, que se han saldado en unas 800 penas de cárcel... pues si llegan a pedir la autodeterminación de Occitania...

"El “acto XX” de la movilización de los chalecos amarillos franceses registró ayer una participación a la baja e incidentes limitados, en la misma tónica que la semana anterior. Varios factores están contribuyendo al apaciguamiento.

 A la severidad judicial –se han dictado ya unas 800 penas de cárcel desde que comenzaron las algaradas, el 17 de noviembre pasado– se suma un masivo despliegue de la policía, semana tras semana, que no ha reparado en medios, la prohibición a manifestarse en las zonas más simbólicas de las grandes ciudades y un endurecimiento de las multas a quienes contravengan las órdenes.  (...)

Desde el 17 de noviembre, Macron y su Gobierno reaccionaron en diversos frentes. Hubo concesiones a las reivindicaciones originarias, por ejemplo la supresión de la ecotasa, una subida del salario mínimo y otras medidas, por un volumen de 10.000 millones de euros. Al mismo tiempo el presidente se embarcó en un gran debate nacional que lo ha llevado a discutir, en sesiones de largas horas, con políticos locales y ciudadanos, en todo el territorio.

 Macron debe anunciar todavía nuevas medidas basadas en las conclusiones de estos debates. Pero lo decisivo para contener las protestas ha sido la firmeza de la policía y de los jueces. Según la ministra de Justicia, Nicole Belloubet, ha habido ya unas 9.000 detenciones desde el inicio del movimiento. En 2.000 casos se procedió a juicios rápidos, que se han saldado en unas 800 penas de cárcel.

El Consejo Constitucional rechazó la petición de prohibir a la policía el uso de balas de goma y de un tipo de granadas ensordecedoras muy potentes, pese a que han dejado tuertos a una veintena de manifestantes o causado mutilaciones en manos y pies. La dureza policial fue avalada, pues, por la máxima instancia de control del país. 

El secretario general del sindicato policial Alliance, Frédéric Lagache, expresó ayer el hartazgo de las fuerzas del orden, obligadas a estar al pie del cañón, cada sábado, desde hace más de cuatro meses, y a realizar su labor impopular en condiciones muy difíciles. Las jornadas más duras han movilizado a más de 100.000 agentes y 30.000 bomberos.

Pese a la inflexión a la baja del movimiento contestatario, la protesta no se ha sofocado y nada garantiza que no renazca con fuerza, pues el malestar social es profundo y no se ha disipado."          (Eusebio Val, La Vanguardia, 31/03/19)

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