"(...) – La productividad de España entre el periodo 2010 y 2013 avanzó a tasas de entre el 2% y el 3% en cada ejercicio,
coincidiendo con el epicentro de la tormenta económica promovida por la
Gran Recesión. (¿Bienvenidas las crisis que provocan aumentos de
productividad?)
– La productividad económica de España ha continuado prácticamente estancada desde el año 2014,
con tasas que en algunos ejercicios, 2018 por ejemplo, no llegan ni al
0,1% (0,06%). ¿Es razonable pensar que este escenario augura más
contratación de mano de obra -personas- y, por lo tanto, menores niveles
de tasas de paro en el futuro inmediato? No parece probable. (...)
Teniendo en cuenta estas consideraciones previas, puede añadirse que, suponiendo el nivel de la tecnología constante (las objeciones a esta hipótesis son libres):
1- El factor trabajo parece haber entrado en el tramo de la Ley de Rendimientos Decrecientes, esto es, a la causa “más factor trabajo”, no le sigue el efecto “más ganancias de productividad”.
2- Un aumento de la jornada de trabajo tampoco sería útil para aumentar la productividad, más bien al contrario, el contexto analizado es propicio para una reducción de la jornada de trabajo.
3- Un reducción de la jornada de trabajo, manteniendo no obstante la
consideración de jornada completa, lograría absorber más mano de obra
actualmente desocupada en la economía de España y liberaría más tiempo para el consumo y actividades de innovación e investigación.
4- Este tipo de escenario requeriría de un pacto económico y social a todos los niveles que mejoraría el bienestar de todos los ciudadanos y ciudadanos de España." (El Captor, 06/05/19)
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