"Cualquiera que hubiese recorrido la Península Ibérica hace quince años
de norte a sur y volviera a realizar tal viaje hoy podría comprobarlo:
nada ha cambiado desde entonces. Se pueden transitar las extensiones
vacías de la meseta y atestiguar cómo se tambalean las casas cerradas en
pueblos y aldeas. Se han levantado pocas fábricas desde 2012 y son más
las que han echado el cierre para dejar que sus muros se conviertan en
pasto de grafiti. (...)
Bajo la maleza hay líneas férreas por las que hace años que no
circula un tren, mientras otras operan con infraestructuras y máquinas
de otro siglo, dejando a regiones independizadas de facto, como
Extremadura.
Los jóvenes en edad de formar familias renuncian a revitalizar
nuestra decrépita sociedad, obligados a emigrar o a esperar eternamente
oportunidades que no llegan más que en forma de precariedad. El trabajo
que realizan mayoritariamente mujeres sigue siendo invisible a los ojos
de la sociedad porque no computa para el Producto Interior Bruto.
Los
cuidados siguen siendo una responsabilidad doméstica que, pese al
sacrificio personal, no llega a ser suficiente para el bienestar de
nuestros mayores, niños y dependientes. Este es el panorama desolador al
que los –a todas luces– insuficientes “presupuestos más sociales de la
historia de la democracia” pretendían hacer frente.
Una parte de España se muere y camina hacia la extinción; otra
languidece sin esperanza de poder asegurar un proyecto vital. Solo en
las grandes ciudades españolas como Madrid, Valencia y Barcelona se
pueden observar algunos destellos de crecimiento económico. Allí es
donde viven en sus burbujas las élites que niegan la realidad mayor
porque en sus microesferas de prosperidad se carece de perspectiva.
Sí,
las estadísticas del INE, reflejan una cierta recuperación económica
pero la fanfarria de los medios está muy lejos de estar justificada.
Todavía en 2017 la economía española no había conseguido que la renta
media por persona superase la del pico de la anterior burbuja
inmobiliaria.
Hay una miniburbuja inmobiliaria en marcha gracias a la expansión del
crédito bancario. Así pues todo está en orden, hemos vuelto a los 2000,
que era lo que las élites querían. Pero este ciclo de endeudamiento no
tiene el vigor del anterior y ya sabemos cómo suelen acabar las
burbujas.
Nada se está haciendo para frenar la decadencia de la economía española.
Hace algunos años había un programa científico y el Estado promovía
iniciativas como el ferrocarril de alta velocidad, la biotecnología y
las energías renovables. Estos programas fueron abruptamente abortados
tras el giro a la austeridad impuesto por Merkel, Sarkozy, Barroso y
Trichet al Gobierno de España. Desde entonces la inversión en I+D no ha
cesado de decaer. Mientras, China y Corea hace años que nos tomaron la
delantera. (...)
Las autoridades, obcecadas en “no dejar deuda para las generaciones
futuras”, están dejando sobre nuestros hijos una pesada hipoteca de
retraso económico.
La desigualdad
Pese a que los fuegos fatuos hayan iluminado la economía española en
los tres años anteriores, la situación está lejos de ser halagüeña. La
desigualdad y la pobreza han quedado tenuemente velados por el empleo
precario y un vergonzante paro de larga duración. Les damos la
bienvenida a la sociedad más desigual de Europa Occidental. (...)
Precariedad, subempleo, temporalidad, pobreza y desigualdad son los
sustantivos que caracterizan el legado de las cuatro décadas de
neoliberalismo y tres lustros de austeridad aplicados por los sucesivos
gobiernos de España para aplacar a la tecnocracia bruselense, los dioses
sedientos de austeridad en cuyos altares se sacrifican los derechos
sociales.
La recesión que se avecina
Mientras la economía española sigue “viento en popa a toda vela” en
nuestro entorno las economías europeas, empeñadas en su loca carrera de
autodestrucción gracias a la aplicación concienzuda de las políticas de
ascetismo y mortificación, se desaceleran. Italia, que clamaba por un
presupuesto expansivo, ha vuelto a la recesión y Francia y Alemania la
han evitado “técnicamente”, es decir, la han rozado. Seguramente Europa
camina hacia otra crisis mientras que nuestras autoridades sonámbulas
continúan empeñadas en ejercicios de propaganda acerca del ilusionante
proyecto europeo.
En España quedará como única fuente de crecimiento, al
quedarse sin combustible las locomotoras del sector exterior y el
menguante déficit público, el crédito bancario que no dudará en hibernar
en cuanto los balances de hogares y empresas se deterioren y repunte el
desempleo. Si llega la crisis económica en 2019 no debería ser una
sorpresa.
El Imperio Neoliberal
El panorama es desolador y, sin embargo, las autoridades españolas
están completamente emasculadas. Se ha entregado el poder real a
organismos no elegidos democráticamente o que mantiene una frágil
apariencia de estar sometidos al poder popular: el Banco Central Europeo
es la institución más poderosa pero no responde a una instancia
parlamentaria; la Comisión Europea, bajo el mando de un probable
dipsomaníaco, reparte sus competencias en 28 parcelas delegadas y no ha
sido elegida por el parlamento; el Parlamento europeo es una asamblea
sin iniciativa legislativa; el Consejo tiene la iniciativa legislativa
pero no ha sido elegido por los ciudadanos; el Eurogrupo opera bajo un
oscurantismo hermético; el Tribunal de Justicia Europeo, que interpreta
los tratados europeos, responde siempre a una pasión librecambista.
La UE se ha convertido así en la dictadura perfecta al servicio de
las oligarquías capitalistas. Es un gigantesco entramado donde cualquier
intento de cobrarse una pieza institucional quedaría inmediatamente
anulada por la acción de las restantes instituciones. Por eso
iniciativas como el proyecto Diem 25 promovido por Varoufaquis están
condenadas al fracaso.
Todo este entramado institucional de unos tratados europeos
irreformables se adereza con acuerdos que consagran la austeridad como
el Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento, el Two-Pack y el Six-Pack.
En España incluso se ha petrificado en la Constitución la extinción de
la deuda pública, también conocido como ahorro del sector privado, lo
cual evita toda aspiración a aplicar un presupuesto expansivo.
Los
tratados europeos garantizan que ningún cambio político a nivel nacional
podrá jamás cambiar el signo general de la política económica.
El euro, ese tabú
El euro, un fallido experimento monetario, no se cuestiona por
ninguna de las opciones políticas. Sin embargo, ese gigantesco, enorme,
inmenso paquidermo en la habitación es la verdadera causa de todos
nuestros males. Es el instrumento que nos mantiene en la deflación
permanente e impide que se pueda hacer otra política económica más allá
de la devaluación salarial y la consolidación fiscal.
Las elecciones entre opciones vacías
Ante este panorama la complacencia y frivolidad de los dirigentes
políticos españoles da vergüenza ajena. Lejos de comprender la gravedad
de nuestra situación nos distraen con conflictos identitarios que están
muy lejos de resolver los problemas reales. Las derechas explotan la
animosidad hacia el independentismo catalán y pugnan por ser los
abanderados del españolismo. Los nacionalistas catalanes siguen culpando
a Madrid de todos los males y no terminan de abandonar la alocada huida
hacia adelante del Procés.
El PSOE ofrece propinas que se presentan
como política social y tapa su connivencia con la austeridad con
maniobras de distracción, por ejemplo no terminando de sacar nunca el
incómodo cadáver embalsamado del Valle de los Caídos. Podemos ha optado
por la fragmentación y la alternancia de la pareja instalada en el
liderazgo e IU no abandona su papel subalterno y rendido. Las izquierdas
están beatíficamente rendidas a un idílico cosmopolitismo europeo de
una consistencia onírica.
Quizá la falta de poder real explica cómo es posible que España no se
hunda del todo pese al irresponsable comportamiento de una casta
política infantilizada. Unos políticos que tuvieran que asumir una
verdadera responsabilidad en la gestión de la política económica
actuarían con mayor gravedad. (...)
Al electorado español se le ofrecen básicamente dos opciones:
austeridad brutal bajo gobiernos conservadores o austeridad brutal con
leves concesiones a cuestiones sociales sin dotación presupuestaria
relevante bajo gobiernos progresistas. Por tanto, cualquiera que sea el
resultado electoral, toda ilusión de los ciudadanos concluirá en la
enésima decepción y reconducirá sus ánimos reivindicativos a la
frustración.
El agitar de banderas y las cuestiones identitarias van a centrar los
debates electorales. Éstos seguramente serán animados pero se moverán
entre el fanatismo pueril y el buenismo sin consecuencias. No podemos
esperar otra cosa pues eso perseguía la despolitización que ha impulsado
el neoliberalismo consagrado en el proyecto imperial europeo. Por mucho
que prometan, las propuestas programáticas de los partidos seguramente
resultarán en frustración y melancolía cuando lleguen al poder." (red mmt, editorial, 15/04/19)
Para la soberanía financiera y como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España
debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
- Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro.
Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
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