Juan Laborda @JuanLabordah
"La subida del salario mínimo y sus efectos en el empleo es el enésimo ejemplo de cómo funcionan las cosas y análisis en esta España nuestra, llena de servilismo hasta niveles nauseabundos.
Frente a la búsqueda de la verdad y la contrastación de hipótesis, se impuso la mentira y la manipulación descarada. Eso sí, con la ayuda de algún que otro informe académico.
La subida del salario mínimo y sus efectos en el empleo es el enésimo ejemplo de cómo funcionan las cosas y análisis en esta España nuestra, llena de servilismo hasta niveles nauseabundos. Frente a la búsqueda de la verdad y la contrastación de hipótesis,
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se impuso la mentira y la manipulación descarada. Eso sí, con la ayuda de algún que otro informe académico. Mi pregunta a Banco de España es directa, ¿cuándo van a pedir perdón por uso modelos de equilibrio general dinámico estocástico?
¡Fallan más que una escopeta de ferias! Pero están llenos de ideología.
Las medidas acordadas en la legislatura anterior entre el gobierno de Pedro Sánchez y Unidos Podemos suponía un cambio de rumbo en la política económica española.
Pretendían en última instancia una mejora del nivel de renta de las familias españolas. En un contexto donde la política fiscal es expansiva y el Banco Central financia al Tesoro con enorme facilidad el efecto de la subida del SMI iba a ser positivo.
Es necesario un cambio todavía más radical de la política económica española, que tienda a modificar en el medio y largo plazo el modelo productivo patrio para que sea compatible con unos salarios más dignos.
"La subida del salario mínimo y sus efectos en el empleo es el enésimo ejemplo de cómo funcionan las cosas y análisis en esta España nuestra, llena de servilismo hasta niveles nauseabundos.
Frente a la búsqueda de la verdad y la contrastación de hipótesis, se impuso la mentira y la manipulación descarada. Eso sí, con la ayuda de algún que otro informe académico.
Mi
pregunta a Banco de España es directa:
¿Cuándo van a pedir perdón a la ciudadanía por el uso de los modelos de
equilibrio general dinámico estocástico? ¡Fallan más que una escopeta de
ferias! Pero están llenos de ideología. La AIREF, por ejemplo, ya ha
pedido disculpas y ha reconocido públicamente que el alza del salario
mínimo no está teniendo ningún efecto negativo en el empleo.
Una cosa es que ciertas revistas académicas
publiquen cosas exotéricas no ajustadas a la realidad, pero de profunda
carga ideológica; otra distinta es trasladar sus falsas recomendaciones
distópicas a la vida real. En este caso hablaríamos de psicopatías. (...)
La realidad es la siguiente: la subida del salario mínimo no ha provocado un aumento en los despidos,
todo lo contrario. Pero la realidad todavía va más allá. Los salarios
acumulan seis trimestres consecutivos con subidas superiores al 1%, lo
que significa el mayor avance desde el año 2011, pero es que además
suben sin generar inflación y con una fuerte creación de empleo, lo que
refuerza el incremento. Pero vayamos a los argumentos que hay detrás de
algo que para los economistas postkeynesianos es trivial, pero que para
la mayoría de los economistas y ciertas huestes mediáticas sonaba a
alquimia.
Mientras que para los economistas ortodoxos, dado
un gasto autónomo real, existe una relación negativa entre el nivel del
salario real y la demanda de trabajo de las empresas, para aquellos que
defendemos el principio de demanda efectiva, bajo unos supuestos
microeconómicos realistas, existe una relación positiva entre el nivel
del salario real y la demanda de trabajo de las empresas.
Un aumento del
salario real comporta un desplazamiento a
lo largo de la curva de demanda efectiva de trabajo, de manera que la
subida del salario real acarrea por tanto un nivel de ocupación más
elevado. Esta relación positiva es paradójica. Lo que es cierto para una
empresa, puede ser falso a nivel macroeconómico. Es la paradoja
kaleckiana de costes.
Pero hay más. Como bien conocen ustedes fue el propio Banco Central Europeo quien en el documento de trabajo “On the sources of business cycles: implications for DSGE models”
realizó, sin duda, una de las mayores críticas a la teoría económica
que ha sido usada por nuestros mass media para contar el relato falso
del salario y del empleo.
En ese documento, como ya he relatado hasta la
saciedad, sus autores invalidan los modelos de equilibrio general
dinámico estocástico: "los modelos más destacados de DSGE hoy en día no
son compatibles con nuestros hallazgos empíricos sobre la cantidad de
factores y la naturaleza del movimiento conjunto en los datos
macroeconómicos”.
Frente a las políticas de devaluación salarial
implementadas por el anterior ejecutivo, aderezada con regalos
constantes a los distintos oligopolios patrios, y un abandono
irresponsable de la inversión en I+D, las medidas acordadas en la
legislatura anterior entre el gobierno de Pedro Sánchez y Unidos Podemos
suponía un cambio de rumbo en la política económica española.
Pretendían en última instancia una mejora del nivel de renta de las
familias españolas. En un contexto donde la política fiscal es expansiva
y el Banco Central financia al Tesoro con enorme facilidad el efecto de
la subida del SMI iba a ser positivo. ¡Elemental querido Watson!
La
realidad es distinta a la relatada hasta el infinitum por los mass
media patrios. La reforma laboral implementada por el gobierno de Rajoy
solo sirvió para modificar el reparto de la tarta en favor del factor
capital, sin que ello se tradujera ni tan siquiera en una mejora de la
productividad patria. La devaluación interna fue utilizada por el
agregado de las empresas no para mejorar su teórica
competitividad-precio, sino para incrementar su margen de beneficio
unitario (lo que los postkeynesianos definimos como mark-up).
Sin embargo, para que estas políticas, como la
subida del salario mínimo, tengan los efectos deseados sobre la economía
española es necesario un cambio todavía más radical de la política
económica española, que tienda a modificar en el medio y largo plazo el
modelo productivo patrio para que sea compatible con unos salarios más
dignos. El dinamismo de nuestro sector exterior, gracias a la
sorprendente pericia de pequeñas y medianas empresas patrias, es
insuficiente.
La tasa de paro patria sigue siendo descomunal, nuestro
mercado laboral frágil y precario. Sumemos a ello las limitaciones
derivadas de esa superestructura que surge de la interacción política y
económica -Ibex 35-, y que da origen y
soporte a la búsqueda de rentas o apropiación de la riqueza por parte de
ciertos grupos (buscadores de rentas), a través de mecanismos no
competitivos. Es de esta manera como se ha ido modelando a lo largo del
tiempo el modelo productivo hispano: predominio de rentistas y una serie
de oligopolios que no han hecho prácticamente nada por cambiar el marco
productivo de nuestro país.
El impacto en nuestra Hacienda de esta
superestructura del poder es brutal. Además de ser un sistema tributario
socialmente injusto, es ineficiente. Los ingresos fiscales patrios son
muy volátiles en función del ciclo económico y lo sustentan
trabajadores, y pequeños y medianos productores, que ya no admiten
ninguna subida adicional de impuestos.
Bajo estas premisas, sin disponer de soberanía monetaria,
es urgente rediseñar un sistema impositivo que bajo el principio de
equidad redistribuya la riqueza de los más acaudalados a los más pobres
sin castigar la actividad productiva, en definitiva, la creación de
riqueza. Pero además es necesaria y urgente una política industrial
activa centrada en todo aquello que España puede y sabe hacer bien. Para
empezar un nuevo modelo energético, un new deal verde. Pero de ello Casado y Rivera ni mu." (Juan Laborda, Vox Populi, 13/06/19)
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