10.8.23

En todo el norte de Extremadura lo que está pasando ahora mismo debería reconfortar a cualquiera porque lo que vemos es que la naturaleza, bien sea por el abandono o por lo que sea, se está recuperando... tenemos un proceso de regeneración natural muy muy satisfactorio... es un proceso de matorralización y enorme densidad arbórea, que insisto es una fase previa y necesaria para llegar al bosque maduro... este volver a los bosques primigenios es algo a valorar mucho, pero claro tenemos que conservarlos... pero si aquí metemos el factor humano en este momento de enorme vulnerabilidad del bosque, con la extrema sequía que padece el suelo a causa del Cambio Climático, pues ya tenemos la combinación perfecta para que esto sea un desastre... además, la Administración ha ido incumpliendo sistemáticamente todos los decretos y órdenes técnicas en cuanto a la prevención hasta un punto que llega a ser un escarnio... La Administración ha renunciado a la prevención y apuesta solamente por la extinción... la extinción es muy aparatosa, se ve un Estado poderosísimo, enorme, con grandes helicópteros, las sirenas, y todo este montaje espectacular. Sin embargo, la prevención es algo anónimo, discreto, que se lleva muy poca inversión, el decalaje es brutal... pero existe una figura que está reconocida en la Ley de Montes desde 2004, y es la Agrupación de Propietarios Colindantes para la Prevención de Incendios Forestales... Conseguimos que la Junta aprobase esta Memoria Técnica de Prevención de Incendios que contempla todo: caminos para que entren los camiones bomba, la inclinación, aparcaderos, volteaderos, obras para almacenamiento de aguas, tomas de agua adecuadas para los vehículos, labores preventivas como la sustitución de especies alóctonas e inflamables por autóctonas más resistentes al fuego, haciendo barreras cortafuegos que crean líneas de discontinuidad del combustible, se podaron los árboles para evitar la propagación vertical del fuego, se establecieron líneas de defensa de agua para saber desde dónde atacar al fuego, se hicieron los simulacros previos, se hicieron las obras en invierno y para el mes de abril de este año ya estaba todo realizado

"José Antonio Cuadrado es activista comunitario y ambiental de la comarca cacereña de la Vera y dinamizador de la cooperación vecinal en la prevención y la lucha contra los incendios y por la conservación de los bosques.

Creo que conviene empezar esta entrevista haciendo una reflexión sobre el estado de los bosques en nuestra comarca de La Vera y, en general, en todo el norte de Extremadura.

La primera percepción que tengo es muy positiva, porque venimos de un pasado en que había un proceso severísimo de sobrepastoreo. Si vemos las fotos aéreas del vuelo americano de 1957, vemos que estaba todo esquilmado y deforestado, con unos procesos salvajes de erosión y pérdida de fertilidad, y lo que está pasando ahora mismo debería reconfortar a cualquiera porque lo que vemos es que la naturaleza, bien sea por el abandono o por lo que sea, se está recuperando, la naturaleza tiene una pujanza y una fuerza que es de una enorme belleza.

¿Qué es lo que pasa?, que eso estaría muy bien si sacáramos de la ecuación al factor humano o antrópico, y dejásemos que esto evolucionase en una serie temporal de doscientos años. Ahora estamos en las primeras etapas seriales de la recuperación de la aridez que tuvimos en el siglo pasado, los rebollos (Quercus pirenaica) empiezan a subir para arriba, los enebros comienzan a tirar, tenemos más piornos, empieza a bajar una vegetación como los cambrones que antes no estaban… o sea que tenemos un proceso de regeneración natural muy muy satisfactorio. Pero claro, si metemos más biomasa en esta etapa serial que es muy vulnerable aumenta el riesgo de incendios, porque si habláramos de un bosque que ha llegado a su fase clímax como los que tenemos muy cerca de aquí, en Viandar de la Vera, con robles que ocupan un área de más 30 metros cuadrados, ahí es muy difícil que haya un incendio, pero hasta llegar a esa etapa de clímax en la sucesión, un período que puede requerir dos siglos, hay momentos de gran vulnerabilidad en el bosque.

Entonces lo que está pasando ahora mismo es un proceso de matorralización y enorme densidad arbórea, que insisto es una fase previa y necesaria para llegar al bosque maduro que buscamos, pero si aquí metemos el factor humano en este momento de enorme vulnerabilidad del bosque, con la extrema sequía que padece el suelo a causa del Cambio Climático, pues ya tenemos la combinación perfecta para que esto sea un desastre. Pero insisto mi percepción sobre qué pasa en los bosques es muy positiva, este volver a los bosques primigenios es algo a valorar mucho, pero claro tenemos que conservarlos.

Además, constituyen una vía de absorción y fijación de CO2 gratuita…

Brutal, y todas las superficies de pastizal que se están creando de forma natural, y retienen el suelo, y generan humedad, si es que esta sería la solución. Realmente la naturaleza nos está mostrando cuál es el camino para la solución, pero al mismo tiempo es un momento de gran vulnerabilidad con lo cual nuestra tarea debería partir de mucha más consciencia, de mucha más prevención, pero para dejar que la naturaleza siguiera su camino. No lo que estamos haciendo ahora mismo, que con la situación que estamos viviendo en la que tenemos incendios que lejos de volver a esos bosques maduros, lo que hacemos es perder toda la regeneración y entramos en un proceso de más aridez, de pérdidas de suelo fértil… Porque luego, encima, no hay medidas de recuperación de los suelos después de un incendio.

El ejemplo es el gran incendio de más de 5.000 hectáreas que tuvimos en Aldeanueva que ha dejado la montaña destrozada y sin visos de recuperación.

Claro, es que, si fuéramos serios, y digo serios no sólo a nivel de Administración sino sobre todo de la ciudadanía, habría que empezar un proceso primero de reconocimiento del valor que tenemos ahora mismo, creo que es importantísima esta necesaria reconexión emocional con la naturaleza, para ponerla en valor. La naturaleza no es un juguete, no es una cosa que usemos, sino que tiene un espíritu por encima de nosotros y hay que darle ese valor.

Después hay que ver que estamos aquí, que somos el factor antrópico que desencadena los desastres por lo que vamos a prevenir y en el caso de que ocurran y cuando ocurran vamos a ver cuáles son las etapas para evitar que pase después de un incendio lo que ha pasado en Aldeanueva de la Vera, que echaron desde un helicóptero cuatro alpacas de paja, y se acabó la historia…

Bueno, y abrieron pistas, generando más erosión… fue hasta contraproducente.

 Sí, es que fue una mala gestión desde el principio.

En cuanto a la situación de los bosques, has hablado de lo que ha hecho la naturaleza por sí misma, pero otra cuestión a valorar es la Gestión Forestal, es decir, lo que las administraciones y la propia sociedad rural hacen con las masas arbóreas.
Si hablamos de Gestión Forestal hay que distinguir entre gestión forestal privada y gestión forestal pública, porque muchos de nosotros vivimos en fincas con lo que yo entiendo que ahí tenemos que asumir nuestra responsabilidad, somos los custodios del terreno que tenemos, y hemos venido a vivir aquí precisamente buscando esa percepción de vivir en el bosque, con la belleza que implica, pero esa búsqueda de belleza implica también una responsabilidad con la conservación de esa belleza. Y si queremos conservar necesariamente tenemos que intervenir con lógica, porque si no intervenimos al final tenemos grandes masas muy frágiles, altamente vulnerables frente al riesgo de incendios, que es lo que no queremos. Entonces está la gestión nuestra, de las personas que vivimos en fincas y terrenos insertos en el bosque, que tenemos que asumir nosotras en primer plano.

Luego está la Administración, y creo que va un poco de la mano: en la medida que la ciudadanía se ha alejado y ha perdido ese cordón umbilical emocional con el bosque, ha dejado de presionar a la Administración para que cuide el bosque, y entonces la Administración ha ido incumpliendo sistemáticamente todos los decretos y órdenes técnicas en cuanto a la prevención hasta un punto que llega a ser un escarnio: si miras la legislación desde 2004 lo puedes ver, yo en mis talleres recomiendo la lectura del decreto 260 de 2014, porque es una lectura apasionante, ya en el preámbulo te empiezan a hablar de medidas preventivas, del papel del ganado, y según lo vas leyendo te llenas de ilusión, el problema es que se queda en el papel, que nada de eso llega a materializarse. Las Administraciones no tocan tierra con el tema, su gestión es la no gestión, con lo cual volvemos a la matorralización, a la fragilidad.

Y luego hay un tema que creo que ya está calando mucho en la sociedad es el contraste en la cantidad de dinero público que se invierte en extinción y lo que se invierte en prevención, creo que ese decalaje o contraste demuestra dónde está la Administración: la extinción es muy aparatosa, se ve un Estado poderosísimo, enorme, con grandes helicópteros, las sirenas, y todo este montaje espectacular. Sin embargo, la prevención es algo anónimo, discreto, que se lleva muy poca inversión, el decalaje es brutal. Han renunciado a la prevención y apuestan solamente por la extinción.

En relación con esta distinción entre la gestión pública y la gestión privada o incluso social-comunitaria, después de los incendios de Villanueva de la Vera del año pasado surgió una asociación para la autodefensa ciudadana frente a incendios llamada ‘Albura La Vera’, que es pionera en la región y de la que tú has sido uno de sus animadores y formadores, y que merece ser conocida más allá de nuestra región por si sirviera de inspiración a otras personas en otros lugares.

El año pasado tuvimos en Villanueva los incendios de Zaragate, que fueron bastante salvajes, de hecho se perdieron casas, llegó casi al Tudal, casi sin control, no había capacidad de extinción, lo que vimos allí fue muy dantesco, y un grupo de propietarios a los que el fuego les pasó prácticamente por la valla, acudieron a mí a ver que podían hacer, habían pasado mucho miedo, tuvieron que salir de sus casas y evacuar, precisamente la vía de evacuación que ellos tienen era por la zona incendiada, etc., de modo que se juntaron toda una serie de variables que les hicieron ver su propio riesgo, y se plantearon qué podían hacer en su fincas, para poder estar seguros.

Yo ya había leído que existía una figura que está reconocida en la Ley de Montes desde 2004, aunque no conocía ninguna realmente existente, y es la Agrupación de Propietarios Colindantes para la Prevención de Incendios Forestales, como siempre estoy con los comunales y todas esas historias me parecía una figura muy útil, pues esto de la Agrupación de Propietarios tiende a esa especie de comunal, a ese espíritu de mutuo apoyo entre el vecindario, y se lo planteé a esta gente que fue muy receptiva a la idea.

La primera reunión fue en agosto de 2022, y ya en septiembre dimos los pasos para constituirla, pero tuvimos un problema y es que a pesar de estar reconocida en la Ley de 2004 y referenciada en otras muchas leyes y decretos, resulta que no había ninguna constituida y aunque la Ley recoge que debe inscribirse obligatoriamente en un registro, el primer obstáculo es que este ni siquiera existía, por lo que era imposible constituir la Agrupación porque dos décadas después la Administración no había ni siquiera establecido el registro y desarrollado el reglamento, lo que ilustra el desinterés por la prevención. Por suerte encontramos una actitud muy proactiva por parte de los responsables de prevención de la Junta de Extremadura, era la primera vez que se constituía una y les pareció muy interesante, nos permitieron constituirnos como Asociación mientras ellos iniciaban el proceso de hacer el reglamento para el registro y seguimos para adelante según lo que disponía la ley, contratando a un Ingeniero de Montes que nos hiciera la Memoria Técnica de Prevención, un Ingeniero que facilitó mucho la participación vecinal, porque cuando entras en un proceso como este de algún modo renuncias a los límites de tu finca, y esto tiene sentido, porque la unidad territorial de prevención es la suma de todas la fincas, en este caso Albura suma 25 hectáreas, y ahí independientemente de dónde cada uno tenga su valla se buscan las mejores rutas de evacuación, los mejores puntos para estar seguros, los puntos de almacenamiento de agua para todo el mundo, la prevención es para el conjunto, clasifica las zonas más vulnerables, las cañadas, la inclinación del terreno, las vías posibles de propagación del fuego, etcétera, así cuanto más grande es la agrupación de terrenos más protegidos están en conjunto.

Conseguimos que la Junta aprobase esta Memoria Técnica de Prevención de Incendios que contempla todo: caminos para que entren los camiones bomba, la inclinación, aparcaderos, volteaderos, obras para almacenamiento de aguas, tomas de agua adecuadas para los vehículos, labores preventivas como la sustitución de especies alóctonas e inflamables por autóctonas más resistentes al fuego, haciendo barreras cortafuegos que crean líneas de discontinuidad del combustible, se podaron los árboles para evitar la propagación vertical del fuego, se establecieron líneas de defensa de agua para saber desde dónde atacar al fuego, se hicieron los simulacros previos, se hicieron las obras en invierno y para el mes de abril de este año ya estaba todo realizado. También hay que poner en valor que el acceso a Albura es un monte público de pino repoblado que es propiedad de Villanueva pero que había cedido su gestión a la Junta, y la gestión de la Junta era la no gestión, con lo que la propia entrada a la Agrupación de Propietarios era una encerrona en caso de tener que evacuar, y sin que se les pidiese nada, la propia Junta a lo largo del invierno destacó allí unas cuadrillas que hicieron las tareas preventivas, los accesos, etc, de forma que fue un apoyo importante. No se ejerció ninguna presión sobre la Administración, pero ante la iniciativa del vecindario se vio arrastrada a acometer las tareas.

De modo que el trabajo ha sido modélico, aunque el Plan tiene una vigencia de 4 años y ha de ser renovado y revisado entonces, el objetivo era llegar a este verano con menos riesgo en caso de incendios y eso se ha conseguido ahora ya sólo quedan labores de mantenimiento, y recientemente los medios de comunicación han publicitado esta iniciativa pionera.

Pero seguimos más adelante, una vez acabada la labor preventiva, empezamos con la labor formativa, con el objetivo de preparar al vecindario en la gestión del pronto auxilio, evacuación de personas mayores, etc., y otro módulo de intervención temprana sobre los conatos que ha tenido mucho éxito, ya que todo gran incendio es al principio un conato, si se tienen los medios, si se conocen las técnicas básicas para sofocar el fuego y se cuenta con la formación adecuada el propio grupo de vecinos puede dar una pronta respuesta a un conato y evitar su propagación.

Se hizo una formación muy intensa y positiva que, sobre todo, ha creado un fuerte sentimiento de grupo, un sentimiento de que dejas de estar solo en tu finca y estás unido con un montón de gente que responden como tú, que tienen protocolos de comunicación, de respuesta, constituyendo una organización absolutamente civil sin participación política de ningún tipo.

Además, esa formación la has extendido a la población en general, a otros vecinos y vecinas que no están en la Asociación.

De forma totalmente imprevista y espontánea, dentro de esta formación en Albura, tropezamos con un producto que se denomina ECO-FIRE, que, aunque se comercializa desde 2012 yo no lo conocía, lo he conocido buscando retardantes de hidrantes para sofocar los conatos y tropezamos con él, hicimos unas pruebas para ver cómo funciona y la verdad es que fueron muy positivas en los diferentes escenarios que montamos. Como era algo caro, independientemente de Albura, yo organicé las primeras compras comunales para La Vera a precios mejores y con la compra comunal a la gente que se adhirió, les ofrecía el taller para conatos que yo había impartido en Albura, de modo que si te reunías con tus vecinos con los que compartes el mismo paisaje yo me ofrecía a compartir mi experiencia, mostrar lo que hemos hecho en la Asociación y hacer las prácticas de uso del Eco-fire como un germen para autoorganizarnos.

Esto ha sido un éxito tremendo, de una cosa que yo pensaba que iba a tener un interés local y limitado se ha convertido en un interés manifiesto con una demanda que ha sobrepasado la comarca de La Vera, y todo ha sido boca a boca. Es importante resaltar que no hay un proyecto, que no hay un diseño, ni tenía previsto el alcance, esto ha sido una organización espontánea de los vecinos, son ellos los que quedan, los que perciben la necesidad y los que se reúnen, son ellos los que me llaman y yo voy y les explico lo que sé.

A raíz de estos talleres ahora mismo hay ya seis demandas en la comarca para constituir sendas Agrupaciones de Propietarios a las que he dado la hoja de ruta para hacerlo, y también hay demanda de talleres de formación, ya que para constituir una Agrupación las fincas tienen que cumplirse el requisito de ser colindantes para tener una unidad territorial de prevención. Como algunos no colindan no pueden hacer la Agrupación, pero eso no quita para hacer un grupo de vecinos de ayuda mutua, no solamente contra el fuego, estoy dando la formación para lluvias torrenciales, para vientos huracanados, y es que vivimos en fincas, estamos expuestos a las inclemencias naturales… y de estos talleres, en los últimos tres meses, hemos realizado veinte y seis, lo que evidencia que es una necesidad social que está ahí.

Es muy significativo que quién está organizando a los vecinos para que yo vaya a dar las charlas sean mayoritariamente mujeres, las que contactan conmigo son mujeres y su participación en los talleres es también mayoritaria, es un movimiento con mucha fuerza femenina, y es porque se basa en el cuidado y la conservación…

Y creo que quizás es también porque las mujeres no han perdido tanto la conexión emocional con la naturaleza, creo que los hombres estamos peor en eso…

Hay bastantes hombres también, pero hay una fuerza femenina muy intensa y luego hay muchas mujeres que viven solas en fincas, muy empoderadas, muy seguras de lo que hacen, y es esperanzador porque creo que tienen la fuerza para dinamizar estos procesos colectivos, y creo que ese es el secreto para que esto esté funcionando: esa energía femenina, y ya no digo sólo mujeres, sino esa energía femenina en lo que se refiere al cuidado de la vida. 

(...) en casi toda la normativa se repite una y otra vez: participación social, sensibilización social desde el nivel escolar, y no se hace nada en absoluto, de modo que la Administración se ha quedado solo con el aspecto punitivo. Esto llega hasta tal punto que en el decreto 260 de 2014 en el que se recoge todo lo relacionado con la prevención en Extremadura, se habla de medidas de autoprotección, dónde te dice lo que tú como pequeño propietario tienes que hacer (ya que los propietarios de fincas de más de 200 hectáreas están obligados a tener una Memoria Técnica Ampliada de Prevención de Incendios y a implementar las medidas ahí contempladas, algo que también se incumple sistemáticamente), en la sección séptima de ese decreto se especifican las medidas que los pequeños propietarios tienen que adoptar obligatoriamente para autoprotegerse y prevenir incendios, pero luego vas a trámites en línea del INFOEX y no existe la forma de tramitar la autorización para que implementes las medidas de protección a la que estás obligado. Es surrealista que para hacer lo que la ley te obliga en cuanto a aclareo, poda, etc., tengas que hacer trámites diversos y obtener permisos diferentes en vez de uno unificado, así que la labor de la Administración lejos de ser un apoyo representa una dificultad añadida.

¿Qué sucede? Que la sociedad civil se organiza, pero creo que eso está bien, de hecho, a mí me llena de esperanza la motivación que se genera al dinamizar estos grupos porque la gente participa muy activamente, después de cada taller la demanda de información es continua, y la interrelación no acaba al terminar el taller, como te decía se están creando 6 agrupaciones de propietarios aquí a nuestro alrededor, lo que me parece fantástico. Yo creo que este movimiento, que es espontáneo y no responde a una estrategia, sí que va a tener un peso sobre la Administración, va a significar una presión sobre ella para que cambien las políticas y las actitudes.

Me comentabas antes de empezar que después del incendio provocado la semana pasada en Madrigal de la Vera, a tu taller realizado allí sí que ha asistido población autóctona.

Sí que asistió población verata de origen. Fue una catarsis, estuvo muy muy bien, era muy emocionante estar con gente que se había visto damnificada por el incendio, había una parte de tragedia de la gente que había perdido las fincas con el impacto emocional que eso representa, pero había una parte de esperanza: vamos agruparnos todos porque es evidente que la unión y la reciprocidad multiplica los beneficios, si paramos un frente en la finca de mi vecino no sólo salvamos lo de mi vecino sino todo lo que colinda con su terreno.

Este renacer del espíritu comunal, este renacer del vecindario unido, del pronto auxilio, de que si hay un conato pues vamos todos y lo controlamos, pero vamos todos con equipos de protección personal, con batefuegos, mochilas extintoras y una mínima formación, entonces se puede ser muy eficaz. E insisto en lo poderoso que es el sentimiento de grupo, el sentimiento de que estás arropado, de que vas a tener ayuda de tu vecino, todo eso está creando esa conexión emocional que hablábamos antes que se ha perdido.

Pero, ojo, esto no es contra los incendios, la base de todos estos talleres es la conservación, la gente quiere intervenir, quiere saber, quiere prevenir para mantener lo que tiene, para mantener el bosque, para mantener la biodiversidad, hay un nivel de conciencia por el que en la medida de que conoces los valores del territorio que habitas más quieres conservarlo, y vas buscando herramientas para hacer esa conservación. Porque a veces asociamos la prevención a hacer cortafuegos 200 metros de ancho arrasando con bulldozers y ya está, pero no es así, la prevención se basa en el cuidado: yo cuido mi finca, yo quiero tener la casa a la sombra y a ver cómo hago para mantener los árboles que la rodean y que hago para minimizar el peligro, esto es lo que tratamos en los talleres y está siendo una experiencia muy fértil y especial. (...)

Por último, habría que hablar de las tareas de restauración y recuperación de los ecosistemas después de un incendio.

Al igual que hay dejación en la prevención, en ‘el antes del incendio’, hay dejación en ‘el después’. Haría hincapié en que como estoy convencido de que los incendios van a pasar, habría que hacer un protocolo para recuperar lo quemado. Por lo menos a nivel privado, ojalá también la Administración actuará así. Eso nos lleva a tomar aún más responsabilidad sobre lo que tenemos y conservamos: hemos tenido un incendio o una avenida de agua y hay que recuperar la finca, hay que recuperar ese suelo, su fertilidad, tenemos esa responsabilidad, entonces son acciones muy básicas.

El incendio como tal no acaba con el suelo, porque las cenizas que quedan aportan nutrientes pero el problema es que se mueven, y si las dejas ahí sin más en cuanto lleguen las lluvias se lleva las cenizas, se lleva las semillas que hay ahí dentro y se pierde el humus del suelo, entonces creo que casi al día siguiente del incendio hay que empezar a fijar y sostener las cenizas sobre el suelo, simplemente con arrojar semillas de cualquier cespitosa, lo que sea, trébol, grama, a voleo, esto es lo primero: crear un mínimo de pradera para sujetar los nutrientes de las cenizas. Si tienes zonas con pendiente habrá que hacer acolchados con lana, con paja, con lo que sea, para evitar que las cenizas sean arrastradas, porque encima el arrastre las lleva a los cauces de agua envenenándolos completamente, y matando a toda la fauna y microfauna. Después de un incendio tenemos la responsabilidad de evitar que las cenizas de mi finca se conviertan en un problema aguas abajo y tenemos que asumirlo.

Volviendo a la regeneración: si tú fijas las cenizas ayudas a los procesos de reparación y restauración que la naturaleza por sí misma va a poner en marcha, pero esta primera ayuda por nuestra parte es absolutamente necesaria. Lo hemos visto en el incendio de Aldeanueva que tras las primeras lluvias las gargantas se llenaron de alquitrán, se acabó la vida, se murió todo, en un proceso descorazonador, máxime cuando encima es bastante fácil, ahora mismo hasta con drones se puede lanzar semillas y restaurar unas primeras praderas pioneras de la recuperación del suelo y los ecosistemas.

Cuando planteo este tema de la restauración en los talleres es muy reconfortante también, porque de algún modo es cerrar un ciclo, empezamos con la conservación y custodia de ‘tu’ bosque, vemos la vulnerabilidad, los peligros y riesgos, y haciéndonos responsables de lo que pasa ahí, seguimos con la importancia del suelo y su protección, las acciones frente a los incendios, las medidas preventivas, las barreras de vegetación, las líneas de agua, etc., pero luego si tenemos un incendio, ¿qué hacemos después?: pues a volver a regenerar y confiar en la naturaleza y sus procesos de auto-curación, y esto a las personas les saca de la desolación que queda después del drama de un incendio, porque con las llamas no se acaba todo, es una oportunidad, en las cenizas hay un montón de riqueza y nutrientes, entre las cenizas hay muchas semillas, hay que sembrar, hay una oportunidad ahí, que llena de ilusión a la gente. Colaborar con los procesos que la naturaleza pone en marcha después de un incendio es terapéutico."                  ( Fernando Llorente Arrebola  , El Salto,  08/08/23)

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